04/08/2024
De seguro que has escuchado o leído sobre tener un corazón de acero y ser una persona inquebrantable.
Y debemos tener cuidado con ciertas declaraciones.
La palabra habla de que Dios nos va cambiar el corazón de piedra por corazón de carne
Ezequiel 11 :19
19 Y les daré un solo corazón y pondré un nuevo espíritu dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de su carne y les daré un corazón de carne, 20 para que anden según mis estatutos, y guarden mis decretos y los cumplan, y sean mi pueblo, y yo sea su Dios.
Es necesario tener un corazón de carne para poder estar sensibles a las cosas del espíritu, para poder guardar la palabra en el corazón para que pueda manar vida de allí. Un corazón de acero o de piedra no tiene vida.
La palabra nos dice que guardemos nuestro corazón más que todas las cosas porque de él mana la vida.
Estamos llamados a quebrantarnos delante de Dios. Una postura inquebrantable nos puede cegar y podemos dañar a otros.
Estamos llamados a ser palmeras
Salmos 92:12-15 Nueva Versión Internacional - Español (NVI)
Como palmeras florecen los justos; como cedros del Líbano crecen. Plantados en la casa del SEÑOR, florecen en los atrios de nuestro Dios. Aun en su vejez, darán fruto, siempre estarán saludables y frondosos para proclamar: «El SEÑOR es justo, él es mi roca y en él no hay injusticia».
La palmera tiene la virtud que por fuerte que sean los vientos ella se torna flexible a los vientos, si la palmera mantiene una posición rígida o inquebrantable los vientos la pueden romper, quebrar.
Cuando la tempestad pasa entonces la palmera vuelve a su estado natural.
Hoy te digo por difícil que sean los tiempo, nunca pierda la sensibilidad de tu corazón para que de él pueda salir vida.
Reflexión realizada por
Esther Rosario