04/04/2026
Nadie sabe lo que es la misericordia… hasta que la necesita.
En fechas como estas es donde entendimos quiénes somos realmente.
No tan fuertes.
No tan justos.
No tan autosuficientes.
La cruz no empezó con Cristo… empezó con nosotros.
Con nuestra culpa.
Con nuestro pecado.
Con todo lo que no podíamos arreglar.
Y aun así… Dios no se alejó.
Se acercó.
Jesús no murió como víctima… murió como sustituto.
Tomó nuestro lugar.
Pagó nuestra deuda.
Cargó lo que era nuestro.
Y cuando todo parecía terminado…
la misericordia habló.
Un ladrón, sin tiempo, sin méritos, sin pasado que defender… solo dijo: “acuérdate de mí”.
Y eso fue suficiente.
Porque la misericordia no se gana…
se recibe.
Pero la historia no termina en la cruz.
La tumba está vacía.
Y eso lo cambia todo.
La resurrección es la prueba
de que el pecado no tuvo la última palabra,
de que la muerte fue vencida,
y de que aún hay vida para los que estaban perdidos.
Hoy no necesitas ser perfecto… necesitas misericordia.
Y está disponible.
Para ti. Hoy.
“La cruz me mostró quién era…
pero la tumba vacía me mostró quién es Dios.”
Fe