11/08/2026
La vida de los Santos nos inspiran en el camino de fe.
¡Todos los santos y santas de Dios, rueguen por nosotros! Santoral de hoy:
SANTA CLARA DE ASÍS:
EL PRIVILEGIO DE LA POBREZA.
PATRONA DE LA TELEVISIÓN
Nació en Asís en 1193. De familia pudiente, ya de jovencita eligió un estilo de vida moderado para no hacer alarde de su condición.
A los 18 años, contrariando a su familia que deseaba casarla, Clara huyó de toda seguridad y comodidades. Fue al encuentro de Francisco en Porciúncula, una pequeña capilla. Allí, de rodillas, le prometió obediencia. Él tomó unas tijeras y cortó su cabellera. Se vistió con una túnica. Le colocaron un sencillo velo. Con los frailes, la llevaron a un monasterio de monjas benedictinas por un tiempo breve. Cuando sus familiares fueron por ella, se abrazó al altar. El mantel se rasgó por la violencia. Clara se retiró el velo y les dijo: “Por amor a mi Cristo, he renunciado totalmente a todo amor por lo material y por lo mundano”. Se convencieron y desistieron.
Otras mujeres, seducidas por el ejemplo de Clara, se le fueron sumando, incluyendo su madre, hermana, sobrinas, amigas y otras. Se instalaron en la Iglesia de San Damián. Así nació la Orden de las Damas Pobres o Segunda Orden de San Francisco, también conocidas como clarisas, hoy extendidas por todo el mundo.
En ocasiones se presenta la imagen de Clara como dependiente de Francisco, a su sombra, sin autonomía de pensamiento. Todo lo contrario. Tenía una personalidad definida. Era libre en el Señor. Incansable adoradora de la Eucaristía.
Clara fue de las pocas mujeres escritoras hasta el siglo XIII y la primera en redactar una regla de vida monástica. No contenía normas rigurosas, sino que apostaba por la conciencia personal. Tuvo fuerte oposición eclesial, en su contexto, por su propuesta sobre la pobreza: no tener propiedades; no recibir donaciones de fuera ni ingresos fijos; vivir de pequeñas labores y cultivos; alimentación básica, ayunos y penitencias; no usar medias ni calzados; dormir en literas sencillas; silencio absoluto para evitar la dispersión; acudir caritativamente a pobres y enfermos que llegasen a las puertas del monasterio.
Ese riguroso estilo de vida no era conocido entre mujeres. Las clarisas buscaban ser vírgenes pobres para Cristo pobre. Tenían un ardiente deseo de observar el Evangelio. Por la pobreza ganaban la rica libertad para ser esposas de Cristo. Clara duró 14 años en trato con Francisco. Ella estará al frente de la obra por 41 años. Sin deseos de ser priora, las otras monjas ahí la mantuvieron, siendo madre espiritual, sin dejar de lavar, cocinar y trabajar como una más.
Entre sus frases se destaca: “No hay nada tan grande como el corazón del hombre. Allí, en su intimidad, vive Dios”. Estando muy enferma expresó: “Desde que me dediqué a pensar y a meditar la pasión y la muerte de nuestro Señor Jesucristo, ya los dolores y los sufrimientos no me desaniman, sino que me consuelan”. Sus últimas palabras fueron: “Señor, tú que me has creado, bendito seas”.
Clara murió en 1253. Fue canonizada dos años después por el papa Alejandro IV. La pobreza fue valorizada, por primera vez, como virtud para la canonización. La pobreza histórica logró la dignidad de privilegio para el camino de santidad. Es declarada patrona de la Televisión, debido a que, estando postrada en cama, con deseos ardientes de ir a la Eucaristía, pudo ver dicha celebración desde las paredes de su celda, como si fuera una pantalla.
Santa Clara de Asís, ruega por nosotros.
¡Santos Ángeles Custodios, rueguen por nosotros!