13/02/2025
En el día más oscuro de nuestra existencia, Dios está allí:
Un día, cuando todo faltaba, trabajo, dinero; las cosas empeoraron, la madre de mi hijo le dio un dolor de cabeza sospechoso; por lo que la llevé al médico, con dinero suficiente solo para el transporte; contaba con su seguro médico, no conque estaría tan grave, que la internarian, porque tenía la presión tan alta, que se creyó que la criatura que llevaba en su vientre, estaba mu**ta.
Del hospital nos refirieron a una de las clínicas más cara; ya que allí no se le podía dar la atención que requería; rápidamente la clínica obtó por realizarle una cesárea, para enfocarse en la madre, porque era un echo para ellos, que el bebé estaba mu**to.
Pero cuando la abrieron, el niño sacó su mano en movimiento; como diciéndoles: a pesar de todo pronóstico, estoy vivo.
Lo pusieron en una incubadora, por una semana, para madurar sus pulmones; mientras su madre tardó todo un mes en cuidados intensivos, para salvarle la vida.
Mientras yo me la pasé durmiendo poco, y consiguiendo dinero; haciendo mi parte, y Dios la suya.
Días después que le dieron de alta, mientras todos dormíamos; en medio del sueño, vi como mi hijo caía de la cama, y se daría justo en la cabeza, en el suelo, para morir.
Pero sin abrir ni siquiera los ojos o despertar, me moví tras él, agarré su pequeño cuerpo y puse mi mano derecha de bajo de su cabeza, para que ni siquiera tocara el suelo.
Y a sí finalmente el señor me ayudó a salvarles la vida; y a decirte a tí, que de la única manera que Dios no obra, es si no crees; porque él no podrá hacer su parte, si no haces la tuya.
Y no es la de solo creer, si no de hacer todas aquellas cosas que te corresponden a ti realizar; no a Dios, no a otros.
Mi parte era notar si algo andaba mal, conseguir lo que hiciera falta, y escuchar la voz de Dios.
No creer lo que muchos hacen, creer que todo está en las manos de otros, y nada en las nuestra; cuando en realidad la partes más importantes se encuentran en nuestras manos:
El inicio y la continuidad de la obra que deseas
Si no hubiera escuchado la voz de Dios, desde el principio, ambos hubieran mu**to; sino hubiera sido receptivo a ella, no hubiera impedido que la pequeña cabeza de mi hijo, recién nacido, tocara el suelo.
Dios dio, Dios quitó, bendito sea mi Dios y hacedor
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