Iglesia Adventistas FILIPINAS-Oficial

Iglesia Adventistas FILIPINAS-Oficial La Iglesia Adventistas Las Filipinas, queremos que formes parte de este hermoso evangelio que alaba y esperá la venida de nuestro Señor Jesucristo.

26/03/2024

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10/03/2022

El Distrito 2 de las Filipinas anuncia su Gran Campaña de evangelismo titulada: “No te rindas aún hay esperanza” .
Con el Pastor Juan Toc desde los Estados Unidos y en las Alabanzas El Ministerio Gedeon.

A partir de este Viernes 11 de marzo 2022, 7:45 P.M.

Lugar: Calle principal #54, PEDRO JUSTO CARRION.

No te lo puedes perder.
¡Te esperamos!

Seguiamos a uno de nuestro adorador......
29/04/2020

Seguiamos a uno de nuestro adorador......

Hola amigo, te invito a que me sigas en mis redes sociales para que te enteres de mis nuevos temas musicales y eventos, sera de bendicion.

Lamentamos la perdida de la hermana: Providencia Sosa (Mimita) una guerrera de oracion de la iglesia Las filipinas, Paz ...
26/02/2019

Lamentamos la perdida de la hermana: Providencia Sosa (Mimita) una guerrera de oracion de la iglesia Las filipinas, Paz para sus resto y fortaleza para la familia.

Para ti amigo que nos siga en nuestro fanpages, queremos invitarte a nuestra campaña de evangelismo, titulada: Preparado...
13/02/2019

Para ti amigo que nos siga en nuestro fanpages, queremos invitarte a nuestra campaña de evangelismo, titulada: Preparados para su venida, con el Pastor: Radhames Colon desde los estados unidos a partir de este próximo sábado 16 de febrero 2019 a las 7:45.p.m.

Te esperamos!.
Habrá regalos y sorpresas!...

27/04/2018

MATUTINA DE JÓVENES ADVENTISTAS

VIERNES 27 DE ABRIL DEL 2018

"UN MANTO BABILÓNICO"

«Entre las cosas que tomamos en Jericó, vi un bello manto de Babilonia […]. Me gustaron esas cosas, y me quedé con ellas». Josué 7: 21

DESDE PEQUEÑA Dios siempre me ha demostrado que está a mi lado. Yo acostumbraba a decir con orgullo: «Soy una hija consentida de Dios». Esta actitud me llevó a pensar que Dios estaba en la obligación de concederme cualquier petición. Cuando tenía quince años comencé a orar pidiendo a Dios algo muy peculiar. A pesar de toda mi seguridad mi oración no recibió respuesta positiva. Pasaron los años y siempre mantuve la certeza de que Dios, en el momento que lo creyera necesario, contestaría mi petición.

Luego de diez años de espera la respuesta llegó. En mi mente eso que había pedido al Señor era lo único que faltaba en mi vida para g***r de felicidad plena. Pero como todo humano, tan pronto como me sentí completa y feliz, le di la espalda a Dios y me alejé de sus caminos. La buena noticia es que contamos con un Dios que nos ama a pesar de nuestros errores y procura por todos los medios que regresemos a sus caminos.

El Señor sabía que la única manera de lograr que yo volviera a sus brazos era privándome de aquello que había anhelado por años, así que lo hizo. Dios me quitó aquello que tanto había anhelado, aquello que en mi opinión me hacía feliz y gracias a eso regresé a los brazos del Padre.

Quizás en este momento estés haciendo conjeturas sobre qué fue eso que pedí y que luego me fue quitado, pero quiero compartir contigo un detalle mucho más importante: ¡Nunca dejé de asistir a la iglesia!

Antes de que empieces a gritar amenes, permíteme decirte que yo fui una de esas personas que se pierden dentro de la iglesia. Y no hay nada peor que esto, pues no te das cuenta de que estás actuando mal. Por eso Dios utiliza una derrota en nuestra vida para que reconozcamos nuestro mal proceder.

En Josué 7 ocurrió algo similar, una derrota fue el mecanismo divino para llevar al pueblo a reconocer su pecado y corregir su mal proceder.

Con esta idea en mente quiero invitarte a que reconsideres tus «tragedias» y las analices bajo la luz del Dios de amor que quiere salvarte y desea lo mejor para ti.

¿Tendrás el valor de hacerlo?

Mariana López

México

25/04/2018

MATUTINA DE JÓVENES ADVENTISTAS

MIERCOLES 25 DE ABRIL DEL 2018

"MENSAJE DE WHATSAPP"

«Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo». Salmo 23: 4

FUE UN MIÉRCOLES, mientras me preparaba para ir a la iglesia, cuando recibí aquella trágica noticia. Por medio de un mensaje de WhatsApp pude leer: «El hermano Enoc ha fallecido». Enoc era un hermano a quien había visitado durante el tiempo que serví como misionero. Lo conocí el viernes que bajó a las aguas bautismales por segunda vez. Se había alejado de Dios, pero después de haber enfermado decidió regresar a los brazos del Señor.

Cuando lo visitaba y conversaba con él, me expresaba su temor al enfrentar la muerte, lloraba amargamente, no aceptaba la idea de no poder levantarse más y trabajar para su Padre celestial; se arrepentía del tiempo que había perdido en el mundo. Poco a poco la vida se le escapaba de las manos, su cuerpo lo revelaba en la debilidad y falta de ánimo, se comparaba a sí mismo con el salmista David, al ver sus huesos y su cuerpo consumido. Cuando la enfermedad se apoderaba de él y los dolores lo aquejaban se expresaba con enojo e impotencia y decía que ya no quería saber nada de la vida y que era mejor morir.

Al reflexionar en la vida y enfermedad del hermano Enoc, me pregunto: ¿Qué es lo que hace que un cristiano se sienta seguro y confiado en Dios en medio de las aflicciones? No son los cantos ni las porciones de la Biblia que los visitantes comparten con él, lo que nos sustenta mientras pasamos por el valle de la muerte, por el valle de la pobreza o de los conflictos familiares es la comunión que hayamos desarrollado con Dios a lo largo de nuestras vidas.

Hoy empieza para ti un nuevo día, hoy puedes sentar las bases que te servirán de sostén en el día que tengas que atravesar «el más oscuro de los valles».

El hermano Enoc, falleció ocho días después de yo haber abandonado aquel lugar pero de algo estoy seguro: juntos recibiremos a nuestro Salvador en el día final. Espero en Dios que por medio de una comunión diaria tú también puedas tener la seguridad de encontrarte con Jesús cuando vuelva a buscar a su pueblo.

Carlos Escalante Mejía

México

24/04/2018

MATUTINA DE JÓVENES ADVENTISTAS

MARTES 24 DE ABRIL DEL 2018

"INCREÍBLE"

«Amen al Señor su Dios, obedézcanlo y séanle fieles, porque de ello depende la vida de ustedes y el que vivan muchos años en el país que el Señor juró dar a Abraham, Isaac y Jacob, antepasados de ustedes». Deuteronomio 30: 20

DURANTE EL AÑO 1999 ENFERMÉ de tuberculosis abdominal. Después de haber asistido a una actividad de la iglesia me agravé en el camino de regreso y no pude llegar a casa. Me trasladaron al hospital de la ciudad de Mochil donde me hicieron una primera operación. Los médicos no pudieron quitar los tumores y me trasladaron al hospital regional en Tuxtla Gutiérrez, donde estuve interna por tres meses.

Luego del primer mes me realizaron una segunda operación; pero los médicos tampoco pudieron sacar los tumores, ya que abarcaban todo el abdomen. Decidí hacer una promesa a Dios, y dije: «Señor, solo tú conoces mi pasado, presente y futuro. Permíteme vivir para servirte, me dedicaré enteramente a tu servicio, y si no fuera así, ¿para qué quiero la vida? Tómala en este momento».

Un viernes mis pies empezaron a encogerse, mis manos y el cuello a torcerse, me quedé sin fuerzas. El dolor era muy agudo. Los médicos y enfermeras subieron a verme. Intentaron ayudarme pero no pudieron y me dejaron sola, ordenaron que nadie entrara, ni siquiera un médico o una enfermera en mi cuarto. Mi familia esperaba que alguien saliera para avisar que había mu**to pero en medio de la desesperación se arrodillaron y clamaron a Dios por mí. Al terminar, vino a sus mentes ungirme, así lo hicieron y al final me dejaron cubierta totalmente con una sábana.

Al despertar no me podía mover, ni hablar; solo pude mover la mano derecha y mi hermano, que estaba muy pendiente de mí, nuevamente se arrodilló y clamó a Dios por mi salud y así quedé dormida hasta la mañana. Al despertar no sentí dolor, me levanté, caminé, hablé y salí de mi cuarto a saludar a las enfermeras quienes se asustaron pues creían que esa noche moriría. Les dije que Dios tenía un plan para mí.

Hoy, alabo a Dios que me ha permitido vivir diecisiete años después de ese incidente. Me gozo en alabar su nombre y te animo para que uses tu vida para predicar a este mundo la venida de Cristo.

Hilaria Ruiz González

México

19/04/2018

MATUTINA DE JÓVENES ADVENTISTAS

JUEVES 19 DE ABRIL DEL 2018

"¡SANADO!"

«Sáname tú, Señor, y seré sanado; sálvame tú, y seré salvado, pues solo a ti te alabo». Jeremías 17: 14

EN FEBRERO DE 2015 enfermé de ambos riñones, al consultar al médico este me informó que tenía infección y cálculos renales. El especialista no quiso someterme a una operación quirúrgica, pues con la edad el problema podría volver, así que decidió prescribirme un tratamiento alterno basado en medicamentos naturales. Este tratamiento logró controlar la enfermedad, pero no expulsé los cálculos así que el dolor continuaba afligiéndome. Mi situación empeoraba, era necesario ir al baño constantemente, por esta razón me prescribieron un nuevo tratamiento.

Los meses pasaron y no experimenté ninguna mejoría, al contrario empeoré. Tuve que dejar de trabajar y no podía realizar actividades físicas. Entonces recibí la noticia de que se acercaba el campamento de capacitación para los jóvenes misioneros del programa OYTM [Un Año en la Misión, por sus siglas en inglés] en el campamento La Trinidad en la Asociación Norte de Chiapas. Yo deseaba participar en el proyecto, pero me preocupaba mi salud, además mis padres no querían que asistiera porque creían que podría empeorar; así que coloqué mi enfermedad en las manos de Dios y decidí asistir y capacitarme a pesar de mis dolencias.

Me preparé para el viaje de cuatro horas, el más difícil que jamás haya realizado. Una vez en el campamento noté que los dolores fueron disminuyendo con el paso de los días. Al final llegó el momento de ser enviado al lugar donde trabajaría como misionero durante un mes. Me tocó la comunidad de Jochinteol del Distrito de Nuevo Limar. Allí visitaba diez hogares cada día donde compartía la Palabra de Dios con los residentes. Durante la noche predicaba en campañas de barrio y mientras me enfocaba en cumplir mi labor misionera Dios me seguía sanando.

Al finalizar el mes como misionero el dolor había desaparecido por completo. Regresé a casa feliz de haber compartido el mensaje de salvación y agradecido porque casi todos los síntomas de mi enfermedad habían desaparecido. Aunque continuo en tratamiento, logré reanudar mis actividades cotidianas, recuperé mi trabajo y puedo servir en mi iglesia local.

Mi caso constituye un ejemplo de que Dios puede sanar cualquier dolencia que te aqueje. Quiero pues animarte a que, como yo, coloques tu vida en las manos de Dios sin importar los desafíos ni las dificultades.

¿Aceptas el reto?

Braulio Sergio López Jiménez

México

18/04/2018

MATUTINA DE JÓVENES ADVENTISTAS

MIERCOLES 18 DE ABRIL DEL 2018

"DOS MUJERES, UN CAMINO"

«Sepan ustedes que cualquiera que hace volver al pecador de su mal camino, lo salva de la muerte y hace que muchos pecados sean perdonados». Santiago 5: 20

VIVÍ MUY DE CERCA UNA EXPERIENCIA que muestra cómo Dios nos habla de muchas maneras. Una de esas maneras, aunque no la más frecuente ni la principal, es por medio de sueños.

En mi visitación ofreciendo estudios bíblicos, en una casa me encontré con dos señoritas, Silvia y Noemí. Tan pronto como hice el contacto amistoso les expliqué la razón de mi visita y les ofrecí el curso bíblico. Las dos aceptaron estudiar pero fue Noemí quien mostró más interés.

Después de haber estudiado la Biblia iniciamos una serie de reuniones en el barrio. Noemí asistió, pero Silvia no. No dejé de orar por ellas, pedí al Espíritu Santo que tocara sus corazones.

Finalmente llegó la campaña de evangelismo público, cada noche invitaba a los asistentes a que aceptaran a Jesús como su Salvador personal. En la cuarta noche Noemí sintió la necesidad de aceptar a Jesús como su Salvador, pero algo la detuvo y no pasó al frente cuando hice el llamamiento.

La última noche de conferencias, al terminar, me contó algo impresionante. Había tenido un sueño, en él se vio junto a su hermana, ambas vestidas de novia, listas para la boda. Pero dos cosas en el sueño llamaron su atención: en primer lugar a ambas las esperaba un mismo novio, además para llegar a él tenían que pasar por debajo de una fuente de agua. Cuando ella terminó de contarme el sueño supe de inmediato su significado. Le dije: «Aquel novio no es más que Jesucristo, él te está llamando y quiere que tú y tu hermana le entreguen sus vidas y aquella fuente representa el bautismo, no pierdas esta oportunidad, Dios te llama».

Esa noche oré por ambas señoritas. Al otro día, cuando se celebrarían los bautismos, pedí al Señor que obrara un milagro. Cuando terminé de predicar, Noemí pidió ser bautizada, pero Silvia no. Una aceptó la invitación del novio mientras que la otra la rechazó.

Cada día tú y yo nos relacionamos con personas como Noemí y como Silvia. ¿Qué estamos haciendo por estas personas?

Hoy puede ser el día de la decisión de algún amigo o conocido. Permite que Dios te use para alcanzar a otras personas.

Carlos Escalante Mejía

México

17/04/2018

MATUTINA DE JÓVENES ADVENTISTAS

MARTES 17 DE ABRIL DEL 2018

"¡MARAVILLOSO DIOS!"

«Señor y Dios mío, muchas son las maravillas que tú has hecho y las consideraciones que nos tienes. ¡Nada es comparable a ti!». Salmo 40: 5

MIRÉ EL RELOJ, marcaba las 3:50 pm y pensé: «¡Es demasiado tarde!». Algo me decía: «Debes regresar rápido», así que manejamos y me detuve en un lugar llamado Las Cruces. Sin decir nada a los pastores que me acompañaban me estacioné y dije: «Disfrutemos de la naturaleza». Inmediatamente me percaté de un auto rojo estacionado a cierta distancia y vi a una pareja que discutía acaloradamente. Al salir del auto sentimos el aire frío, caminamos un poco y contemplamos el bello paisaje: pinos, ovejas y colinas.

Nos dispusimos a continuar nuestro largo viaje pero en eso me di cuenta de que la mujer que había estado discutiendo en el carro rojo venía corriendo hacia nosotros. «¡Pastor Frey!», gritó desde lejos. Se notaba que había estado llorando. «A sus órdenes -le contesté-. ¿En qué le puedo servir?». «¿Pastor, puede acompañarme por unos instantes?». Así que atendí a su petición y fui con ella hacia el auto rojo. Allí se presentó: «Yo soy Sofía y él, Hermenegildo, mi esposo. Nos estamos separando, tenemos una pequeña hija, él no es creyente, no quiere nada con Dios. Esta semana nos han pasado cosas extraordinarias pero no acepta que Dios es quien está obrando en favor nuestro.

»A pesar del frío vinimos aquí a platicar; él no quería venir pero aquí estamos. Sé que ustedes tienen prisa por llegar a su destino, pero no es coincidencia que estén aquí. He pedido a Dios que haga un milagro en él y cuando vi que era usted en el carro supe que Dios lo había enviado. Pastor, por favor, ore por nosotros».

Platicamos durante un buen rato, aunque nos parecieron que fueron pocos minutos. Al final el hombre dijo: «Lo he escuchado predicar en la radio, pero nunca me imaginé verlo, mucho menos en este lugar». Le dije: «Dios acomodó todo para este encuentro». Se tomaron de la mano, se abrazaron y oré con ellos. Al terminar la oración el hombre dijo: «Lucharé por salvar mi matrimonio, he decidido entregar mi vida a Cristo».

Sofía lloraba sin control, yo temblaba de frío, mis compañeros esperaban dentro del auto. Al regresar al vehículo me preguntaron: «¿Todo bien?». «¡Excelente, Dios acaba de hacer un milagro!», les respondí.

Frey Gómez

México Desconocido

Dirección

Elias Camarena
San Pedro De Macorís

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