23/04/2025
Apuntes de fe #25: ¿Herirán al pastor y se dispersarán las ovejas?
Tras el fallecimiento del Papa Francisco, el 21 de abril de 2025, a pleno inicio de la Pascua, tiempo gozoso en el que la Iglesia celebra la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo, no me sorprende como han resurgido los profetas de calamidades, revestidos de emisarios del Apocalipsis, anunciando el cumplimiento de esta o tal profecía, el fin del mundo o de la Iglesia. Nada más lejos de la verdad, pues la muerte de un Papa no implica para nada la destrucción de la Iglesia, porque si es cierto que el papado es una institución de origen divino, también es cierto que está al servicio de la Iglesia, cuerpo místico de Cristo. En fin hoy no tenemos al Papa, cabeza visible de la Iglesia, pero si tenemos a la Iglesia y con ella a Cristo su timonel. Como bien canta el prefacio de la Ascensión:
“No se ha ido para desentenderse de nuestra pobreza, sino que nos precede el primero como cabeza nuestra, para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino”.
¿Y qué decir de las profecías de San Mañaquias y Nostradamus? Según los fanáticos religiosos y los distractores de la Iglesia, con evidente delirios de persecución, han llegado a la conclusión de que el nuevo Papa será el anticristo, que traerá consigo el sello de la bestia; que va a provocar el fin del mundo.
Solo quisiera recordarle que en 2000 años de Iglesia hemos tenido 266 papas, y que con la muerte de Francisco seguimos confirmando que los papas mueren, que el mundo sigue su ritmo, y la Iglesia, la Barca de Pedro sigue su curso. Una prueba más de que el fin de los tiempos es “ya, pero todavía no”. “Porque ni los ángeles , que están al servicio de Dios nuestro Padre, saben el día ni la hora (Mateo 24, 36,51)”.
Pbro. Ramón Antonio Santana