10/06/2024
Principio de Liderazgo #7:
“El líder nunca transige los absolutos”
Hay un contraste entre el versículo 22 y el 31. El 31 dice que a menos que los marineros se mantuvieran en el barco, el centurión y los soldados no sobrevivirían. Pero según el versículo 22, Pablo les dijo: «No habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave». Esa promesa, nos dice, la recibió de Dios por parte de un ángel. Era certera y definitiva. No había ninguna razón para dudar de la veracidad de Dios, su poder y su soberanía. Dios iba a cumplir lo que había anunciado.
No obstante, Pablo no se imaginó ni por un momento que la soberanía de Dios anulaba la responsabilidad humana. Claramente no supuso que si Dios ya había develado el final, no importaría lo que el hombre hiciera. Él no pensó: Si Dios quiere salvar a los pasajeros de este barco, lo hará sin mis esfuerzos.
El versículo 22 de Hechos 27 («no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave») y el 31(«Si éstos no permanecen en la nave, vosotros no podéis salvaros»), muestran el equilibrio perfecto entre la soberanía divina y la responsabilidad humana. No existe ninguna contradicción entre estos principios. Ambas cosas son verdaderas. Nadie en ese bote iba a morir. Dios lo había decretado así. Pero a menos que la tripulación se mantuviera en el barco y ayudara a llegar a la isla de Malta, los pasajeros no se salvarían. Dios también decretó eso. Él dispone los medios al igual que el final y es por eso que la verdad de la responsabilidad humana se establece y se afirma por la soberanía de Dios. No se anula.
Cuando Dios habla, no se puede transigir. Una cosa es transigir en cuestiones de preferencia y otra totalmente diferente en cuestiones de principios. Transigir es bueno y necesario en la mayoría de las relaciones humanas. En el matrimonio, por ejemplo, las parejas deben ceder con frecuencia para lidiar con los desacuerdos respecto a la preferencia y a la opinión. En el gobierno secular, los compromisos son necesarios a veces para poder sobrepasar los obstáculos ejecutivos o legislativos. En los negocios, transigir es importante para cerrar un trato. La persona que rehúsa ceder en cualquier circunstancia es obstinada, irrazonable y egoísta. Esa clase de inflexibilidad de voluntad es pecaminosa y ha llevado a la ruina a muchas relaciones y organizaciones.
Este principio aplica, estoy convencido, no sólo a los pastores o a los líderes de las iglesias sino a cualquier cristiano que desea ser un buen líder.
📖Libro: Llamado a Liderar
👤Autor: John MacArthur
✍️Pasaje: Hechos 27