Esto Creemos y Enseñamos. Las Sagradas Escrituras:
Creemos que la Biblia es la única regla de fe y práctica ética (Mt. 5:18; 24:35; Jn. 10:35; 16:12-13; 17:17; 1 Cor. 2:13; 2 Ti. 3:15-17; He 4:12; 2 Ped. 1:20-21). Creemos que la Biblia contiene suficiente verdad para llevar a las personas a Jesucristo, y suficiente para asegurar el bienestar espiritual, doctrinal y ético del pueblo de Dios (2 Ti.
3:16, Luc. 24:25-27), y no necesita ser amplificada o suplementada por las tradiciones de los hombres o por filosofías humanistas (Gal. 1:14; Col. 2:8). Creemos que aunque Dios creó al hombre y a la mujer iguales en dignidad, importancia y personalidad, les otorgó roles o funciones diferentes en la familia y la iglesia (1 Co. 11:13; Ef. 5:22-33, 1 Ti. 2:13; Gn. 2:19-20, Col. 3:18-19; Ti. 2:5, 1 Ped. 3:1-7; 1 Ti. 2:11-15, 1 Ti. 3:2; Ti. 1:6). La Salvación:
Creemos que la Salvación es totalmente de Dios por la Gracia sobre la base de la redención de Jesucristo, el mérito de su sangre derramada y no sobre la base del mérito humano. (Jn. 1:12, Ef. 1:7, 2:8-10, 1 Ped. 1:18-19). La Elección:
Creemos que la elección es un acto de Dios por el cual, antes de la fundación del mundo, eligió en Cristo a aquellos a quienes generosamente regenera, salva y santifica (Ro. 8:28-30, Ef. 1:4-11; 2 Tes. 2:13; 2 Ti. 2:10; 1 Ped. 1:1-2). Creemos que la elección soberana no contradice o niega la responsabilidad del hombre de arrepentimiento y creer en Cristo como Salvador y Señor (Ez. 18:23,32; 33:11; Jn. 3:18-19,36; 5:40, Ro. 9:22-23, 2 Tes. 2:10-12, Ap. 22:17). La Seguridad de Salvación:
Creemos que todos los redimidos, una vez salvos, son guardados por el poder de Dios y por lo tanto están seguros en Cristo para siempre. (Jn. 5:24, 6:37-40, Jn. 10:27-30; Ro. 5:9-10, 8:1,31-39, 1 Cor. 1:4-8, Ef. 4:30, He. 7:25, 13:5; 1 Ped. 1:5; Jud. 24). La Separación:
Creemos que, de la profunda gratitud por la gracia inmerecida que Dios nos ha concedido y porque nuestro glorioso Dios es tan digno de nuestra consagración total, que todos los salvados debemos vivir de tal manera que demostremos nuestro amor y adoración a Dios y así no traer reproche a nuestro Señor y Salvador. Creemos también que la separación de cualquier asociación con la apostasía religiosa y mundana, y prácticas pecaminosas es ordenado por Dios. (Ro. 12:1-2; 1 Cor. 5:9-13; 2 Cor. 6:14; 7:1; 1 Jn. 2:15-17, 2 Jn. 9-11). La Iglesia:
Creemos que todos los que depositan su fe en Jesucristo son inmediatamente colocados por el Espíritu Santo en un solo cuerpo espiritual (1 Cor. 12:12-13) la novia de Cristo (2 Cor. 11:2, Ef. 5:23-32; Ap. 19:7-8), de la cual Cristo es la cabeza (Ef. 1:22, 4:15; Col. 1:18). Creemos que la autoridad suprema para la iglesia es Cristo (1 Cor. 11:3; Ef. 1:22; Col. 1:18) y que el liderazgo de la iglesia, los dones, la disciplina y la adoración son designado por su soberanía como se encuentra en las Escrituras. Los oficiales designados bíblicamente que sirven bajo Cristo y sobre la asamblea son los ancianos varones, quienes también son llamados obispos, pastores y maestros (Hech. 20:28, Ef. 4:11) y los diáconos, los cuales deben cumplir con requisitos bíblicos (1 Tim. 3:1-13, Tit. 1:5-9, 1 Ped. 5:1-5). Creemos que estos líderes dirigen como servidores de Cristo (1 Ti. 5:17-22) y tienen su autoridad en la dirección de la iglesia. La congregación debe someterse a su liderazgo (Heb. 13:7,17).