13/06/2026
Una vida alejada de Dios termina perdiendo fuerza, dirección y propósito. Fuimos creados y llamados para dar mucho fruto, pero eso solo es posible cuando permanecemos unidos a Él. Así como una rama separada del tronco se seca y pierde su capacidad de producir vida, también el ser humano se debilita cuando se aparta de su Creador.
Permanece cerca de la Fuente de la vida. Acércate a Aquel que sacia la sed del alma, renueva las fuerzas, llena de vitalidad el corazón y da sentido a cada paso. En Dios encontramos el propósito que nos sostiene, la esperanza que nos impulsa y la vida abundante para la que fuimos creados.