09/06/2026
Excelente punto el del profesor Avendaño, a quien una vez más, exhorto seguir en su página para no perderse por ningún momento de estos grandes análisis tan enriquecedores.
"EL DESPRECIO POR LA ACTIVIDAD TEOLÓGICO-ACADÉMICA EN EL MUNDO EVANGÉLICO DE AMÉRICA LATINA"
El desprecio por la actividad teológica académica en el mundo evangélico de América Latina, se nutre y se acrecienta, a mi juicio, por dos factores principalmente:
El primero de ellos, es el profundo antiintelectualismo y rompimiento radical con la historia del pensamiento cristiano y filosófico que nos inoculó nuestra herencia usamericana misionera. Lo que ha hecho, además, que el quehacer teológico en el marco de la institución universitaria nos resulte virtualmente completamente desconocido.
Lo segundo es ese inveterado resentimiento por lo superior, por lo aventajado que caracteriza al mundo latinoamericano, inoculado por el populismo de izquierda, y de lo cual un escrito como "Del buen salvaje al buen revolucionario" de Rangel podría dar cátedra, y en el que, fuerza es decirlo, el mundillo evangélico despunta con colores propios, aunque disfrace tal resentimiento de piedad y santurronería patéticos.
Pero, no nos engañemos, lo poco que se hace de teología evangélica hoy en día, en el marco de la educación superior o algo parecido en América Latina, no es por lo general más que una sagaz coartada para un adoctrinamiento grosero de la agenda del neomarxismo, en el que lo teológico ha cedido tiempo ha en aras de un mero sociologismo de prestación ideológica y un activismo político de la misma procedencia.
El punto es que el estudiante evangélico medio, que llega a estos espacios de educación teológica, supuestamente escapando del fundamentalismo y en búsqueda de una educación acreditada y seria, llega allí como una verdadera tabula rasa, desprovisto desde sus mismas iglesias del más mínimo recurso que le ponga en contacto con la historia del pensamiento cristiano y filosófico y, por lo tanto, digámoslo así, llega completamente indefenso, sin ninguna capacidad de análisis crítico y de resistencia, de modo que ante profesores que alardean de un lenguaje técnico, deconstruccionista y de provenir de una academia de vanguardia y excelencia, probablemente usamericana o europea, pero que, en su mayoría, no son más que meros y encubiertos activistas políticos de izquierda, nuestro buen estudiante evangélico, será allí formateado completamente, configurado de principio a fin de acuerdo a aquel ideologismo neomarxista, hecho a la imagen y semejanza de aquella agenda.
El resultado será que una vez egresado de estos lugares, nuestro buen estudiante evangélico medio, creerá ser prácticamente un experto en teología, en Biblia, y haber superado así el oscurantista fundamentalismo evangelicalista, cuando lo único que ha conseguido, a decir verdad, es ser adoctrinado de principio a fin por una ideología siniestra y convertirse, en consecuencia, en la mejor caja de resonancia de esa perversa agenda.
A veces, y como dice el dicho: "¡ESCAPANDO DE LAS CENIZAS, SE CAE EN EL MISMÍSIMO FUEGO!".