13/06/2026
Fiesta del Inmaculado Corazón de María
La fiesta del Inmaculado Corazón de María está íntimamente unida a la del Sagrado Corazón de Jesús, celebrada el día anterior. Ambas solemnidades nos recuerdan la profunda unión de amor entre Jesús y su Madre desde el misterio de la Encarnación. La Iglesia nos enseña que el camino más seguro para llegar a Cristo es a través de María; por ello, muchos fieles se consagran al Sagrado Corazón de Jesús por medio del Inmaculado Corazón de María.
La devoción al Corazón de María destaca su amor perfecto a Dios, su fidelidad a la voluntad divina y su constante intercesión por la humanidad. Aunque elevada al cielo, María continúa acompañando maternalmente a todos sus hijos, guiándolos hacia su Hijo Jesucristo y ayudándolos a crecer en santidad.
La memoria litúrgica del Inmaculado Corazón de María fue extendida a toda la Iglesia por el papa Pío XII en 1944, con la intención de implorar, por intercesión de la Virgen, la paz entre las naciones, la libertad de la Iglesia, la conversión de los pecadores y el crecimiento en las virtudes cristianas. Actualmente, esta celebración tiene lugar el sábado siguiente a la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.
Una de las prácticas más conocidas asociadas a esta devoción es la de los Cinco Primeros Sábados de Mes, inspirada en los mensajes de la Virgen de Fátima. María prometió acompañar con gracias especiales en la hora de la muerte a quienes, durante cinco primeros sábados consecutivos, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Santo Rosario y mediten sus misterios con espíritu de reparación.
El Inmaculado Corazón de María es para los cristianos un modelo de humildad, pureza, obediencia y amor. Al contemplarlo, aprendemos a confiar plenamente en Dios y a responder generosamente a su llamado.
En este día, acudamos con confianza a nuestra Madre celestial y digámosle:
«¡Llévanos a Jesús de tu mano! ¡Guíanos, Reina y Madre, hasta las profundidades de su Corazón misericordioso! ¡Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros!»