15/04/2022
Fuente consultada: Dr. Eli Lizorkin-Eyzenberg/ Centro Bíblico Israel
¿Alguna vez te has preguntado por qué Jesús dice ciertas cosas? En el Evangelio de Lucas, sus últimas palabras son “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Pero esta declaración no es un original de Jesús; ¡estas palabras son parte de una oración de los Salmos Hebreos!
¿Qué significan estas palabras en su contexto original?
Jesús cita los salmos
Leemos estas palabras apropiadas en el Salmo 31:5
En tus manos encomiendo mi espíritu; (בְּיָדְךָ, אַפְקִיד רוּחִי)
líbrame, Señor, mi Dios fiel.
Es muy probable que Jesús, en su agonía, estuviera recitando este salmo de memoria mientras enfrentaba el mayor desafío de su vida encarnada.
Me gustaría centrarme en el texto que se cita en los Evangelios (v. 5). ¿Cómo suena este hermoso verso en el original hebreo? ¿Es posible que algo esencial se haya perdido en la traducción?
Escuchar el hebreo original
La palabra hebrea traducida, “Me comprometo”, es “אַפְקִיד” (pronunciado afkid). Esta palabra tiene un significado mucho más cercano a “yo deposito”, lo que necesariamente significa una futura “recuperación” de la cosa depositada. Una imagen vívida podría ser la de dejar un abrigo en el teatro o en un restaurante, o incluso dinero en el banco, con la clara intención de recuperarlo. Si bien la palabra en inglés "commit" también se puede usar para describir dar algo con el propósito de reclamarlo en algún momento en el futuro, también podría significar dar algo sin indicar intenciones claras para el futuro. En hebreo, por otro lado, el significado inequívoco de este versículo es la sumisión temporal del espíritu de uno en las manos de Dios, entregándolo en "Su custodia", con la intención definida de recibirlo de vuelta.
La gran fe judía de Jesús
Tiene mucho sentido que Jesús citara este salmo en particular mientras colgaba de una cruz romana.
Esto muestra que si nos tomamos el tiempo para comparar el versículo original que Jesús estaba recitando del hebreo, surgirá una visión simple pero significativa de las palabras de Jesús en la cruz. Las palabras que Jesús pronunció fueron nada menos que una declaración de su gran fe israelita. Estaba seguro de que al depositar su alma en las manos de su Padre Celestial, seguramente la recuperará en su resurrección. Lo que sucedió tres días después demostró que Jesús no esperaba en vano.