24/09/2016
SEGUIREMOS HABLANDO DE FAMILIA: TODO MATRIMONIO, HAY QUE TRABAJARLO.
Para lograr metas en la vida, hay que esforzarse. Todo lo que se consigue fácil se pierde fácil nadie tiene logros sin esfuerzo al igual que no se llega a la meta sin una motivación real. Todo cuesta sacrificio.
El matrimonio, desde el inicio es objeto de amenaza día a día. Por tanto desde el principio, la pareja se convierte en luchadores. Y defensores a capa y espada.
El Matrimonio; hay que pelearlo, hay que conquistarlo. Hoy los tiempos han cambiado, pero también han cambiado la manera en que los matrimonios se comportan y conviven y con qué facilidad, se separan, se rechazan, se odian y se desconsideran.
Hoy en día los romances, en las parejas son cortos, no duran mucho tiempo y el tiempo en vez de acercarlo, los separa. Lo mismo que para la relación no hay tiempo. Hoy muchos matrimonios corren en contra del tiempo, la cual provoca desequilibrio e insatisfacción.
Hoy el hombre y la mujer demuestran incapacidades, en cuanto a la convivencia al trato, a la buena relación. No entienden que vivir bajo un mismo techo los obliga a poner de su parte.
Vemos el matrimonio como una planta donde hay que regarla, cuidarla, protegerla y porque no suplirla de abono.
El agua hidrata, el abono sustenta alargando así la asistencia de la vida de la planta, en el matrimonio sucede lo mismo.
El abono del amor, surge así como un regenerador se considera en toda relación como clave. Para una buena tolerancia y una buena convivencia.
Ahora bien así es el amor, debe conquistarse día a día palmo a palmo. Como un abono una vez con gran dosis de comprensión otra con gran sacrificio. Esta es la base del amor que debe romper, el individualismo. Por eso la biblia habla de dos siendo uno, o sea un amor que los une a los dos, sin dejar de ser cada uno lo que es.
Esta el abono del respeto y la unidad ambos son dinamita, muchas parejas han amado intensamente pero la falta de respeto los ha separado y que decir la falta de unidad.
Cuando en un matrimonio no hay unidad es como vivir con el enemigo, dice la Palabra que una casa dividida en si misma se cae. La unidad abarca, compartir las finanzas apoyarse, el uno al otro ser fieles y aceptarse tal como son, pero abonar en eso.
**EL ABONO DE LA INTIMIDAD SEXUAL.
Que viene siendo la intimidad en el matrimonio. El corazón de la relación la principal arteria de la relación el eje principal, donde todo empieza y todo termina.
EL enemigo principal es la creencia, de muchos, que han dejado caer, el romanticismo y el interés, el compartir juntos.
Porque entienden que a los 10, 20, 30 y 40 años eso no se hace y es lo contrario. Mientras más maduro es un matrimonio más fuerte es el matrimonio a través de los años se convierte en legado y ejemplos, para nuestras las nuevas generaciones.
Los años invertidos en el matrimonio, se convierten en la maestría más eficiente por el cual puede pasar una pareja.
Una pareja, puede ser tan saludable a los 50 años de casado, como lo es una recién casada. Pues son muchos los lazos, que los une los une, el amor y la fidelidad se convierten en familia por los años vividos juntos, los une los hijos, la enfermedad, la prosperidad, los días malos, las tragedias que llegan a la familia los une los nietos etc.
Ahora bien, para que esto se vea como un triunfo debe haber una dosis de abono sin parar. Ningún matrimonio sale adelante solo y mucho menos si no hace de Dios su principal aliado.
Vemos esta nueva generación fundamentando a través de la apariencia y el interés. Ninguna de los dos es base ante un matrimonio, es lo que está provocando fracasos en los matrimonios de hoy.
Hoy las parejas van detrás logros, de títulos, de renombres y es bueno y nos da un avance. Y nos ha reconocido a cada cual en su posición pero no nos ha ayudado a sembrar mas; No nos ha ayudado a tener una relación duradera, mientras más sabios y exitosos nos hacemos, mas perece en la convivencia matrimonial.
Hoy bajo un miso techo, no entramos aliados, y representantes del uno al otro, sino encontramos competidores, ganadores y perdedores.
Por eso vemos, que el mundo cambia cambia constantemente y los matrimonios también están cambiando pero no lo están haciendo de la manera correcta.
El agitado modo de vivir, nos está quitando las cosas más valiosas, simples, pero eternas. Las familias de hoy, en medio de ser satisfacción personal sienten un vacio no están conformes nunca se cansan de lograr y en consecuencia desvaloran lo que tienen en casa.