30/04/2022
CONFIANDO EN DIOS CUANDO SUFRIMOS
Tomado del libro de Luis Palau “De la mano de Jesús”
Hace varios años un submarino se hundió con toda su tripulación a la altura de la costa atlántica de América del Norte. Cuando por fin encontraron la nave, se enviaron buzos para evaluar los daños y la posibilidad de rescatar los restos del naufragio.
Cuando los buceadores se acercaron al casco de la nave, fueron sorprendidos por un golpeteo en código Morse. Era evidente que alguien estaba vivo en el interior del submarino. El mensaje era una pregunta desesperada contra las paredes de la tumba acuática: «¿Hay esperanza? ¿Hay esperanza?»
Usted y yo nos hacemos la misma pregunta cuando debemos enfrentar un problema particular o cuando una tragedia nos toca de cerca. Después de todo, ¿Quién está totalmente libre del inmenso dolor de perder a un ser querido, de la frustración del desempleo, de la angustia de un hogar destrozado o de otros cientos de dificultades?
Nos sentimos atrapados y sumergidos por el peso de las circunstancias y preguntamos: «¿Hay esperanza? ¿Hay realmente esperanza para solucionar este problema?»
A menudo en tales ocasiones recordamos las palabras de Romanos 8:28, «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» (RV60). Debemos notar que Pablo no dijo: «Comprendemos cómo todas las cosas ayudan a bien», sino que dijo: «sabemos que ayudan a bien». Esta promesa es un ancla segura cuando las tormentas de la vida golpean sin piedad contra nosotros.
El apóstol Pablo había reclamado esta promesa muchas veces, aun antes de haber escrito su famosa carta a los Romanos. Él sabía lo que era sufrir penurias, persecución, indiferencia, traición, soledad, enfermedades, pedradas, azotes, naufragios, desnudez, hambre y sed, falta de sueño, tremendas presiones (2 Corintios 11:21-29).
¿Qué evitaba que Pablo se hundiera? Creo que su total confianza en el Dios que promete sostenernos pase lo que pasare. Al final de su vida pudo decir: «Sé en quién he puesto mi confianza y estoy seguro de que él es capaz de guardar lo que le he confiado hasta el día de su regreso» (2 Timoteo 1:12 NTV). ¿Qué le había encomendado Pablo a Dios? Su propia vida.
En el Antiguo Testamento leemos: «¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos!» (Isaías 26:3 NTV). Esta promesa también está destinada a nosotros hoy, como repetidamente se revela en el Nuevo Testamento.
¿Está usted enfrentando una dificultad, amigo? Una vez más deje su vida en manos del Señor. Luego crea de corazón las palabras de Filipenses 4:6-7: «No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús» (NTV).
Cuando las tormentas de la vida parecen abrumadoras, Dios desea que experimentemos su perfecta paz.
«Oh, Padre, te alabamos porque comprendes todas nuestras p***s y nuestras lágrimas. Reconocemos nuestra insuficiencia para solucionar por nosotros mismos los problemas de la vida. Que tu gracia abunde para suplir nuestras más profundas necesidades. Consuélanos mientras esperamos en ti. Llena nuestros corazones con tu paz, que supera todo lo que podemos entender. Gracias por tu rica provisión para con nosotros en este día. Amén».
¡SÍ HAY ESPERANZA!Dios tiene un plan maravilloso para tu vida. Por medio de Jesús quiere darte esperanza, un futuro, y una relación personal con Él. Hay sólo un Dios verdadero que gobierna el universo. Él es todopoderoso, amoroso y bueno. ¡Él te creó, te ama, y quiere ser tu padre! El ...