06/06/2026
*Las abejas que despidieron a San Francisco*
San Francisco de Asís le decía “hermano” al sol, al lobo y a los pájaros. Pero fue un enjambre de abejas el que le dio el último adiós en octubre de 1226, transformando su muerte en un momento de paz con toda la creación.
Francisco pidió morir sin nada, desnudo sobre la tierra de la Porciúncula. Mientras exhalaba su último aliento, ocurrió algo que dejó sin palabras a los frailes presentes.
De repente, aparecieron abejas sobre su celda. No iban a las flores. Se quedaron zumbando con un sonido dulce y se acomodaron sobre su cuerpo formando una corona.
En la época, las abejas eran símbolo de comunidad, trabajo y pureza. Para los que estaban ahí, ese zumbido no fue casualidad: era un canto de despedida.
San Buenaventura lo cuenta en la _Legenda Maior_ para mostrar que hasta las criaturas más pequeñas reconocían en Francisco a un amigo. Se dice incluso que algunas abejas se posaron en las heridas de sus estigmas, como honrando en silencio su entrega.
Para él, la “Hermana Muerte” no fue un final trágico. Fue volver a casa. Y la creación entera se lo hizo saber.