12/05/2025
En la Eucaristía de clausura del Jubileo juvenil Diocesano, Mons. Andrés Napoleón Romero, obispo de Barahona, dirigió a los jóvenes una homilía llena de ternura, firmeza y ánimo. Les recordó con fuerza las palabras de San Juan Pablo II: “¡No tengan miedo! ¡Abran las puertas a Cristo!”, como una invitación a vivir sin temor ante el futuro ni los compromisos. Reconoció los miedos que muchos enfrentan al rechazo, al fracaso, a no cumplir expectativas, pero les aseguró que, incluso en medio del ruido y las presiones del mundo, Jesús sigue hablando y llamando.
El Obispo animó a los jóvenes a discernir la voz del Buen Pastor entre tantas voces vacías del mundo moderno, que prometen mucho pero dejan el corazón vacío. Les aseguró que Jesús no les quita nada, sino que lo da todo: amor, misión, sentido y libertad verdadera.
Inspirado en el Papa Francisco, los exhortó a “hacer lío”, pero un lío que construya y transforme, despertando a una Iglesia viva. Les animó a no quedarse sentados, sino a vivir con pasión, en salida, con el corazón encendido. Reafirmó que Cristo no pide máscaras ni perfección artificial, sino autenticidad, verdad y santidad.
Con palabras llenas de aliento, Mons. Andrés les aseguró que Cristo los ama tal como son, los transforma y los envía. Y concluyó animándolos a no esconder su fe, recordando que el testimonio de un joven que ama a Cristo con valentía y alegría puede cambiar el mundo. La Iglesia necesita jóvenes valientes, con los pies en la tierra y el corazón en el cielo.