14/06/2026
POR QUÉ HACEMOS EL GONGYO TODOS LOS DÍAS?
En el budismo de Nichiren, la recitación del Gongyo es la práctica primordial para transformar el estado de vida, hacer surgir la budeidad inherente y, cada mañana y cada noche, tomar un nuevo punto de partida. Al recitar el Gongyo y entonar Nam-myoho-renge-kyo, orientamos nuestra vida hacia una dirección más profunda: la creación de valor en medio de la realidad.
El corazón del Sutra del Loto en la vida diaria.
Cada mañana y cada noche recitamos fragmentos de los capítulos, Medios hábiles(2.°) y Duración de la vida(16.°), del Sutra del Loto y entonamos Nam Myoho Renge Kyo ante el Gohonzon, esa recitación constituye la práctica del Gongyo.
¿Por qué lo hacemos?
Porque allí está contenido el corazón de la enseñanza budista que afirma la dignidad ilimitada de la vida.
El capítulos "Hoben" o "Medios hábiles" enseñanza que todos los seres son budas. No se trata de una idea abstracta ni de un elogio vacío al ser humano. Significa que, en lo profundo de nuestra vida, existe un potencial ilimitado de sabiduría, coraje y comprensión. El budismo enseña cómo, sin dejar de ser quienes somos, podemos revelar la nobleza que existe en nuestro interior. En otras palabras: no necesitamos ir en busca de la iluminación a un lugar distante. La práctica comienza exactamente donde estamos.
Por su parte el capítulo "Jurio" o "Duración de la vida" revela la enseñanza sobre la eternidad de la vida. Por eso el Gongyo no es una práctica para escapar del presente, si no para ver la propia existencia desde una perspectiva más amplia, profunda e invencible. En medio de las preocupaciones cotidianas, esta recitación nos permite recordar que nuestra vida no está definida por ninguna circunstancia. Hacer el Gongyo es volver, una y otra vez, al punto de partida más esencial: la convicción de que nuestra vida posee un valor infinito y una misión irreemplazable.
Daimoku Ikeda: La sabiduría para ser feliz y crear la paz, Buenos Aires: Azul índigo, 2014, vol. 1, pág. 71.