Dios habla hoy ,palabra de Fe

Dios habla hoy ,palabra de Fe Compartimos la Palabra de Dios, reflexiones diarias y oración para fortalecer tu fe.

16/06/2026

En un precioso jardín, una rosa y un sapo habían ido creciendo juntos. Durante mucho tiempo compartieron todo tipo de vivencias, secretos y, sobre todo, una amistad que parecía eterna. La vida iba pasando y el sapo observaba cómo su amiga se volvía cada vez más y más hermosa. Para él era un placer ir a visitarla, saltar a su alrededor y contarle todo lo que sucedía fuera de aquel jardín. Pero la rosa comenzó a darse cuenta de su hermosura y de la atracción que ejercía sobre la gente que la miraba. El único problema era que, de vez en cuando, aparecía un sapo dando saltos a su alrededor que espantaba a los que se acercaban. Llegó el día en el que la rosa, ya cansada de la situación, habló con el sapo.
-Oye -le dijo-, ¿no podrías hacer lo mismo que haces aquí, eso de ir saltando de un lado a otro, en cualquier otra parte del jardín? -Pero... -contestó confundidohasta ahora nunca te había molestado mi presencia, siempre te había gustado tenerme alrededor... -Sí, es cierto, pero me he dado cuenta de que espantas a todos los visitantes que vienen a verme. Les asustas y además... tu aspecto ya no armoniza con mi belleza. -Vaya... -contestó triste el sapoqué lejos han quedado aquellos tiempos... Ambos se quedaron callados durante una eternidad. Él esperando una rectificación y ella, en cambio, esperando a que se fuera. -Vale... -contestó finalmente el sapono te preocupes, el jardín es muy grande, puedo irme a cualquier otro sitio -y se alejó de allí. Y la primavera pasó, y el verano, y también el otoño... Y durante todo aquel tiempo, ambos hicieron su vida por separado. No volvieron a verse en meses, hasta que un día el sapo decidió acercarse a visitar a la rosa.
Pero al llegar se quedó totalmente sorprendido. Su amiga, aquella bonita flor, estaba ahora marchita, apenas quedaba rastro de la belleza que había tenido meses atrás. Sus pétalos estaban agujereados, su tallo caído... -Hola, Rosa. -Hola, Sapo -contestó ella con rocío en las mejillas. -Pero, ¿qué te ha pasado? ¿qué te han hecho? ¿por qué tienes tan mal aspecto? -No lo sé. Los primeros días todo fue bien, pero poco a poco comenzaron a comerme los bichos, sobre todo las hormigas. Un día un picotazo aquí, otro día otro picotazo allá y se han apoderado de mí... -¡Ay, Rosa! -le contestó el saponunca te diste cuenta de que antes había alguien que se comía todos esos bichos que estaban cerca de ti. Estabas demasiado ocupada observando tu propia belleza.

Buenos días! ☀️ Antes de empezar tus tareas, entrega tu día al Señor.Una pregunta para hoy: ¿Por qué cosa le das gracias...
13/06/2026

Buenos días! ☀️ Antes de empezar tus tareas, entrega tu día al Señor.

Una pregunta para hoy: ¿Por qué cosa le das gracias a Dios esta mañana? Yo le doy gracias por Su infinita misericordia. ¡Te leo en los comentarios! 👇

12/06/2026

Esta es una historia dedicada al espíritu inquebrantable de Cuba. Una narrativa en tres partes que nos recuerda que, incluso en las noches más oscuras, la luz de la esperanza y la fe nunca se apaga por completo, porque vive en el corazón de su gente.

Parte 1: El Almendrón de la Memoria

En un pequeño pueblo costero de Cuba, donde el mar Caribe lame las heridas de la costa, vivía el viejo Tomás. Tomás era mecánico, un "mago de los hierros", como le decían sus vecinos. Su posesión más preciada era un viejo Chevrolet de 1956, un almendrón de color azul descolorido que había pertenecido a su padre.

El auto llevaba meses parado. No había piezas, no había combustible, y la escasez apretaba el estómago y el alma del pueblo. La luz eléctrica se iba por horas, y las noches se volvían largas y calurosas. En el barrio, el desánimo se respiraba en cada esquina; las conversaciones ya no eran de música o béisbol, sino de lo que faltaba.

Una tarde, mientras el sol se ocultaba pintando el cielo de un color naranja encendido, la nieta de Tomás, una niña de ocho años llamada Lucía, se acercó al taller improvisado en el patio.

—Abuelo, ¿el carro volverá a andar algún día? —preguntó con los ojos fijos en el coloso de metal.

—Claro que sí, mi niña —respondió Tomás, limpiándose las manos llenas de grasa con un trapo viejo—. Solo necesita un milagro de ingenio... y fe.

—La vecina dice que ya no quedan milagros en Cuba, abuelo. Que todo se rompió.

Tomás se agachó para quedar a la altura de la niña. Le tomó las manos y, con una sonrisa mansa pero firme, le dijo:

"Los milagros no caen del cielo ya listos, Lucía. Los milagros se fabrican con lo que tenemos a mano, compartiendo lo poco que nos queda. Mientras no nos cansemos de buscar soluciones juntos, la esperanza no se va a romper".

Esa noche, Tomás no durmió. Inspirado por la inocencia de su nieta, decidió que el carro no solo debía arrancar; tenía que convertirse en un motor de fe para todos
Si quieres la continuidad espero un corazoncito.

La Red de los Milagros Cotidianos

Al día siguiente, Tomás no buscó tiendas ni mercados; tocó las puertas de sus vecinos. No iba a pedir para él, iba a proponer un proyecto común.

Lázaro, un tornero jubilado, ofreció moldear una pieza de repuesto usando el metal de una vieja tubería de agua.

María, que guardaba un galón de combustible "para una emergencia médica", lo puso a disposición del grupo.

Yusniel, un joven con talento para la electricidad, pasó la tarde entera bajo el capó, inventando conexiones con cables de radio viejos y tejiendo cables como si fueran hilos de fe.

El patio de Tomás se transformó. Ya no era un lugar de escasez; era un centro de resistencia humana. Vecinos que llevaban días sin hablarse debido al estrés y la frustración, volvieron a reír, a compartir un café fuerte y escaso, y a recordar quiénes eran. Se dieron cuenta de que la verdadera necesidad no era solo material, sino el aislamiento que provoca la miseria. Al unirse, la carga se hizo más ligera.

Pasaron tres días de intentos fallidos. El motor tosía, escupía humo negro y se apagaba. La duda empezó a flotar de nuevo en el aire. Pero Tomás insistía: "Un cuarto de vuelta más al tornillo, muchachos. La fe no se apura".

El cuarto día, bajo un apagón que dejó al pueblo a oscuras, Yusniel conectó el último cable. Tomás se sentó al volante, miró la estatuilla de la Virgen de la Caridad del Cobre que colgaba del espejo retrovisor, respiró hondo y giró la llave.

El motor rugió. No fue un rugido perfecto; era un sonido ronco, tosco, pero constante. El almendrón azul volvía a la vida. Los aplausos y los gritos de alegría de los vecinos rompieron el silencio de la noche oscura.
Continuara.****

12/06/2026

Mi amados Hermanos discúlpenme si no he publicado.pero es que llevamos días que nos ponen dos o una hora de corriente y sin nada de conexión. Hemos llegado a una necesidad extrema en todas las áreas.
Orando por nuestro País.
Pidiéndole a nuestro Padre eterno que en la Ira se acuerde de su misericordia.
En la unidad está la fuerza
Oremos.
Dios tiene la última palabra.

11/06/2026

📌 Dios te dice hoy: "Suelta el control"

Pasamos la vida tratando de resolverlo todo con nuestras propias manos, acumulando ansiedad y noches de insomnio. Pero hoy, el Señor te hace una invitación tierna y poderosa: "Entrégame el volante".

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