Arzobispado de Santiago de Cuba

Arzobispado de Santiago de Cuba Arzobispado de Santiago de Cuba, Iglesia Católica Cubana

//RENOVACIÓN DEL HERMANAMIENTO ENTRE SANTUARIOS MARIANOS DE ILLESCAS Y EL COBRE//Hoy, día de Maria Madre de la Iglesia, ...
26/05/2026

//RENOVACIÓN DEL HERMANAMIENTO ENTRE SANTUARIOS MARIANOS DE ILLESCAS Y EL COBRE//

Hoy, día de Maria Madre de la Iglesia, comunicamos la renovación, en dias recientes, del "hermanamiento” entre el Santuario de la Virgen de la Caridad en El Cobre, Cuba y el Santuario de la Virgen de la Caridad en Illescas, en España. El actual santuario de la Virgen de la Caridad de Illescas data del año 1588 cuando se comenzó a construir.
La renovación se realizó en Illescas, con la presencia de ambos rectores y de la directiva del patronato del hermoso e histórico Santuario de este terruño de la Arquidiócesis de Toledo.
El hermanamiento fue realizado por primera vez por los obispos católicos de Cuba en su visita a este santuario en el año 2008.
En la renovación del hermanamiento los dos rectores celebraron la Eucaristía en el Santuario Mariano.
Muy cálida la acogida de Don Eugenio Isabel, rector del Santuario de Illescas, quien recibió una pequeña imagen de la Virgen de la Caridad de El Cobre, momento en que mostró mucho interés y preocupación por la realidad cubana.
A él, las gracias también por su cercanía y espíritu de colaboración con el santuario de El Cobre, afectado por el huracán Melissa a finales del pasado año.
La devoción a Maria bajo el hermoso apelativo de "Caridad" nos une, y entrelaza caminos históricos de noble Fe católica recibida de la tierra española.
Hoy, en momentos dificiles para Cuba, el sentir como Iglesia universal, donde sumamos amigos y buenas voluntades, es importante.
María, siempre a nuestro encuentro. Oremos por nosotros ante María, Madre de la Iglesia.

✍️📷 P. Rogelio Deán
Rector de la Basilica Menor Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre

//BUSCO SEÑOR ESE REINO//Cada día se experimenta en las iglesias un crecimiento que llega hasta desbordarnos. ¿Qué está ...
25/05/2026

//BUSCO SEÑOR ESE REINO//

Cada día se experimenta en las iglesias un crecimiento que llega hasta desbordarnos. ¿Qué está pasando ?

Enjoy the videos and music you love, upload original content, and share it all with friends, family, and the world on YouTube.

//SOLEMNIDAD DE PENTECOSTES//“Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se...
25/05/2026

//SOLEMNIDAD DE PENTECOSTES//

“Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse”.

//PRESENTACIÓN Y PROMULGACIÓN DE LA CARTA ENCÍCLICA “MAGNIFICA HUMANITAS”//DISCURSO DEL PAPA LEÓN XIVAula del Sínodo, Lu...
25/05/2026

//PRESENTACIÓN Y PROMULGACIÓN DE LA CARTA ENCÍCLICA “MAGNIFICA HUMANITAS”//
DISCURSO DEL PAPA LEÓN XIV
Aula del Sínodo, Lunes, 25 de mayo de 2026

Queridos hermanos y hermanas:

Quiero agradecerles a todos ustedes por estar aquí hoy, por su interés. Agradezco sinceramente a quienes han organizado este encuentro, y de manera especial a quienes han compartido su competencia y experiencia en las distintas reflexiones que hemos escuchado.

De modo particular, quisiera agradecer al señor Olah por haber aceptado nuestra invitación. A mi vez, en nombre de la Iglesia, acepto su invitación a caminar juntos, a escuchar y a hablar, y a encontrar juntos el camino para la humanidad en este tiempo de inteligencia artificial.

Qué gran signo de esperanza es que, aun con nuestras diferencias, podamos escucharnos unos a otros. Este intercambio manifiesta claramente la gravedad del momento, así como la confianza en que, juntos, podemos discernir las grandes preguntas de nuestro tiempo y, por tanto, el futuro de la humanidad.

En los momentos clave de la historia, la Iglesia está llamada a descifrar las “cosas nuevas” a la luz del Evangelio y de la dignidad del ser humano. Hace 135 años, mi venerable predecesor León XIII observó la situación de los obreros de las fábricas, de sus familias desarraigadas y de las nuevas formas de pobreza generadas por la rápida transformación industrial. Comprendió que la Iglesia no podía permanecer distante. En medio de un cambio de época que amenazaba la dignidad humana, la encíclica Rerum novarum pronunció su palabra evangélica y social sobre las “cosas nuevas” que estaban en marcha.

Hoy nos encontramos ante una transformación de magnitud semejante, con consecuencias quizás aún mayores. La inteligencia artificial ya toca muchos ámbitos de nuestra vida y afecta decisiones que moldean la convivencia humana. También está cambiando dramáticamente la manera en que se hace la guerra.

Como el anterior “León”, siento que se me ha confiado mirar otra enorme transformación con ojos de fe, con lucidez de razón, con apertura al misterio y con el clamor de los pobres y de la tierra resonando en mi corazón.

Magnifica Humanitas nació de una escucha semejante a la de León XIII. He escuchado a científicos e ingenieros que trabajan con sincero entusiasmo en tecnologías capaces de aliviar sufrimientos inmensos; a líderes políticos y funcionarios públicos que han buscado perseverantemente normas justas; a padres y educadores profundamente preocupados por el futuro de las nuevas generaciones.

También han llegado a mí otras voces muy inquietantes sobre sistemas de armas cada vez más autónomos, prácticamente fuera del alcance humano para gobernarlos eficazmente. Escucho relatos muy preocupantes sobre algoritmos que pueden bloquear el acceso a la salud, al empleo y a la seguridad basándose en datos contaminados por prejuicios e injusticias. Y he escuchado el silencio de quienes no tienen voz cuando se toman decisiones, decisiones que probablemente generarán nuevas formas de exclusión y sufrimiento.

De esta escucha maduró una convicción inquietante expresada en Magnifica Humanitas: la inteligencia artificial necesita ser desarmada. La palabra es fuerte, lo sé, pero ha sido elegida deliberadamente, porque este momento necesita palabras capaces de atraer la atención, despertar las conciencias e indicar caminos para la humanidad.

La Iglesia trabaja desde hace tiempo por el desarme nuclear, consciente de que todo gran poder técnico puede afectar la vida de las personas y, por ello, debe ir acompañado de un adecuado discernimiento moral y de control público. El desarme nuclear sigue siendo un servicio a la paz y a la dignidad de la familia humana.

En un sentido semejante, la inteligencia artificial exige ahora ser “desarmada”, liberada de lógicas que la convierten en instrumento de dominación, exclusión y muerte. Como la energía nuclear, debe estar al servicio de todos y del bien común. Las decisiones sobre la tecnología nunca deben separarse de la conciencia y de la responsabilidad. “No durmamos como los demás”, advertía el apóstol Pablo, “sino permanezcamos vigilantes” (1 Tes 5,6). Esta vigilancia es necesaria hoy. La paz, que no es simplemente ausencia de guerra, es la justicia en acción. Pero cuando la tecnología debilita nuestro sentido crítico, la paz misma está en riesgo.

Sin embargo, desarmar no basta. Debemos construir.

La palabra “construir” me recuerda mis años como misionero en Perú. En 2017, lluvias torrenciales e inundaciones golpearon el norte del país: muchas familias vieron sus casas tragadas por el barro, y también muchos caminos. Allí aprendí que reconstruir no significa simplemente reemplazar lo que ha sido destruido. Significa reparar vínculos, restaurar la confianza y despertar de nuevo la esperanza en el futuro. Además, nadie reconstruye solo.

En Magnifica Humanitas, recuerdo al profeta bíblico Nehemías. Ante las murallas destruidas de Jerusalén, reúne a un pueblo desanimado para hacer posible un renacimiento. La imagen de las murallas no legitima cierres ni divisiones, sino que invita a cada uno y a todos a hacer su parte. Ladrillo a ladrillo, toma forma una convivencia más justa, capaz de salvaguardar la dignidad de todos. El esfuerzo de Nehemías habla a nuestro tiempo. La inteligencia artificial puede ser una obra histórica dentro de un horizonte de comunión, en el que el progreso técnico aprenda a servir a la vida humana.

“Que cada constructor mire con cuidado cómo construye” (1 Cor 3,10), advierte san Pablo. Él no teme la obra en construcción; más bien advierte contra el construir sin fundamentos sólidos. No tengamos miedo de la inteligencia artificial, pero mantengamos constantemente abierta la pregunta por lo humano. No podemos ser descuidados con nuestros instrumentos técnicos más poderosos.

El verdadero desarrollo, dice san Pablo VI, concierne siempre a “cada hombre y a todo el hombre”. “Cada” significa que ninguna persona puede quedar al margen de la transformación digital. “Todo” significa que nadie puede ser reducido a productividad, rendimiento cognitivo o simples datos. La persona lleva dentro de sí una libertad, una interioridad y una vocación a amar y adorar que ninguna máquina puede reemplazar ni bloquear.

Solo con una visión integral de este tipo puede la inteligencia artificial orientarse hacia el bien común. Solo juntos —quienes diseñan los sistemas y quienes se ven afectados por ellos, los países más ricos y los más pobres, las instituciones y las personas, los centros de poder y las periferias— podremos construir un futuro no para unos pocos privilegiados, sino para toda la familia humana.

Esta es la civilización del amor de la que habló san Pablo VI y que san Juan Pablo II proclamó con tanta fuerza como horizonte que debemos buscar juntos. No es un sueño ingenuo. Es una dirección. Es el camino que Jesucristo abre dentro de la historia.

Por esta razón, la Iglesia desea, con humildad y franqueza, formar parte de las conversaciones sobre inteligencia artificial. No poseemos respuestas técnicas, ni pretendemos desplazar a quienes tienen experiencia en este campo. Pero aportamos una sabiduría sobre lo humano que nuestro tiempo necesita desesperadamente: cada persona es única e irrepetible, un sujeto libre e inteligente, dotado de conciencia, capaz de buscar a Dios, servir a los demás y cuidar nuestra casa común.

Por tanto, invito a todos los miembros de la Iglesia y de la familia humana: aprendamos a escucharnos unos a otros, enfrentemos los desafíos presentes con valentía y cooperemos en la construcción de una sociedad más humana y fraterna.

Desde este lanzamiento de Magnifica Humanitas, lleven consigo el compromiso de permanecer despiertos y, como “artesanos de esperanza”, seguir construyendo la obra de nuestro tiempo. Que el Espíritu del Señor Jesús resucitado sostenga nuestro trabajo común.

Los encomiendo a cada uno de ustedes a nuestra Madre María. Su Magnificat canta la grandeza de Dios, que eleva a los humildes. Que ella nos enseñe a reconocer la verdadera grandeza de cada hombre y de cada mujer en el amor y en el servicio. Que el Señor haga fecunda la gran empresa que hoy confiamos a su gracia, dejando madurar en la historia la civilización del amor.

Sobre todos ustedes invoco de corazón la bendición de Dios.

Bendición.

Muchas gracias.

//MES DE MARÍA//Día 25: María Madre de la Iglesia ¿Por qué decimos que Santa María es Madre de la Iglesia?Santa María Ma...
25/05/2026

//MES DE MARÍA//
Día 25: María Madre de la Iglesia

¿Por qué decimos que Santa María es Madre de la Iglesia?

Santa María Madre de la Iglesia es un título y una advocación mariana que ha sido reconocida oficialmente por la Iglesia católica. Fue proclamada por el Papa Pablo VI el 21 de noviembre de 1964, durante la clausura del Concilio Vaticano II.
El título de “Santa María Madre de la Iglesia” resalta el papel especial de María como madre espiritual de todos los creyentes y como madre de la Iglesia universal. Reconoce su estrecha relación con Jesucristo, su Hijo, quien instituyó a la Iglesia como su cuerpo místico en la tierra.

María, la Madre de Jesús

Esta proclamación se basa en la tradición y en la veneración mariana que ha existido en la Iglesia desde sus primeros tiempos. María es considerada la madre de Jesús y, por extensión, madre de todos los fieles, ya que en la Cruz Jesús entregó a su madre a su discípulo amado, representando a toda la comunidad cristiana.
El título de Santa María Madre de la Iglesia ha sido utilizado en oraciones, himnos y devociones marianas, y ha sido promovido como una invitación a la reflexión sobre el papel y la intercesión de María en la vida de la Iglesia y de los creyentes. Además, esta proclamación reafirma la importancia de la maternidad espiritual de María y su presencia continua en la vida de los creyentes como modelo de fe y amor.

¿Por qué a María se le festeja como Madre de la Iglesia el lunes después de Pentecostés?

La proclamación de María como “Santa María Madre de la Iglesia” por parte del Papa Pablo VI en 1964 tiene una relación estrecha con Pentecostés. Pentecostés es el día en que se celebra la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y la formación de la Iglesia.
Según los relatos bíblicos en el libro de los Hechos de los Apóstoles, María, la madre de Jesús, estuvo presente junto a los discípulos en el Cenáculo en Jerusalén durante el día de Pentecostés. Allí, el Espíritu Santo descendió sobre ellos en forma de lenguas de fuego, capacitándolos para proclamar el Evangelio y establecer la Iglesia.

María recibió los dones del Espíritu Santo

La proclamación de María como “Madre de la Iglesia” durante el Concilio Vaticano II reafirma el papel de María en la vida de la Iglesia y su relación especial con los creyentes. Al estar presente en Pentecostés, María recibió plenamente los dones del Espíritu Santo y se convirtió en una figura materna para todos los seguidores de Jesús.
Así, la celebración de Pentecostés en la Iglesia católica es un momento oportuno para reflexionar sobre el papel de María como madre espiritual de la Iglesia. En esta festividad, se reconoce su presencia y su intercesión continua en la vida de los fieles, así como su papel en la formación y guía de la Iglesia a través del poder del Espíritu Santo.

https://dlf.desdelafe.mx/4nIK44N


//SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS//Parroquia Cristo ReySanta Misa y obra de los niños de la catequesis
25/05/2026

//SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS//

Parroquia Cristo Rey
Santa Misa y obra de los niños de la catequesis

25/05/2026

En medio del avance de la inteligencia artificial, el Papa León XIV recordó que ninguna tecnología puede reemplazar aquello que nos hace humanos. Durante la presentación de Magnifica Humanitas, habló de amar, acompañar, construir juntos y cuidar de los demás, porque esas tareas, afirmó, siguen perteneciendo al corazón humano.

//VEN Y VERÁS//En la tarde del sábado 23 de mayo, nuestra parroquia se iluminó con la presencia de adolescentes, juvenil...
25/05/2026

//VEN Y VERÁS//

En la tarde del sábado 23 de mayo, nuestra parroquia se iluminó con la presencia de adolescentes, juveniles y jóvenes que se unieron en un encuentro transformador: Jóvenes, Enciende Tu Fe . Este momento de gracia comenzó con una conmovedora obra de teatro, presentada por la Pastoral Juvenil Ignaciana, que nos invitó a reflexionar y a pensar que a pesar de quienes somos en la vida todos tenemos la oportunidad de la conversión.
A continuación, el P. Joseph Cassamajor, Cmf, compartió un momento formativo que resonó en nuestros corazones, guiándonos a profundizar en nuestra relación con Dios y fortaleciendo nuestro compromiso de vivir en Su luz.
El encuentro culminó en un sublime acto de Adoración al Santísimo, donde nos unimos en oración y silencio, dejando que la presencia divina nos llenara de paz y renovara nuestro espíritu. Fue un verdadero momento de encuentro con lo sagrado, un recordatorio de que, juntos, podemos encender la fe en nuestras vidas y en la de los demás.

🕊️🔥 CONFIRMACIONES EN LA PARROQUIA SAN LUIS OBISPO🔥🕊️Hoy nuestra comunidad parroquial vivió una celebración verdaderamen...
25/05/2026

🕊️🔥 CONFIRMACIONES EN LA PARROQUIA SAN LUIS OBISPO🔥🕊️

Hoy nuestra comunidad parroquial vivió una celebración verdaderamente especial. En la solemnidad de Pentecostés, 14 hermanos recibieron el sacramento de la Confirmación, fortaleciendo su compromiso de seguir a Cristo y dejándose guiar por la fuerza renovadora del Espíritu Santo.

Damos gracias a Dios por cada uno de los confirmados, por sus familias, catequistas y por toda la comunidad que los ha acompañado en este camino de fe. Que el Espíritu Santo siga derramando sus dones sobre ellos y los convierta en testigos alegres del Evangelio.

¡Ven, Espíritu Santo, y renueva la faz de la tierra! 🕊️

//CARTA ENCÍCLICA MAGNIFICA HUMANITAS//DEL SANTO PADRE LEÓN XIV SOBRE LA CUSTODIA DE LA PERSONA HUMANA  EN EL TIEMPO DE ...
25/05/2026

//CARTA ENCÍCLICA MAGNIFICA HUMANITAS//
DEL SANTO PADRE LEÓN XIV SOBRE LA CUSTODIA DE LA PERSONA HUMANA EN EL TIEMPO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

«La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos». El incipit de la primera encíclica de León XIV —Magnifica humanitas, «sobre la custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial»— resume sus razones fundamentales y su propósito. Publicada hoy, lunes 25 de mayo, fue firmada por el Pontífice el pasado 15 de mayo, en el 135.º aniversario de la promulgación de la Rerum novarum de León XIII. Y de su predecesor, el Papá, ha recogido el legado, escribiendo una encíclica social que aborda uno de los principales retos de la época contemporánea: la inteligencia artificial.
Dividida en cinco capítulos, más una introducción y una conclusión, Magnifica humanitas parte de una premisa: la tecnología no es una «fuerza antagónica respecto a la persona» (4), ni «un mal en sí misma» (9). Sin embargo, «no es neutra, porque asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza». De ahí el llamamiento del Pontífice a «construir en el bien» y a «permanecer humanos», siguiendo la lógica de la corresponsabilidad valiente, de la subsidiariedad, de la comunión, para que «el mundo pueda reconocer… en el corazón del ser humano el lugar donde Dios desea habitar» (16).

La Doctrina Social de la Iglesia es teología de la comunión

El primer capítulo —Un pensamiento dinámico fiel al Evangelio— repasa la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) en el magisterio reciente y en el Concilio Vaticano II, poniendo de relieve «su carácter dinámico» (17). Lejos de ser «un manual de principios y normas que aplicar», la DSI es más bien «un camino de discernimiento comunitario», una «teología de la comunión en la historia» (27) que orienta la lectura de los acontecimientos a la luz del Evangelio. León XIV recuerda el pensamiento de sus predecesores: desde Pío XII —el primero en emplear la expresión «Doctrina social de la Iglesia» en la exhortación apostólica Menti nostrae de 1950— hasta el Papa Francisco, pasando naturalmente por la Rerum novarum de 1891, definida como «hito en la evolución del magisterio social» (30). En sus respectivas épocas, cada sucesor de Pedro «ha puesto de relieve diferentes aspectos de un único patrimonio: la dignidad de la persona, el valor del trabajo, la destinación universal de los bienes, la solidaridad y la subsidiariedad, el cuidado de la creación, la centralidad de la paz y la fraternidad» (45).

Proteger la dignidad humana: la persona no es un recurso que se pueda explotar

En el segundo capítulo, León XIV enumera los Fundamentos y principios de la Doctrina social de la Iglesia: entre los primeros, incluye la dignidad de la persona, creada a imagen y semejanza de Dios. Es necesario recordarlo, ya que «la presión de nuevas ideologías y de determinados intereses muy poderosos» puede reducir a la persona a «un recurso que se usa y se explota» o a «lo que realiza o produce» (51). Por el contrario, «la dignidad fundamental de cada persona no se adquiere, no debe ganarse ni necesita ser demostrada» (53). Un segundo fundamento de la Doctrina Social de la Iglesia es la inviolabilidad de los derechos humanos, entre los cuales el primero es el derecho a la vida «desde la concepción hasta su final natural»: a este respecto, León XIV define el ab**to provocado, el as*****to de inocentes y la eutanasia como «decisiones gravemente ilícitas» (55). El tercer fundamento es el reconocimiento de los derechos de las minorías, con especial atención a las mujeres: en su favor, el Pontífice pide «decisiones concretas» en las leyes, en el trabajo, en la educación, en las responsabilidades sociales y políticas, para que sean verdaderamente escuchadas y valoradas (57).

Es inmoral e inaceptable eliminar o someter a una nación

En cuanto a los principios de la DSI, León XIV señala cinco: el primero es el bien común, «forma social de la dignidad reconocida a cada uno» (59). En un punto el Papa es particularmente firme: «la promoción del bien común nunca puede separarse del respeto al derecho de los pueblos a existir, a custodiar su propia identidad y a contribuir con su propia originalidad a la familia de las naciones». En consecuencia, «cualquier intento o proyecto de eliminar o someter una nación es gravemente inmoral y, por lo tanto, inaceptable» (64).

La tecnología no debe concentrarse en manos de unos pocos

El segundo principio se refiere a la destinación universal de los bienes: aquí y en otros puntos de la encíclica, León XIV insiste en la necesidad de que los conocimientos y las tecnologías no se concentren en manos de unos pocos, alimentando la brecha entre los incluidos y los excluidos de la revolución digital (67). De ello se derivan el tercer y el cuarto principio, a saber, la subsidiariedad (68) —que exige superar el paternalismo y el asistencialismo en favor de la corresponsabilidad— y la solidaridad (73), «principio y virtud» que se opone a la indiferencia y tiene en cuenta a los pueblos y a las generaciones futuras.

La justicia social y un examen decisivo con los migrantes

El quinto principio de la DSI señalado por el Papa es la justicia social: en la era digital, debe garantizar a todos un acceso equitativo a las oportunidades, proteger a los más frágiles, combatir el odio y la desinformación, someter a control público el uso de los datos y las tecnologías, «de modo que el criterio no sea solo el lucro, sino la dignidad de cada persona y el bien de los pueblos» (80). León XIV señala en los migrantes, los refugiados y los desplazados un «examen decisivo» en este ámbito: la forma en que la sociedad los trata demuestra «si la idea de justicia está guiada por el miedo o por la fraternidad». De ahí el llamamiento tanto a custodiar «el derecho a la esperanza» de quienes se ven obligados a partir, garantizándoles vías seguras y legales, una acogida digna y la integración; como a promover «el derecho a quedarse» de cada uno en su propia tierra en paz y seguridad, abordando «las causas profundas» de las migraciones (81).

Los abusos y el examen de conciencia para la Iglesia

El Pontífice entiende que los cinco principios mencionados están dirigidos no solo a la sociedad, sino también a la Iglesia, llamada a «un examen de conciencia»: el Papa exhorta a «sanear las relaciones y las estructuras eclesiales de aquellas distorsiones que generan desigualdades, falta de claridad y atropellos». La invitación es a escuchar a las «víctimas de abusos espirituales, económicos, institucionales, sexuales, de poder y de conciencia», ya que ello «forma parte integrante de un camino de justicia, que comprende el reconocimiento del daño, la reparación justa y la prevención» (89).

Se necesita un código ético compartido sobre la IA

El tercer capítulo —Técnica y dominio. La grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA— entra en el meollo del tema de la inteligencia artificial. León XIV advierte contra el «paradigma tecnocrático» ya denunciado por Francisco y por el cual toda elección viene dictada exclusivamente por parámetros de eficiencia y beneficio (92). Por el contrario, la tecnología más potente no es necesariamente la mejor: la IA puede imitar y simular al hombre, pero no posee conciencia moral, empatía, capacidad afectiva, relacional ni espiritual. Por lo tanto, es necesario abordar la IA con sobriedad y vigilancia, manteniendo la claridad sobre las responsabilidades de todas sus etapas (accountability) y apostando por políticas y marcos jurídicos adecuados, una supervisión independiente y la educación de los usuarios. Sobre todo, se necesita un código ético sometido a criterios de justicia social compartida, porque «no sirve una IA más moral si esa moral la deciden unos pocos» (107). Sin dejar de lado el impacto ambiental de las nuevas tecnologías, que requieren grandes cantidades de energía y agua, afectando a las emisiones de dióxido de carbono y dañando la Creación (101).

Desarmar la IA y sustraerla de la lógica competitiva

Hay que «desarmar la IA» —insiste León XIV— para sustraerla de la lógica de la competencia militar, económica y cognitiva; para romper la equivalencia entre poder técnico y derecho a gobernar; para sustraerla de los monopolios e impedir que domine al ser humano. Esta tarea es ética, técnica y ecológica porque la IA «ya es el entorno en el que estamos inmersos y el poder con el que debemos contar» (110). Se dedica un amplio espacio a la crítica del transhumanismo y del poshumanismo, que interpretan el progreso como la superación de los límites de lo humano. En cambio, el límite no es un defecto que haya que eliminar, sino una dimensión constitutiva de la persona, porque «el ser humano no florece a pesar del límite, sino a menudo a través del límite» (118), reconociendo en la fragilidad y en la finitud lugares en los que maduran la relación, el cuidado y la apertura a Dios y al otro.

Que el progreso de la técnica no haga retroceder el corazón

Hay mucho en juego: hacer crecer la técnica eliminando los límites de lo humano significa, de hecho, hacer retroceder el corazón. Magnífica y, sin embargo, herida, la humanidad «no debe ser sustituida ni superada». La tecnología puede aliviar sus sufrimientos y abrirle nuevas posibilidades, pero no debe negarla en lo que le es propio: «la capacidad de relación y de amor» (126). Ante la IA, la verdadera alternativa no está entre el entusiasmo y el miedo, sino entre dos formas de construir el progreso: al servicio de la persona y de los pueblos o de las lógicas de poder (129). Una elección que nos concierne a todos: «la construcción de Babel o la de Jerusalén», las dos «ciudades» del hombre y de Dios señaladas también por san Agustín (130), comienza por cada uno.

Ecología de la comunicación y centralidad de la escuela

En el cuarto capítulo – Custodiar lo humano en la transformación. Verdad, trabajo, libertad — la encíclica considera la verdad como un bien común y un elemento esencial de la democracia. En el entorno digital, la verdad debe plasmarse en una «ecología de la comunicación» para que la cultura generada por la web no se convierta en un instrumento de «homologación y dominio», sino en un espacio de maduración para la «libertad interior y el pensamiento crítico» (136-137). El Papa señala algunos instrumentos: transparencia en los criterios de selección de contenidos, protección de los datos personales, un periodismo serio basado en la argumentación y la verificación, una nueva conciencia en el uso «correcto y crítico» de la IA, la integración de los conocimientos. También se exige a la Iglesia una comunicación transparente y leal, sobre todo en los casos de injusticias y abusos. Es fundamental, en la encíclica, el llamamiento a una alianza educativa renovada para que en los jóvenes no se apague «el deseo de hacer preguntas» a causa de máquinas perfectas que hacen parecer inútil el pensamiento humano. «Debemos educarnos en el ayuno de la IA» (140), subraya León XIV, eliminando las desigualdades en el acceso a la educación y apostando por la escuela como lugar donde se aprende a «buscar y amar la verdad» (143) y se enseña lo que lo digital no puede dar: «tiempo compartido para aprender y relaciones fiables» (147).

El trabajo debe centrarse en la persona, no en el beneficio

En la «cuarta revolución industrial» que representa la transición digital, el Pontífice destaca la importancia de proteger la dignidad y el valor del trabajo: «Las nuevas formas de trabajar no son necesariamente mejores», explica, ya que la tecnología puede descalificar a los trabajadores, relegarlos a funciones marginales y someterlos a una vigilancia automatizada (150). Por el contrario, es necesario diseñar sistemas centrados en la persona y no solo en el rendimiento, porque la tecnología puede sin duda liberar al hombre de tareas pesadas o repetitivas, pero no debe conducir en absoluto al desempleo en nombre de la reducción de costes y el aumento de los beneficios. En un escenario en el que se perfilan mayores niveles de pobreza y desigualdad, provocados por sistemas automatizados que han sustituido al hombre, el Pontífice aboga también por una renovación de las organizaciones sindicales (155).

El desarrollo no se mide solo en términos de PIB

La transformación digital debe gestionarse de antemano mediante criterios sociales estables, formación accesible y continua para los trabajadores y responsabilidad empresarial. El Pontífice señala, además, la necesidad de superar el PIB como parámetro del grado de desarrollo de un país, apostando en su lugar por la dignidad del trabajo, la prosperidad compartida, la reducción de las desigualdades y la protección del medio ambiente. La financiación por la financiación es, de hecho, diferente de la financiación para el desarrollo (159-160). Y, siguiendo la estela de San Pablo VI, se subraya la interdependencia entre paz y desarrollo, abogando por una cooperación internacional capaz de definir estrategias comunes «sobre todo en favor de los países y los grupos más vulnerables», porque la prosperidad contribuye a la paz «solo si es generalizada, inclusiva y sostenible» (163).
La familia, bien social primario
En la encíclica destaca, además, la referencia a la familia, fundada en la unión estable entre un hombre y una mujer: es «bien social primario», «célula fundamental e insustituible de toda organización comunitaria» (165) que debe apoyarse también mediante políticas laborales que favorezcan la estabilidad y ritmos humanos, de modo que se garantice el justo equilibrio de vida y se proteja esa «capacidad de construir el futuro» que hace generativa a la sociedad.

La «arquitectura de la visibilidad» y los riesgos para la libertad

Por último, el tema de la libertad humana, que hay que proteger contra la dependencia y la mercantilización: en una época en la que las plataformas digitales están diseñadas para acaparar el tiempo de los usuarios y explotar sus fragilidades, es urgente reforzar la libertad interior de cada uno y hacer frente al riesgo del control social derivado de la recopilación masiva de datos y del uso de sistemas algorítmicos. Perfilar, predecir y orientar los comportamientos es, de hecho, «un poder nuevo» (171) que corre el riesgo de discriminar a los más débiles. El Papa deplora, en particular, la «arquitectura de la visibilidad» que premia y amplifica solo lo que es visible, moldeando opiniones y generando conformismo.

Nuevas formas de esclavitud y nuevo colonialismo

La IA genera nuevas formas de esclavitud, como la de los «cuerpos marcados, mutilados, consumidos» (173) de quienes trabajan en la extracción de las «tierras raras» necesarias para la tecnología. Por ello, la lucha contra las nuevas formas de esclavitud es otra «prueba decisiva para el discernimiento ético» de la transformación digital. A este respecto, León XIV subraya que «la Iglesia renueva su firme condena contra toda forma de esclavitud, trata y mercantilización de las personas» y reitera que no reaccionar o tolerar estas «graves violaciones de la dignidad humana» significa, de hecho, «hacerse cómplice» (174). Al mismo tiempo, el Papa pide «sinceramente perdón» por el retraso con el que la Iglesia, en el pasado, condenó «el flagelo de la esclavitud». La encíclica se refiere también a las «nuevas tierras raras del poder», es decir, la información vital —por ejemplo, sobre salud y demografía— utilizada para orientar las estrategias económicas. Se trata, explica el Pontífice, de una faceta inédita del colonialismo que se apropia de los datos y transforma las vidas personales en información explotable, convirtiendo el entorno digital en un «espacio de depredación» (178-179).

Superar la teoría de la «guerra justa»

En el quinto y último capítulo —La cultura del poder y la civilización del amor—, León XIV dirige su mirada hacia la guerra: «La revolución digital está modificando la gramática de los conflictos» y, sin un enfoque ético, las decisiones sobre la vida y la muerte de las personas serán cada vez más impersonales, considerándose el recurso a la fuerza como una «opción inmediata y viable» (182-183) . En la base de todo hay una «cultura del poder» que normaliza la guerra y la rehabilita como «instrumento de política internacional», favoreciendo el rearme. Sobre la opinión pública, que en el pasado veía la beligerancia solo como extrema ratio, hoy pesan también las narrativas mediáticas polarizantes, así como «una preocupante pérdida de memoria histórica» que nos priva de una visión a largo plazo (191). En consecuencia, hoy la paz ya no se entiende como una tarea que hay que asumir, sino como un intervalo precario entre conflictos. Por ello, León XIV reitera que —sin perjuicio del derecho a la legítima defensa en su sentido más estricto— es necesario superar la teoría de la «guerra justa», promoviendo más bien el diálogo, la diplomacia y el perdón (192).

Ningún algoritmo hace que la guerra sea moralmente aceptable

El Papa no deja de lamentar el crecimiento de la industria bélica, la carrera armamentística nuclear y la aparición de nuevos actores armados —entre ellos los yihadistas— que pretenden perpetuar los conflictos como fuente de poder y de ingresos. Es contundente, además, la advertencia contra el uso de armas relacionadas con la IA, ya que «no existe ningún algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable»; es más: la tecnología «no libera al conflicto de su intrínseca inhumanidad, solo puede hacerlo más rápido e impersonal, rebajando el umbral del recurso a la violencia y transformando la defensa en previsión operativa, con las víctimas reducidas a datos. Así, nos acostumbra a la idea de que la violencia es inevitable y solo hay que optimizarla» (198). Por lo tanto, se necesitan restricciones éticas rigurosas, compartidas a nivel internacional, basadas en la responsabilidad personal y en la protección de los civiles, porque «toda tecnología que facilite atacar sin ver el rostro del otro rebaja el umbral moral del conflicto» (199).

La crisis del multilateralismo

La cultura del poder surge también de la crisis del multilateralismo y del surgimiento de un «multipolarismo desordenado y conflictivo» en el que prevalece la desconfianza hacia el otro (201). La fuerza del derecho se sustituye por el derecho del más fuerte; las lógicas del poder prevalecen sobre la construcción de la paz, relegada a un segundo plano, y las instituciones creadas para custodiar el destino común de los pueblos se encuentran ahora debilitadas, sin que se reconozca su autoridad moral. A este respecto, el Papa auspicia para la ONU y para el sistema político internacional «reformas profundas» que superen la actual crisis de valores en favor del verdadero bien común (226).

Una Realpolitik irresponsable

Hoy, prosigue la encíclica, se libran guerras «híbridas» que abarcan los ámbitos económico, financiero e informático, aprovechando la desinformación y el miedo para influir en la opinión pública y presentar el aumento del gasto militar como la «única respuesta» a un futuro incierto. Pero todo esto no es más que un «falso realismo», una irresponsable Realpolitik que siembra en las conciencias y en las culturas la resignación ante una guerra ineludible y califica la paz de utopía (204-205). Sin excluir que, para algunos, el conflicto armado podría ser un instrumento de «gestión cínica» de las dificultades, así como una forma de desviar la atención de los problemas internos (208).

La civilización del amor

El cristiano está llamado a responder a esta cultura del poder construyendo «la civilización del amor»: la gracia, de hecho, no elimina el conflicto como por arte de magia, sino que genera «una resistencia activa al mal y una sorprendente creatividad en el bien» (211). Cada uno, en su ámbito de acción, está llamado a elegir entre alimentar la lógica de la fuerza o custodiar la paz, frenando la deshumanización con pequeños actos de fidelidad y tenacidad. El Papa señala cinco «vías de responsabilidad»: desarmar las palabras diciendo la verdad; construir la paz en la justicia; asumir la mirada de las víctimas tomando posición, porque hay conflictos en los que «no es justo permanecer neutrales». Los ataques contra civiles, hospitales e infraestructuras hieren a la propia humanidad y no pueden quedar relegados al ámbito del análisis abstracto. Por el contrario, hay que dar voz a las víctimas para «tomar verdadera conciencia del abismo de maldad que encierra» la guerra y toda violencia (217). Y aún más: el Papa exhorta a cultivar «un sano realismo» que busque vías de paz viables con hechos, no solo con palabras.

No utilizar el nombre de Dios para legitimar la guerra

Por último, relanzar el diálogo pasando de una cultura del poder a una cultura de la negociación. También es decisivo «el diálogo entre las religiones», portador de un mensaje de paz. «Quien utiliza el nombre de Dios para legitimar el terrorismo, la violencia o la guerra, traiciona su rostro —advierte León XIV—: luchar en nombre de la religión significa, en realidad, golpear a la propia religión» (223). Por su parte, la diplomacia de la Santa Sede utiliza «el principio evangélico de la misericordia» como criterio concreto de la acción política. De ahí deriva la exhortación a la oración, porque la paz proviene ante todo de Dios (227-228).

La magnífica humanidad

Al concluir la carta, el Pontífice invita a los fieles a vivir las nuevas tecnologías a la luz del Evangelio, siguiendo «un itinerario de vida cristiana sobrio y exigente», para que, incluso en la era de la IA, todos puedan dar testimonio de «la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios».

PARA DESCARGAR EL TEXTO COMPLETO DE LA ENCÍCLICA 👉🏻 http://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html

https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-05/la-enciclica-papa-leon-xiv-magnifica-humanitasla-inteligencia-ia.html

Dirección

Sánchez Hechevarría # 607 E/Barnada Y Paraíso
Santiago De Cuba
90100

Horario de Apertura

Lunes 08:30 - 15:30
Martes 08:30 - 15:30
Miércoles 08:30 - 15:30
Jueves 08:30 - 15:30
Viernes 08:30 - 15:30

Teléfono

+(53)(22)625480

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Arzobispado de Santiago de Cuba publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Lugar De Culto

Enviar un mensaje a Arzobispado de Santiago de Cuba:

Compartir