Arzobispado de Santiago de Cuba

Arzobispado de Santiago de Cuba Arzobispado de Santiago de Cuba, Iglesia Católica Cubana
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//MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV PARA LA VI JORNADA MUNDIAL DE LOS ABUELOS Y DE LAS PERSONAS MAYORES//Fiesta de los Sa...
26/07/2026

//MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV PARA LA VI JORNADA MUNDIAL DE LOS ABUELOS Y DE LAS PERSONAS MAYORES//
Fiesta de los Santos Joaquín y Ana, 26 de julio de 2026

Yo no te olvidaré (Is 49,15)

Queridos hermanos y hermanas:

Por boca del profeta Isaías el Señor promete que no se olvidará nunca de ninguno de nosotros. Nos asegura que nuestros rostros los lleva tatuados en las palmas de sus manos (cf. Is 49,16) y que su amor es más grande que el de una madre por su hijo (cf. Is 49,15). El profeta nos permite entrever un diálogo íntimo y personal en el que Dios se dirige a cada uno y al pueblo tratándole de “tú”. También hoy podemos leer estas palabras dirigidas a nosotros y cada uno puede escuchar ese “nunca te olvidaré” como referido a sí mismo.

Son palabras que nos llenan de consuelo y de confianza. Son la respuesta a un angustioso sentimiento que agita el corazón: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado» (Is 49,14). ¡Cuántas veces en la Sagrada Escritura, en particular en los salmos, la oración nace de la desorientación de quien tiene la impresión de que la propia vida no le interesa a nadie y se desprecia a uno mismo! La dolorosa sensación de ser olvidados, desafortunadamente, es común en muchas personas, especialmente entre los mayores.

Sin embargo, el amor de Dios, que no olvida a ninguno, se presenta como acto de justicia y respuesta al anonimato, en el cual muy frecuentemente la vida humana acaba por perderse. En particular, sobre la vida de muchos mayores parece haberse extendido un velo que difumina los rasgos de los rostros y los cubre con el olvido. Es lo que sucede en las casas donde reina la soledad y también en aquellos lugares de hospitalización donde la singularidad de cada persona corre el riesgo de ser reducida al número de su cama o a su patología.

La celebración de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores es una oportunidad para redescubrir que la Iglesia está llamada a ser madre de todos y que en cualquier edad es posible descubrirse siempre como hijos e hijas de Dios. Que esta Jornada sea, por lo tanto, un estímulo para todos, en particular para los más jóvenes, y así retomar la bella costumbre de visitar a los propios abuelos, los mayores de la familia y también a aquellos que no reciben ninguna visita. Llévenles, junto con este mensaje y su presencia, la cercanía y el afecto del Papa. Háganlo de tal modo que las palabras del profeta “Yo nunca te olvidaré” adquieran la forma de un tierno y afectuoso encuentro. «En una época que tiende a acelerar y a fragmentar, la carne humana sigue pidiendo ser cuidada y reconocida por manos capaces de ternura, por mentes atentas y buenas palabras. La cultura digital multiplica las conexiones y ofrece nuevas posibilidades de encuentro; sin embargo, el corazón humano conserva una necesidad irrenunciable de proximidad» (Carta enc. Magnifica humanitas, 239).

La Iglesia conoce el sufrimiento de sus hijos más mayores, sabe bien que muchas veces se les mira con prejuicios y se les considera un peso; es sabedora de que una economía concentrada sobre el beneficio debilita las relaciones familiares; sabe que muchos ancianos son abandonados por los hijos que se ven obligados a migrar o, en algunos casos, a combatir en la guerra. Por cada uno de estos motivos, se alegra de anunciar la promesa del Señor: “Yo nunca te olvidaré”.

Es agradable descubrir a cualquier edad, pero especialmente cuando no se es ya joven, como dijo el beato Juan Pablo I, que somos destinatarios «de parte de Dios de un amor atemporal. Sabemos: tiene siempre abiertos los ojos sobre nosotros, incluso cuando parece que sea de noche. Es padre; más aún, es madre» (Ángelus, 10 septiembre 1978). Aunque no sea espontáneo pensar así, la verdad es que ni siquiera cuando somos mayores dejamos de ser hijos e hijas, y por eso sigue siendo válida cada día la invitación a volver a los brazos de Dios, cuyo amor es paternal y maternal a la vez.

El descubrimiento de la ternura de Dios, para muchos, sucede en el transcurso de la existencia, muchas veces propiamente en el último tramo de la vida. De hecho, cada vez más frecuentemente, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, es posible hacerse mayores sin haber tenido una experiencia real de fe. La edad avanzada, en este caso, a partir de las preguntas que nos hacemos con más urgencia en esta etapa de la vida, puede convertirse en el tiempo oportuno para iniciar o retomar una vida espiritual. En este nuevo camino se puede reconocer que Dios, como dice san Agustín, «es madre porque calienta, porque nutre, porque amamanta, porque custodia» (Comentario al Salmo 26, II, 18). Es una conciencia que ayuda a no sentir vergüenza por la fragilidad que aparece y también a comprender que todos, siempre, tenemos necesidad los unos de los otros y requerimos atención y cuidados. A Dios, que se hace prójimo y al que aprendemos a reconocer en su ternura, podemos dirigirnos ahora con filial confianza en la oración. Nunca es demasiado tarde para comenzar a dirigirse a Él. Puede ser un gran don para todos.

Queridos mayores, el Papa Francisco hablaba de ustedes como de un “nuevo pueblo” (Catequesis, 23 febrero 2022), en tanto que el número de personas avanzadas en edad nunca había sido así de elevado en la historia humana. Es cuanto más importante, pues, con ustedes, “nuevo pueblo”, reflexionar sobre cuál puede ser nuestra vocación cuando la fragilidad, que acompaña al hombre desde su nacimiento, parece tomar el control. Quiero decirles: ¡no tengan miedo de la fragilidad! Propiamente esta debilidad lleva consigo una nueva potencialidad que ilumina también las demás edades de la vida. De hecho, cuando es aceptada y reconocida, la fragilidad «abre el corazón a la ayuda mutua y a la invocación de Aquel que puede dar lo que ningún poder humano es capaz de garantizar: la reconciliación profunda de los corazones y con ello la paz verdadera» (Encuentro con la comunidad argelina, Basílica de Nuestra Señora de África, Argel, 13 abril 2026).

De esta forma podemos vivir como cristianos el tiempo de la ancianidad: “frágiles”, pero al mismo tiempo “llamados”. Un hombre y una mujer pueden renacer cuando son mayores (cf. Jn 3,4-6) y exclamar con el profeta: «Su salvación está en convertirse y en tener calma, su fuerza está en confiar y estar tranquilos» (Is 30,15). Una fuerza que puede convertirse en una invitación a no recurrir a los caminos de la arrogancia y del poder para garantizar la convivencia humana, sino a los caminos de la reconciliación y de la paz verdadera. En este tiempo, marcado de una manera tan fuerte por la violencia bélica y social, muchos se interrogan acerca de cómo será el mundo en el cual crecerán los propios nietos. Les exhorto, queridos hermanos, a unirse a mí en la oración constante para que llegue pronto la paz al mundo entero.

Hermanas y hermanos mayores: les agradezco porque me sostienen cada día con sus oraciones, especialmente cuando recitan el santo rosario. Se lo agradezco de corazón y les dejo este deseo: que el Señor les renueve siempre en la fe, en la esperanza y en la caridad, ¡Él, que nunca se olvida de nosotros!

Vaticano, 15 de junio de 2026

LEÓN PP. XI

26 d Julio, XVII domingo del Tiempo Ordinario, VI Jornada Mundial de los Abuelos y Personas Mayores,Evangelio según san ...
26/07/2026

26 d Julio, XVII domingo del Tiempo Ordinario, VI Jornada Mundial de los Abuelos y Personas Mayores,
Evangelio según san Mateo 13, 44-52:

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.

El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra.

También se parece el Reino de los cielos a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.

¿Han entendido todo esto?'' Ellos le contestaron: "Sí". Entonces él les dijo: "Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas".


ORACIÓN DE SÚPLICA26 de julio de 2026“Señor Jesús, hoy venimos ante Ti, para agradecerte por estar siempre presente en m...
26/07/2026

ORACIÓN DE SÚPLICA
26 de julio de 2026

“Señor Jesús, hoy venimos ante Ti, para agradecerte por estar siempre presente en medio de nosotros.

Gracias, porque te encontramos en el amor de los esposos fieles; de los padres y madres que están con sus hijos y los educan en la fe, la verdad y en la caridad; de los hijos que atienden con cariño a los ancianos de la casa; de quienes desde otras tierras ayudan a familiares y amigos; de los vecinos que se acompañan en p***s y alegrías; de tantos que sirven desinteresadamente a sus prójimos.

Ayúdanos a sentir el consuelo y la fortaleza en estos tiempos tan difíciles.

Te presentamos a las madres que luchan por alimentar a sus hijos; a tantos que no se cansan de buscar medicinas para sus enfermos; a los familiares de los presos que sueñan con verlos regresar, algún día, sanos al hogar; a los trabajadores que intentan brindar a sus seres queridos una casa digna; a los que lloran la emigración de esposos, hijos, nietos, amigos; a los que sufren la violencia y el robo; a los que soportan tantas carencias materiales y espirituales.

Aumenta nuestra fe, para tomar conciencia de que para Ti nada es imposible.

Envía tu Espíritu Santo para que todos los cubanos, con las potencialidades que nuestro pueblo tiene, aprendamos a vivir en armonía, en un solo corazón y una sola alma, con diferentes maneras de pensar, sí pero juntos, encontrar soluciones que nos conduzcan a nacer en paz, a trabajar en paz, a comer en paz, a morir en paz, a pensar en un futuro mejor en paz.

Santísima Virgen de la Caridad, Madre de nuestro Señor Jesús, presenta a tu Hijo nuestras oraciones, y dinos como en Caná: “Hagan lo que Él les diga”. Madre de todos los cubanos, repítenos nuevamente: “No tengan miedo, ¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu Madre?”.

¡Jesús, Buen Pastor, escúchanos! Amén”

Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, ruega por nosotros.
Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, ruega por nosotros.
Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, ruega por nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

Eucaristía 26 de julio de 2026Domingo XVII del Tiempo Ordinario Desde la Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora d...
26/07/2026

Eucaristía 26 de julio de 2026
Domingo XVII del Tiempo Ordinario
Desde la Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre

“El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra" Mateo 13, 45-46

Transmisión de la Eucaristía por el canal de YouTube de la Parroquia del Cobre, desde la Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, presidida por Mons. Dionisio G. García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba.

Agradecemos a todos los que hacen posible esta transmisión, a los que ponen su trabajo y talento al servicio de la comunidad.

https://youtu.be/9zhG3cpf2zE

//HOMILÍA DE MONS. OSMANY MASSÓ CUESTA//Obispo de Bayamo-ManzanilloSanta Basílica Metropolitana Iglesia Catedral, 25 de ...
25/07/2026

//HOMILÍA DE MONS. OSMANY MASSÓ CUESTA//
Obispo de Bayamo-Manzanillo
Santa Basílica Metropolitana Iglesia Catedral, 25 de julio de 2026
Fiesta de Santiago Apóstol

Queridos hermanos santiagueros:

Hoy celebramos a Santiago Apóstol, amigo de Jesucristo, nuestro Señor, patrono de nuestra ciudad a quien veneramos y honramos como ejemplo de vida evangélica y le confiamos que interceda por nosotros: Aquí en Santiago te veneramos por ser Patrono de la ciudad. Nuestros cantares, hoy te brindamos con son de palmas y caridad. Nos encontramos en nuestra Catedral, para agradecer a Dios el don de la fe que alegra nuestros corazones, nos da las fuerzas para sobrevivir, nos levanta, sostiene y nos conduce a depositar nuestra confianza en Dios nuestro Padre, que vela por sus hijos, nos cuida, nos muestra su misericordia y es capaz de hacer nueva todas las cosas.

Hace casi una semana terminó el Mundial de Futbol, sus aficionados saben muy bien el número y el nombre de cada futbolista, y la posición en que juegan. Muchos lo siguieron a través de las redes sociales o la TV, un poco más y con elevada tensión, el domingo pasado seguimos el partido final. Todos teníamos nuestro país de preferencia, se hicieron en muchos lugares apuestas, todos eran buenos, pero uno tenía que ganar, y ganó no solo aquel que la suerte o la casualidad le acompañó. Ganó el que supo jugar como buen equipo, unidos en la dinámica del esfuerzo, la pasión de un propósito común, y de confiar en los demás. Al final el balón de oro para el mejor equipo, al mejor defensa, al más joven y al mayor goleador. Hace unos días leía una frase sobre el juego en futboll que decía: “Haz lo tuyo, nos sentimos orgullosos de jugar contigo”. La vieja escuela dándonos una gran lección de vida. Disfrutar lo que se hace.

Y hoy dirigimos nuestra mirada a Santiago, aquel que fue llamado a formar parte de un equipo, el equipo de Jesús, donde le tocó jugar no por sus méritos y capacidades. Un equipo del cual formaron parte aquellos en los cuales nadie se fijó o no contaban para grandes cosas. Un equipo que partió de cero, con casi nada y escasa experiencia. Que tuvo que ir aprendiendo con pocas teorías y mucha práctica. Muchas veces a este jugador, nuestro Santiago, lo vimos en el terreno con su hermano Juan, y eran llamados los Hijos del Trueno, por el carácter impetuoso y poco tolerantes. Otras veces le tocó descansar, Santiago también en el juego cometió faltas, le sacaron tarjeta amarilla, al principio comenzó como defensa, y al final, en su último partido, fue delantero, recibiendo el premio del primero y máximo goleador.

Por eso la iglesia celebra hoy el martirio del primero de los Apóstoles en entregar y ofrecer su vida por Jesús, el primero en recibir la corona de la gloria que no se marchita. Santiago, aprendió a obedecer antes a Dios que a los hombres, y lo siguió proclamando hasta su muerte, sin temor, con libertad, amor y sacrificio.

Ese mismo día de su martirio antes que el cuchillo lo hiciera beber del mismo cáliz que bebió su Señor, pasaron por su mente tantos momentos hermosos que vivió junto a Cristo, y que describen cómo su vida fue alcanzada y transformada por la predilección, amistad y cercanía de su Maestro. Nos trasladamos a Israel a la región de Galilea, donde un joven pescador estaba con su hermano Juan y su padre Zebedeo en la orilla del mar. De repente y sin esperarlo, Jesús pasó, se detuvo, los miró, y los invitó a seguirlo, fue tal la atracción que ejerció y la fuerza de su palabra, que ellos inmediatamente dejaron las barcas, las redes, a su padre, y se fueron tras él. Eran Jóvenes disponibles, con la capacidad para compartir y aprender una nueva vida. De este modo Santiago se nos presenta para todos, como ejemplo de que hay que seguir a Cristo, con entusiasmo, generosidad y valentía aun medio de dificultades, con la mirada firme siempre hacia adelante. ¡Así necesita Cristo a jóvenes de hoy!

Desde ese momento y a lo largo del ministerio público de Jesús, formó parte del grupo de los Doce y presenció cómo curaba a los enfermos, devolvía la vista a los ciegos, sanaba a los paralíticos, liberaba a los oprimidos, y anunciaba la buena noticia del Reino de los cielos a los pobres.

En cierta ocasión frente a la tempestad calmada en medio de la oscuridad de la noche, mientras iban todos en la barca que parecía que se hundía por los fuertes vientos, y Jesús parecía dormido, exclamó con los demás desde la pequeñez de su fe y la admiración: ¿Quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?

Pero también en un momento difícil en la convivencia y vida comunitaria, en que muchos abandonaban la fe, pues les parecía difícil de comprender y aceptar, junto al grupo de discípulos, confirmó su adhesión y fidelidad al Maestro en la persona de Pedro, cuando este dijo: Señor a quién vamos a ir, sólo tú tienes palabras de vida eterna.

Santiago, participó como testigo privilegiado y silencioso, junto a Pedro y su hermano Juan, de la resurrección de la hija de Jairo, contempló la gloria del Hijo Amado de Dios en la transfiguración en el monte Tabor, y cuando el sueño, el agotamiento y el cansancio los vencía, lo acompañó en su oración en el huerto de Getsemaní, donde encontró a un Jesús muy humano en su debilidad de hombre como nosotros.

Este fue el apóstol Santiago, que, como nosotros, también recibió y conservó como en vasija de barro, un gran tesoro que Dios le regaló, el amor de Cristo que lo conquistó mediante su gracia y su perdón. Así se entregó a la noble misión de anunciar y llevar a todos la fe, con la fuerza de la verdad, la humildad y la bondad, reconociendo que la fuerza no radicaba en la pequeña y frágil vasija de barro, sino en el tesoro que la vasija porta. De él cómo nuestro santo patrón, debemos hoy en día dar valiente testimonio de Jesucristo en medio de la comunidad cristiana y de la sociedad.

Ahora bien, todos los años nos acompaña este texto del evangelio que no es precisamente favorable para el apóstol, pero que lo hizo madurar en su camino espiritual de fe y en su opción de vida, que transmite una enseñanza muy significativa para todos. Un texto donde el evangelista Mateo no oculta, como tampoco en nosotros se puede disimular o esconder, las fragilidades y limitaciones del apóstol Santiago y de su hermano, y de aquellos que estuvieron muy cerca del Señor.

En el pasaje de hoy encontramos a un Jesús que camina con sus discípulos a Jerusalén, ciudad donde sufrirá su pasión y muerte en la Cruz, ellos son incapaces de comprender la situación de prueba ante la cual se iban a enfrentar. La ideología de la época de un Mesías de triunfos y éxitos, de dominio y de poder, había penetrado profundamente en la mentalidad de los discípulos, que incluso, rechazaban tal posibilidad. Hoy nos recuerda a nosotros el papa Francisco: “Cuando caminamos sin la cruz, cuando confesamos un Cristo sin cruz, no somos discípulos del Señor”.

Es en esta realidad que se hace presente la madre de Santiago y Juan, se adelanta con una petición, con un tono un poco arrogante, desea promover a sus hijos donde espera una recompensa por el hecho de seguirlo, le pide que ordene sentar a sus hijos, uno a su derecha y otro a su izquierda en su reino. Esto provoca un enfrentamiento y fuerte discusión entre los discípulos, revelando sus profundos intereses personales de ambición, al querer estar en una posición de poder y dominio por encima de los demás.

Jesús no desespera, reacciona con paciencia, pero con firmeza. Sabe que cualquier ocasión es buena para ofrecer una lección a todos, y lograr una auténtica y verdadera conversión en la mente y en el corazón. Mirando no a la madre, sino a los hermanos y a los demás discípulos, les dice: “¡Ustedes no saben lo que piden!”

Dice San Juan Crisóstomo: “Es como si Jesús les dijera, ustedes me hablan de honores y de coronas, pero yo les hablo de luchas y fatigas. Este no es tiempo de premios”.

Ante esta expresión del Señor fijémonos cada uno de nosotros, discípulos de Cristo cómo es nuestra oración, con qué actitud nos presentamos ante él, ¿es nuestra oración de petición centrada en nosotros, en nuestras aspiraciones y necesidades, o es una oración abierta a las realidades y necesidades de los demás? En nuestras oraciones, ¿somos capaces de contar con el Señor ante las decisiones y pasos que damos en la vida?

Luego el texto llega a su punto culminante cuando nos dice que, reuniéndolos a todos les dijo: “Saben que los jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Estos solo crean dependencia, piensan en la imposición sin oposición, en el control desmesurado de todo y de todos. No será así entre ustedes; el que quiera ser grande entre ustedes sea su servidor, y el que quiera ser el primero entre ustedes sea su esclavo”.

Es por eso que la vida cristiana, es un llamado al servicio desinteresado que favorece la sana convivencia, la fraternidad, no excluye, respeta, evita el aislamiento, es remedio contra la ambición. Servimos desde la fe, cuando somos capaces de aceptar, perdonar y valorar a la otra persona.

Hace poco, en un saludo y en la conversación con un joven comenzó por el WhatsApp, un joven que conozco desde que era adolescente en las convivencias, vive en un pequeño pueblo alejado, de un municipio alejado, comenzó con una pregunta, me saluda y me dice así: ¿Cómo está todo? ¿Qué le responderíamos? Si él nos dice hoy, ¿Cómo está todo? Eso sería igual que preguntarnos, ¿Cómo está Cuba? ¿Cómo está Santiago de Cuba? ¿Cómo está el agua que tomamos? ¿Cómo está el pan? La respuesta la tenemos cada uno de nosotros. Pero siempre, sabemos es una pregunta personal, tratamos de responder. Algunos dicen, vamos a decir que bien, mi respuesta fue, bien.

Pero sobre ese bien, sin yo preguntarle, me dice: Por acá afrontando las dificultades, pero bueno, la vida y la juventud se nos está escapando poco a poco, la felicidad se nos está escapando poco a poco. Luego me dice: En nuestro grupo de jóvenes tratamos de mantener la felicidad, sobre todo, porque los tiempos están difíciles y muchas veces solo tenemos el grupo de jóvenes para pasar el tiempo, y siempre digo, que Dios nos acompaña en todo momento. Cuidemos siempre nuestro grupo, cuidemos siempre nuestra comunidad, porque como a este joven, nos ayuda a pasar los días, los tiempos, y a ser felices a pesar de todo.

Frente a una realidad en la muchas veces sentimos que se nos va la vida, que se nos pierde, Cristo nos ofrece hoy una oportunidad para ganarla poniéndola al servicio de los demás, siendo colaboradores de su alegría, nos enseña que se puede triunfar en la vida, pero no venciendo a los demás. Que se gana perdiendo, o mejor, ofreciendo la vida con amor para así encontrar la felicidad.

Que el Señor nos impulse a erradicar de nuestra iglesia y de nuestra ciudad la amargura, la desconfianza, la poca aceptación del otro, la rivalidad y el enfrentamiento. Que nos ayude a ser humildes y responsables para comprender la voluntad de Dios. A saber servir para motivar a los demás, y así puedan llevar una vida más agradable y menos complicada. Para aprender a ser hombres y mujeres de buena voluntad, sabiendo comprender a los demás, defender lo que amamos y perdonar cuando sea necesario.

Que nos ayude a servir, para conducir al otro a que camine sin miedo a lo nuevo, sin miedo a lo diferente, sin miedo a lo desconocido. A predicar llevando la sal y la luz del Evangelio mediante el servicio generoso y la entrega silenciosa por amor. A seguir a Jesús a pesar de nuestros retrocesos, deficiencias y miserias, pero siendo un líder positivo en mi comunidad.

Y a pesar de nuestros sufrimientos, a pesar de los años, aunque muchos han emigrado o ya no están, aunque hay otros que llegaron y que vendrán, vivamos nuestros días con la alegría y felicidad de formar parte como Santiago, del equipo de Jesús hasta el final.

Qué así sea.

//SOLEMNIDAD DE SANTIAGO APÓSTOL//25 de julio de 2026, Fiesta Patronal de la Arquidiócesis y la Ciudad de Santiago de Cu...
25/07/2026

//SOLEMNIDAD DE SANTIAGO APÓSTOL//
25 de julio de 2026, Fiesta Patronal de la Arquidiócesis y la Ciudad de Santiago de Cuba

“Aquí en Santiago te veneramos por ser Patrono de la ciudad. Nuestros cantares, hoy te brindamos con son de palmas y caridad”

Hoy es día de gozo para todos los santiagueros. Hace 511 años era fundada y puesta bajo el patrocinio de Santiago Apóstol la sexta de las villas fundadas, que por él lleva el hermoso nombre de Santiago de Cuba. Santiago Apóstol es el patrono de la Arquidiócesis de Santiago de Cuba, una iglesia que desde hace más de 500 años ha recibido la fe, la ha conservado, la ha acrecentado y hoy no cesa en su misión de transmitir el mensaje del Evangelio.

Por ello es día de alegría y de gozo profundo, de agradecimiento a Dios. Por eso hoy nuestra Catedral se vistió de fiesta para juntos como comunidad cristiana celebrar a nuestro Santo Patrón. Orar, trayendo las intenciones de tantos hermanos que, queriendo, no pudieron estar porque las circunstancias difíciles y no normales del día a día, o porque están lejos, o enfermos, o son ya muy ancianos.

Mons. Dionisio García Ibáñez, nuestro Arzobispo y Primado de Cuba, presidió la eucaristía, le acompañó Mons. Osmany Massó Cuesta, obispo de la diócesis de Bayamo-Manzanillo, y los sacerdotes de nuestra diócesis.

Mons. Osmany en su homilía comenzó haciendo un paralelismo con el futbol que tanto ha movido en estos días, e invitó a mirar a Santiago, “aquel que fue llamado a formar parte de un equipo, el equipo de Jesús, donde le tocó jugar no por sus méritos y capacidades… Que tuvo que ir aprendiendo con pocas teorías y mucha práctica. Muchas veces a este jugador, nuestro Santiago, lo vimos en el terreno con su hermano Juan, y eran llamados los Hijos del Trueno, por el carácter impetuoso y poco tolerantes. Otras veces le tocó descansar, Santiago también en el juego cometió faltas, le sacaron tarjeta amarilla, al principio comenzó como defensa, y al final, en su último partido, fue delantero, recibiendo el premio del primero y máximo goleador”.

Nos decía, “Este fue el apóstol Santiago, que, como nosotros, también recibió y conservó como en vasija de barro, un gran tesoro que Dios le regaló, el amor de Cristo que lo conquistó mediante su gracia y su perdón. Así se entregó a la noble misión de anunciar y llevar a todos la fe, con la fuerza de la verdad, la humildad y la bondad, reconociendo que la fuerza no radicaba en la pequeña y frágil vasija de barro, sino en el tesoro que la vasija porta”.

El Obispo terminó con una invitación, que el Señor “nos ayude a servir, para conducir al otro a que camine sin miedo a lo nuevo, sin miedo a lo diferente, sin miedo a lo desconocido. A predicar llevando la sal y la luz del Evangelio mediante el servicio generoso y la entrega silenciosa por amor. A seguir a Jesús a pesar de nuestros retrocesos, deficiencias y miserias, pero siendo un líder positivo en mi comunidad. Y a pesar de nuestros sufrimientos, a pesar de los años, aunque muchos han emigrado o ya no están, aunque hay otros que llegaron y que vendrán, vivamos nuestros días con la alegría y felicidad de formar parte como Santiago, del equipo de Jesús hasta el final”.

Con la procesión de la imagen de Santiago Apóstol y la bendición de la Ciudad culmina siempre la solemne celebración patronal. Este año no bajó a las calles de Santiago para hacer el breve recorrido que los dos años anteriores hiciera alrededor de la Catedral Primada. Llevado en andas por jóvenes santiagueros atravesó el templo con la música de su himno y ya en el atrio, fue colocada frente a la Ciudad.

Allí, Mons. Dionisio oró por la ciudad y sus hijos, los presentes y los ausentes, por las necesidades de todos y cada uno, por los deseos de bienestar de todos los hijos de esta tierra que quieren vivir en paz y dignamente, siendo constructores de su esperanza. Fue bendecida la ciudad de las bellas lomas, del calor intenso, ciudad de escalones y del mar al fondo, de la ciudad de acoge y hace suyos a los que aprenden a amarla.

Hoy como en su himno pedimos ser como Santiago, y que sea nuestra vida “luz convertida a evangelizar”.

//HIMNO A SANTIAGO APÓSTOL//Santiago Apóstol, firme y seguro, como la fuerza, del mismo Dios, ejemplo vivo, de valentia,...
25/07/2026

//HIMNO A SANTIAGO APÓSTOL//

Santiago Apóstol, firme y seguro, como la fuerza, del mismo Dios, ejemplo vivo, de valentia, coraje y fuego, del Salvador.

En la humildad, y en la pobreza, fuiste modelo, para imitar,
y fue tu vida, de pescador, luz convertida, a evangelizar.

Aquí en Santiago, te veneramos,
por ser Patrono, de la ciudad.
Nuestros cantares, hoy te brindamos,
con son de palmas, y caridad.

Eres columna, de nuestra iglesia,
que con María, en el Cobre estás.
Siendo Santiago de Cuba bella, dulce morada para tu Altar.

//SANTIAGO APÓSTOL//Hoy 25 de julio la Iglesia celebra la fiesta de Santiago Apóstol, o Santiago, el Mayor -conocido tam...
25/07/2026

//SANTIAGO APÓSTOL//

Hoy 25 de julio la Iglesia celebra la fiesta de Santiago Apóstol, o Santiago, el Mayor -conocido también como Santiago, el de Zebedeo- uno de los doce apóstoles elegidos por Cristo.

El apóstol Santiago ocupa un lugar especial en la historia de la Iglesia primitiva, destacando por su virtud, empuje evangelizador y carácter valeroso. Fue él quien llevó la Palabra de Dios a tierras completamente alejadas de su Galilea natal, como es el caso de la península ibérica.

Cerca de Jesús

Santiago nació en Betsaida, Galilea, hacia el año 5 a.C. Fue uno de los primeros convocados por Jesús, quien se acercó a él mientras pescaba en el lago de Genesaret junto a Juan, su hermano (Mc 1, 19). De acuerdo a los Evangelios, Santiago fue testigo, con Juan y Pedro, de algunos de los momentos más intensos de la vida del Señor Jesús, lo que evidencia su cercanía con el Hijo de Dios. Algunos de esos momentos son, por ejemplo, la Transfiguración en el Monte Tabor, la pesca milagrosa y la noche en la que Jesús permanece orando en Getsemaní, en la víspera de su Pasión.

¡Santiago, ayúdanos!

El nombre con que lo conocemos proviene de la unión de las voces ‘Sant’y ‘Iacob’. Mientras la partícula ‘Sant’ equivale a ‘san’ o ‘santo’; ‘Iacob’ es el término hebreo para ‘Jacob’, que en griego se dice Ἰάκωβος, Ἰákobos. Ambas partículas - ‘Sant’ y ‘Iacob’- quedaron yuxtapuestas desde los albores de la España cristiana de los primeros siglos, cuyos guerreros se lanzaban a la batalla al grito de "¡Sant Iacob, ayúdanos!": la rapidez con la que se pronunciaba aquel grito de guerra produjo la voz amalgamada Sant-iago. De ahí el “¡Santiago, ayúdanos!”.
De manera paralela quedaría también su nombre asociado a la tradición bélica, al punto que buena parte de la iconografía lo representa como soldado montado en un caballo, blandiendo una lanza, en actitud de lucha. Es así que Santiago devino en ícono o símbolo de la lucha contra el mal y el pecado personal.

También es posible encontrar otra tradición iconográfica donde el apóstol aparece más bien como peregrino, vestido con una túnica sencilla, cubierto de una capa y sosteniendo un cayado o vara. Ese es el Santiago que se marcha hacia los rincones más apartados ‘del mundo’ llevando a Cristo a todos los corazones hambrientos de Él.
Es así como el arte a lo largo de la historia ha intentado representar simbólicamente los aspectos resaltantes de la personalidad del discípulo de Cristo; eso que muy bien expresó San Juan Crisóstomo cuando dijo de él: “Fue el apóstol más atrevido y valiente”.

Por España a América

El mundo hispánico estará siempre asociado, desde sus raíces, a Santiago. Las huellas que dejó este sobre el largo sendero de la historia son constituyentes del alma y la cultura de los pueblos hispanohablantes.
Si bien el arribo del apóstol a la antigua Hispania (España) respondía al primer anhelo de anunciar el Evangelio a todas las gentes, dicho anuncio pasó a integrar la matriz constituyente de la identidad española.
Uno de los símbolos de ese aporte identitario es evidentemente la catedral de Santiago de Compostela, considerada el principal santuario dedicado al apóstol en donde reposan sus restos. Hoy, como en el medioevo, miles de personas peregrinan a Compostela cada año, deseosas de recorrer la ruta del santo patrono de España -el Camino de Santiago-. Así lo hicieron santos, mártires y misioneros, muchos de ellos enviados después a América a evangelizar. Por eso, abunda en expresiones de devoción al aguerrido apóstol.
Una de estas expresiones populares, muy importante, pero a veces olvidada, tiene que ver con la fundación de varias ciudades de América durante los periodos de la conquista y el virreinato. Los españoles, en su afán fundacional, característico del siglo XVI, dedicaron muchos lugares al santo y bautizaron varias ciudades con su nombre.

//ORACIÓN//

¡Gran Apóstol Santiago, familiar cercano de nuestro Señor y aún más cercano a Él por lazos espirituales! Al ser llamado por Él entre los primeros discípulos y ser favorecido con Su especial intimidad, tu respondiste con gran generosidad, dejándolo todo para seguirle a la primera llamada. También tuviste el privilegio de ser el primero de los Apóstoles en morir por Él, sellando tu predicación con tu sangre.

“Atronador” en el entusiasmo en la tierra desde el cielo, te has mostrado defensor de Su Iglesia una y otra vez, apareciendo en el campo de batalla de los Cristianos para derrotar y dispersar a los enemigos de la Cruz, y llevar a los descorazonados Creyentes a la Victoria. Fuerza de los Cristianos, refugio seguro de aquellos que te suplican con confianza, oh, protégenos ahora en los peligros que nos rodean.

Que por tu intercesión, nuestro Señor nos conceda Su Santo Amor, filial temor, justicia, paz y la victoria sobre nuestros adversarios, tanto visibles como invisibles, y sobre todo, que un día nos conceda la felicidad de verlo y tenerlo con nosotros en el cielo, en tu compañía y la de los ángeles y santos para siempre.

Amén.

Tomado de Aciprensa

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