15/11/2019
¿ES EL TAOÍSMO SUPERSTICIÓN Y AMBIGÜEDAD?
Es escalofriante la mirada que ronda de aquellas personas que le digo que somos Eruditos Taoístas. Algunas suelen mirar con una ignorancia total a lo que le dices, otras guiñan un ojo dando una terrible sensación de crítica, y algunas nos tildan de férreos supersticiosos anárquicos y despreocupados. No importa lo que les expliques, no importa que demuestres cuan cívico y social eres, no importa que le refutes sus rígidos puntos de vista, de igual manera tratarán de esquivar conversaciones sobre el tema contigo y no pararán de tildarte de místico loco en el mejor de los casos.
Es increíble, como una filosofía práctica y abarcadora ha quedado marginada en los linderos más recónditos de la historia humana, muchas veces sirviendo de base y alfombra a los nuevos movimientos espirituales resurgentes actuales. Pero nadie ha defendido públicamente el Taoísmo ante las críticas modernas conformándose con guardarse en el olvido en una esquina del tiempo.
Comenzaré diciendo que hay discípulos y Discípulos, como también hay maestros y Maestros. Los discípulos con p minúscula son aquellos que se conforman con lo que escuchan, se adaptan a lo que no entienden y a través del tiempo se convierten en maestros con m minúscula enseñando temerosamente lo que creen que han aprendido, y se conforman con su ignorancia sin intentar siquiera echar un vistazo detenidamente a la historia taoísta de manera crítica y racional para ahondar profundamente por los conmensurables misterios de la doctrina. Estas personas, mayormente son muy influyentes, y nos venden un Taoísmo muy folclorizado y matizado de ornamentos culturales muy convenientes para la atracción de adeptos y simpatizantes. Esto engrandece al hombre pero empequeñece a la milenaria doctrina taoísta la cual cada vez se deforma más con los conceptos populares de su existencia, haciéndose cada vez más cultural y menos conceptual como una guía para el correcto gobierno personal y de nuestro entorno, para lograr una comunión perpetúa con el Tào y los Seres.
Pero por suerte hay Discípulos con D mayúscula que han preservado el minucioso estudio taoísta a través de una adecuada erudición sin caer en matices tradicionales o populares. Estos Discípulos con el tiempo se han convertido en Maestros con M mayúscula que han sido reformistas y guardianes de la tradición de forma racional, lógica y práctica, guiándose por los principios básicos de los antiguos que seriamente intentaban develar los misterios más arcanos del Universo a través del Taoísmo, con una perspectiva científica, contemporánea y funcional. Así se fueron fundando las bases de una enseñanza mítica verdadera, con una visión universal y global y no regional, sabiendo filtrar cualquier investigación bajos los principios taoístas básicos del cosmos y del individuo.
Primero, vamos a analizar ciertos textos tradicionales taoístas ante las perspectivas modernas. El Taoísmo es una tradición mutable y reformista, evita caer en los conceptos culturales sin temer cambiar sus costumbres si es necesario, pues todo cambia, dice el Yijing, solo que las cosas cambian cuando están caducas y deben reciclarse para dar paso a las nuevas, por ende, cambian cuando no pueden más, según el Daodejing. Pero hay algunas citas escritas en el Dongxuanjing que mueven los cimientos de los extremistas en el Taoísmo y una de ellas dice: “Cuando las personas se restringen a las costumbres mundanas, ciertamente su forma es atada y sus espíritus drenados…” Esto nos pone en manifiesto que el aferrarse a ideas y prácticas disfuncionales ante la época existente hace que caigamos en el fracaso atándonos a una tradición improductiva perdiendo nuestros elementos sutiles existenciales en el intento de mantener las estructuras caducadas. Aquí vemos que las visiones de los taoístas de antaño - siglo V y III a.EC. – miraban al mundo como algo vivo, con el cual había que fluir, usando los elementos de cada tiempo para actualizar las costumbres sociales y técnicas para una mejoría cívica y personal. Se enfoca en no tener alguna tradición fija más que la Naturaleza, el momento histórico en el que se encuentra, aprovechando del presente para vivir una vida plena y en armonía con el Tào, es por eso que en el libro Wenzi dice: “…cambiar lo antiguo no puede ser erróneo, obedecer las costumbres no es suficiente para ser correcto.” O sea, aquellos taoístas que crean que la tradición es fija y lo mejor, ya aquí deben hacer un análisis para observar que no es fijar la forma de las cosas, sino, liberarse de cualquier intención de aferramiento cultural, las costumbres son elementos mudables que dependen de las circunstancias individuales y sociales, las cuales siguen un orden natural y espontáneo, y si no se fluye con ello, rompemos la naturalidad que tanto procura aquel que desea encarnar el Tào.
Por ende, el Taoísmo no se aferra a una forma fija, porque esta se quebrará y de ella mutará una nueva forma, fresca y factible ante la demanda popular, logrando dirigir a las personas hacia una cultura viva y equilibrada, en vez de dejarse manipular por las circunstancias sociales. El Taoísmo es una guía exacta que conduce a las personas hacia una sociedad formal, equitativa y libre, alejada de las divisiones para formar el paraíso en el mundo. Es una filosofía política que acepta el liderazgo de un Lider que gestione, represente y sirva a su pueblo de manera indefinida mientras toda la sociedad bajo su mandato esté logrando sus intereses individuales de forma correcta, y cuando esta función no es debidamente cumplida, se puede deponer por medio de elecciones populares y demócratas colocando a un nuevo candidato a la Monarquía Presidencial que vigile de los intereses del pueblo de forma indefinida. El cultivo personal de cada individuo debe llevarlo hacia un adecuado proceder ante la sociedad, evitando la corrupción y el desenfreno, lo cual eliminara los asesinatos, las violaciones y los robos, conocidos como los tres males de la sociedad. Así, el Lider parece que no existe y el gobierno para el Lider se dará solo. Esto indica una política real y funcional cuando las personas comprenden la doctrina taoísta correctamente, no da indicios algunos de superstición social.
Pero, la visión personal más importante del Taoísmo ha sido la creencia básica que ha movido a los patriarcas en una búsqueda perpetua que ha sido la extinción de la enfermedad, la vejez y la muerte, conocido como los tres males del hombre. El objetivo del Taoísmo no ha sido lo que modernamente se predica, un paraíso después de la muerte cuando se ha cumplido el propósito del cultivo a través de un porcentaje de reencarnaciones afectadas por el karma. El que más suerte tiene, construye un cuerpo de luz y se muda para otra dimensión conocida como abrigos celestiales para disfrutar de su utópica inmortalidad. El más práctico habla de una inmortalidad de su memoria, el más ideológico sueña con convertirse en un dios o al menos formar parte de un séquito de divinidades celestiales.
En el Chongxujing se dice: Por el momento deléitate en la vida presente ¿Para qué perder el tiempo con el más allá? El Taoísmo tiene una visión práctica ante la existencia de un más allá. La vida es la armonía perfecta del Yin y del Yang, cuando estos están plenos y equilibrados poseemos una salud esplendida y una vida exuberante, pero cuando ellos se desequilibran y se separan aparece la enfermedad y la muerte. Cuando nacemos, según el Taoísmo somos una chispa única e irrepetible que surge del No Ser, de la Inexistencia, la cual se forma según la genética de nuestros ancestros, vivimos un periodo relativamente marcado hasta que agotamos los Tres Tesoros, luego comenzamos a envejecer producto a la pérdida del combustible ancestral y vamos muriendo hasta el estado final de total ruptura con la vida y el mundo, retornando al No Ser, como se dice en el taoísmo “Salir a la vida es entrar a la muerte… ya que uno comienza a morir desde el primer día en que nace”. Somos tan solo un momento, nada más, sin retornos a la vida, sin vuelta atrás, sin ir a ningún lugar después de mu**to para disfrutar de una eternidad neciamente utópica. El Tào no repite las cosas, no somos nada planeado ni deseado por un plan divino, somos solo la perfecta e imparcial alquimia sucedida por la unión de dos fuerzas que nos trajo a la vida en un siclo interminable e infinito de vidas únicas e irrepetibles. Lo que nos hace especiales es como vivimos y develamos los misterios cósmicos para alcanzar nuestras realizaciones personales, algo que sucede individualmente, y muy característico del Taoísmo. Todos los matices de reencarnación, cielos, infiernos, más allá, etc., son elementos de otras culturas que con el tiempo fueron calando dentro de la doctrina, permitida por estos maestros que no tuvieron la capacidad de pensar y estudiar razonablemente como los antiguos y disfrutó mucho colocando fracturas del budismo, hinduismo, confucianismo, etc.
Las bases del Taoísmo se fundan sobre principios científicos, ahondando en puntos más fundamentales como lo es la espiritualidad, la mística, la sutileza cósmica, sin desprenderse de sus observancias físicas, dialécticas y escépticas. El Taoísmo observa el desarrollo espiritual con una visión enfocada en la sapiencia y el goce de la vida, apuntando que el objetivo de la Inmortalidad es poder disfrutar de una vida plena en armonía con el Tào que más parece a algo físico que a algo ideal. Dice el Chongxujing: “Deja que los oídos escuchen lo que deseen, deja que tus ojos miren lo que deseen, deja que tu nariz huela lo que desee, deja que tu boca hable lo que desee, deja que tu cuerpo satisfaga lo que desee, deja que tu voluntad valla a donde desee. El oído desea escuchar la armonía de los sonidos, si no puede escucharlo, se llama coartar la audición; lo que desean los ojos es mirar la belleza de los colores, si no puede contemplarlo, se llama cegar la visión; lo que desea la nariz es oler las fragancias y las orquídeas, si no puede olerlas, se llama cerrar el olfato; lo que la boca desea es debatir sobre el Tào, si no puede hablar, se llama reprimir la sabiduría; lo que el cuerpo desea es satisfacerse con la belleza y lo apetecible, si no puede disfrutar, se llama eliminar el bienestar; lo que la voluntad desea es libertad y tranquilidad, si no puede expresarse, se llama eliminar la naturalidad. Todas estas trabas son como feroces tiranos. Eliminar a estos feroces tiranos y esperar a una muerte brillante y feliz, un día, un mes, un año o diez años, a eso es a lo que yo llamo Cultivar la Vida. Pero mantener a estos feroces tiranos, reprimiéndose sin abandonarlos, para alcanzar en la vida una relativa y triste longevidad, sean cien, mil o diez mil años, a eso yo nunca lo llamaría Cultivar la Vida.”
Aquí podemos ver cuánto valora el Taoísmo la idea de vivir eternamente, pero bajo preceptos espontáneos de disfrutar la vida, sino, lo demás es solo banalidad e incomprensión de la realidad. Despojemos al Taoísmo de esas cosas que lo traban y lo mezclan con elementos idealistas de perspectivas falsas e infantiles. Hay que aprender a vivir como el Taoísmo enseña, madurando cada día, buscando la independencia espiritual y material, analizando lógicamente cada elemento de nuestros pensamientos sin caer en la pedantería. Hoy se llenan de túnicas, gorros, y elementos estereotipados como títulos y potestades divinas para indicar su realidad mítica dentro del Taoísmo, pero no miran lo que dice el Daodejing: “Vestir refinado y colorido, llevar afiladas espadas, satisfacerse de bebidas y comidas, poseer dinero y bienes en exceso, esto se llama robar y exagerar. ¡No es Tào!” Esta pomposidad solo nos aleja de la realidad que hay que alcanzar, seamos apasionados, frugales y humildes, como lo invoca Laozi, estudiemos con serenidad y profundidad el Camino Espiritual Taoísta, practiquemos constantemente el Taoísmo para con nosotros y para con la humanidad, evitemos el regionalismo y desarrollemos la expansión a través del diálogo y la exposición de estos ideales milenarios. Sigamos el Camino de los Ancestros con nuestros propios pasos. Necesitamos un Taoísmo Universal para todos, que hablemos lo mismo y no transgredir el objetivo básicos de los Sabios de antaño: Aprender, corregir, fluir, aplicar y enriquecer constantemente aquello que ellos nos legaron a través de siglos y que muchos han tratado de evadir, eliminar y ajustar, por la incapacidad de pensar y sentir la misma esencia del Tào que todos los Patriarcas han vivido en un éxtasis de eternidad y cierto hedonismo.
No hay superstición en el Taoísmo si lo analizamos como es, si sabemos que es una Deidad, qué es verdaderamente la Inmortalidad, o cómo se mueven las energías en ciertas circunstancias. Ambiguo, no es la palabra para describirlo adecuadamente, el Taoísmo es transformador, fresco con la brisa de verano, no es dogmático ni cae en la pedantería clerical, es multifuncional e integral, y es vibrante y jubiloso. Enseña a evitar los extremismos y a comprender la realidad, desnudándola en su plenitud por medio de la sutileza. Es informe e innombrable. Taoísmo significa Caminismo, y Taoísta Caminante. No invoca a elogiarlo, porque elogiar al Tào es perder las palabras en el vacío, no se humilla ni se ofende, porque está más allá de lo que denominamos realidad o irrealidad, no hay mente capaz de trascender al conocimiento que permita formular forma alguna de comprenderlo a través del conocimiento, ya sea concreto o abstracto. La superstición la crean los ignorantes, los incapaces de explicar y demostrar a través de la sabiduría y la razón los principios básicos del Taoísmo. La ambigüedad la encontramos dentro de los monasterios y templos que se enfocan en vender un clero imperial de manera museable a aquellos neófitos que no son capaces de pensar más allá de lo que ven dejándose deslumbrar por las historias infantiles de una China que jamás existió.
Los taoístas somos prácticos, fieles a la doctrina y por ello no dejamos jamás de seguir los pasos de nuestros ancestros, buscando constantemente la manera de restaurar nuestros Inmortalidad y no perder nuestra constante comunión con el Tào. Sin olvidar lo que dijeron los antiguos: “Por esta causa, el Tào Perfecto no puede ser discutido con Eruditos torcidos, estos despiertan discutiendo sobre las costumbres y se sujetan a los dogmas…la etiqueta y costumbres son insuficientes en la libertad y en el amor. El aprendizaje en las costumbres sociales, consiste en eliminar la Virtud y eliminar la naturalidad;…”
“Pensar y hablar sobre el Camino Integral no es lo mismo que practicarlo. ¿Quién se convirtió alguna vez en un buen jinete por hablar de caballos? Si deseas encarnar el Tao, deja de parlotear y empieza a practicar… ¿Te atrae un perfume más que otro? ¿Prefieres este aroma o aquel sentimiento? ¿Es sagrada tu práctica y profano tu trabajo? Entonces tu mente está separada: de sí misma, de la unidad, del Tao. Mantén tu mente libre de divisiones y distinciones. Cuando tu mente es simple y está desapegada y silenciosa, todas las cosas pueden existir en armonía y puedes empezar a percibir la verdad sutil.
El mundo está lleno de maestros iluminados a medias. Extremadamente inteligentes, demasiado sensibles para vivir en el mundo real, se rodean a sí mismos de placeres egoístas y otorgan sus grandiosas enseñanzas a los incautos. Haciéndose conocer públicamente de manera prematura, con el propósito de alcanzar algún clímax espiritual, constantemente sacrifican la verdad y se desvían del Tao. Lo que realmente ofrecen al mundo es su propia confusión…”
Huang Xin Ku (Maestro Regente)
https://taoismoencuba.wordpress.com/2019/11/15/es-el-taoismo-supersticion-y-ambiguedad/