26/02/2023
Primer Domingo de Cuaresma
Hoy comenzamos la Cuaresma. La comenzamos recordando la debilidad de todo ser humano y la fuerza y la fidelidad de Jesucristo.
Recordamos que:
• Por el hombre viene el pecado, la guerra, las enfermedades, la violencia, la despreocupación del gobierno por los pobres…pero por un hombre, Jesucristo, viene el perdón, la sanación, la salvación, el amor de Dios.
• Del hombre viene el NO a Dios y a los hermanos….pero de un hombre, Jesucristo, viene el SÍ a Dios y a todos los que lo celebran como su Señor.
Jesús, guiado por el Espíritu, comienza su ministerio escuchando al Padre pasando pruebas en el desierto. A nosotros hoy los 40 días y 40 noches se nos presentan para que nos despojemos del ajetreo cotidiano y sin nada aprendamos a g***r o a aburrirnos en el silencio del desierto de la vida. Llenemos este tiempo con más oración, más ayuno de chismear y murmurar del prójimo, y dar más limosna. Abramonos a Dios y a los hermanos, dándoles nuestro tiempo, nuestra sonrisa, nuestro testimonio creyente y también nuestra ayuda.
La gran muralla china es una de las maravillas que el hombre ha creado. Y dicen que es la única cosa de la tierra que se puede ver desde la luna. Cuando terminaron su construcción se dijeron, ahora sí que estamos a salvo. Nadie podrá atacarnos, nadie podrá penetrar esta magnífica e inquebrantable muralla. Pero sus enemigos un día entraron con toda facilidad. Saben cómo? Sobornando, comprando a los guardianes. El custodio abrió la puerta y entraron sin ninguna oposición.
Desde el primer día de la creación. Adán y Eva estaban rodeados por la gran muralla del amor de Dios, colocados en este mundo para ser los amigos de Dios y ser los testigos de su gloria.
- Tú eres el custodio que guarda la entrada del jardín.
- Tú eres el conserje que guarda la entrada del edificio.
- Tú eres el administrador de la vida divina que Dios te ha dado.
- Tú eres el templo en el que Dios quiere habitar y conversar contigo.
Todos, alguna vez, hemos dado la llave de nuestra muralla al enemigo disfrazado con ojos brillantes, con palabras lindas, con promesas magníficas. A todos se nos abrieron los ojos, nos vimos desnudos y comprendimos que la felicidad no era eso, que nuestra paz no era eso, que nuestro destino no era eso, que Dios nos hizo para él y no para el tentador. Aquí venimos para recordarnos nuestra fragilidad, para fortificar con el amor de Dios y su perdón nuestra muralla, para entregarle sólo a él la llave de nuestro ser.
Nuestro poeta, Nicolás Guillén escribió el famoso poema titulado: la Muralla y deseo compartirles:
Al corazón del amigo, abre la muralla;
al veneno y al puñal, cierra la muralla;
al mirto y la hierbabuena, abre la muralla;
al diente de la serpiente, cierra la muralla;
al ruiseñor en la flor, abre la muralla.
A Dios Padre y Creador, abre la muralla.
A Jesucristo, el Señor, abre la muralla.
Al Espíritu Santo, fuego y amor, abre la muralla.
¿A quién abres la puerta de tu alma?
Dejemos que sea Dios quien llene nuestro plato con su amor y su fidelidad y no aceptemos las migajas que nuestro egoísmo o nuestros enemigos nos ofrecen.