02/06/2026
🏠 Cuando la Casa taller Villa María acogió a los primeros beneficiarios comenzó a tejerse con hilos de ternura la génesis de un sueño. Para los padres de los cinco elegidos (todos Síndromes de Down) resultó dicha y desafío: ver a los hijos caminar lejos del calor del hogar es una decisión que al inicio sobrecoge el alma.
🏠 Con el paso de los días las inquietudes se fueron disipando y Villa María se transformó en una casa respiro donde cada beneficiario tiene la oportunidad de integrarse a otra familia unida por lazos inquebrantables de amor.
🏠 La experiencia de Carlitos, Danilo, Claudia, Betty Yanet y Lily fue ensanchando entonces el diapasón del proyecto y aportando experiencias a formadores y animadores pertenecientes al programa Aprendiendo a crecer (Aac) de Caritas Matanzas.
🏠 Preparar los encuentros; animarles y hacerles sentir seguros; así como conocerles con más profundidad ha sido un regalo para Nadima, Celín y Reglita.
🏠 Cada lunes estas animadoras esperan con los brazos abiertos a los beneficiarios que hasta las dos de la tarde disfrutan en un ambiente donde se potencian sus habilidades y se fortalece su independencia, siempre con la mirada enfocada en la inclusión social.
🏠 La historia que han construido juntos dentro del programa Aac sentó las bases para abrir las puertas a otros hermanos. Por eso, el lunes pasado Villa María lució más radiante cuando Ronald, Gabriel, Adrián y Yuniel se adentraron por primera vez a este sitio iluminado por el Espíritu Santo y la vocación de servir.
🏠 Evelyn Méndez Castelo, coordinadora diocesana de Aac les dio la bienvenida y agradeció la confianza depositada en manos de todo el equipo, conscientes de que anhelamos los mismos propósitos: el bienestar y progreso de sus hijos.
🏠 Seguidamente, a través de una oración, pusieron en manos de Dios todo cuanto vivirán y la dicha de sumar nuevos miembros a la alegría de la Casa.
🏠 Luego, mientras Zayris, formadora de Aac y las voluntarias Antonia y Emily motivaban a los jóvenes a realizar manualidades, la psicóloga y formadora Lillieti Troya compartió con los padres un tema esencial: ¿Cómo ayudar a tu hijo a ganar independencia?
🏠 La especialista dialogó acerca de claves para fomentar la autonomía, y también estrategias prácticas a aplicar en ejemplos concretos y ante la negatividad.
🏠 Finalmente, estableció una analogía entre la independencia y el ave que aprende a volar: “La recompensa no es que ellos vuelen solos: es también la tranquilidad emocional de verlos capaces, de saber que, cuando ustedes no estén, ellos tendrán alas”.
🏠 El equipo de Villa María intercambió sobre los principales logros y retos de su labor durante el tiempo transcurrido desde la apertura de la institución y conversó con las madres de los nuevos integrantes acerca de sus características, preferencias…
🏠 “Los padres estaban muy contentos de saber que sus muchachos podrán tener un espacio y tiempo que les permita desarrollarse desde la individualidad de cada uno. Para nosotras es un gran reto el crecimiento del taller pues cada miembro tiene sus particularidades, pero la bondad y el cariño de ellos te invitan a apostarlo todo por su bienestar.
🏠 “Se incorporan cinco beneficiarios: tres con Trastorno del Espectro Autista y dos Síndrome de Down. Cuatro de ellos son varones y se suma la joven Marian. Ello nos inspira a ser más creativos y prácticos en la planificación de las actividades. Ponemos todo en manos de Dios para que seamos instrumentos de su voluntad”, expresó Nadima.
🏠 Por su parte Lisette Castillo, madre de Ronald narró su satisfacción ante la propuesta: “Desde hace tiempo quería hallar un lugar donde él pudiera crear, relacionarse con otros jóvenes y tener la supervisión de personas sensibles y preparadas. Me siento emocionada porque él está muy feliz”.
🏠 De igual forma, Regla María Hernández, madre de Gabriel confiesa que en Villa María se dan todas las condiciones para que ellos se sientan amados, respetados, protegidos, instruidos, educados.
🏠 “El calor humano con que acogen a nuestros hijos y la seriedad con que trabajan y los cuidan me permite confiar, para dejarlo allí sin mi supervisión. Me satisface mucho que sean tan receptivos ante nuestras propuestas para el trabajo con cada beneficiario, teniendo en cuenta que los padres somos los que mejor conocemos a nuestros hijos. Fue muy positivo el encuentro con las familias porque aprendemos a partir del tema central, se conjugan ciencia y vivencias. ¡En la casa Respiro no se va a improvisar!, es una verdadera bendición en nuestras vidas”.