18/04/2026
📖 Reflexión 📖
Título: "El que vive en la Verdad, reconoce la artimaña".
Cristian, Esteban y Pedro son compañeros de trabajo. Se conocieron hace más de dos décadas cuando comenzaron a trabajar en el Banco Central de la ciudad. Desde que iniciaron a ejercer sus funciones en dicho lugar, Pedro trabaja en el incinerador de la institución, quemando y dejando evidencia de la destrucción de los billetes falsos que entran al banco (solo trabaja con billetes falsos).
Esteban, realiza la importante labor de comprobar la autenticidad de los billetes utilizando máquinas especializadas para esa función y además, separar los falsos de los genuinos, por lo que a diario tiene que entregar una suma grande de dinero verdadero y otra no muy extensa de papeles impresos ilegalmente.
Por su parte Cristian trabaja en las cajas, él siempre a trabajado con el buen billete, desde sus inicios trabajó en las cajas de pago y actualmente es el responsable de la contabilidad de estas, es decir, entrega y recibe diariamente el dinero de las bóvedas a las cajas y viceversa.
En esos días el Banco Nacional ha necesitado un trabajador ejemplar, de experiencia y capaz de conocer a simple vista y con precisión la entrada directa de dinero falso en sus instalaciones. Por lo cual envían al Jefe del Banco Central de la ciudad a escoger a uno de sus trabajadores...
Si a usted le tocara tomar esa decisión, a quién escogería.
Amado hermano, así como en el Banco Central cada trabajador tenía una función distinta, en nuestra vida espiritual también hay niveles de exposición a la Verdad. Cristian trabajaba diariamente con el billete bueno, pero nunca manejaba el falso; Esteban los comparaba; Pedro solo destruía lo falso. Sin embargo, el que fue escogido para la tarea más delicada (reconocer la falsedad a simple vista) debía ser aquel que no solo conocía la verdad, sino que vivía en ella de manera constante.
La Palabra de Dios nos dice en Juan 16:13: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él los guiará a toda la verdad…”
No basta con estar cerca de la verdad, ni siquiera con destruir lo malo ocasionalmente. Es necesario tener una comunión diaria e íntima con el Señor Jesús, quien es “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). Solo aquel que se alimenta de la Verdad misma, que es Cristo, podrá discernir con certeza cuando el enemigo quiera introducir mentiras, medias verdades o engaños disfrazados de luz.
Así que, hermano, preguntémonos hoy: ¿De qué nos alimentamos a diario? ¿De la Palabra viva, o de lo que el mundo nos ofrece? Porque Romanos 12:2 nos exhorta: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
Que el Espíritu Santo sea quien afine nuestros ojos espirituales, para que, como aquel trabajador escogido, podamos reconocer la mentira aunque venga envuelta en apariencia de verdad. Porque el que permanece en la Verdad, no será engañado.
Dios les Bendiga 🙏
Hno. Raúl Proenza