30/08/2023
Testimonio sobre la Jornada Diocesana de la Juventud en la Diócesis de Cienfuegos
✍️ Dayron Fleites del Sol
📸 Nelda Ortega
Diócesis de Cienfuegos, 28 de agosto de 2023 - Dios siempre nos tiene preparada sorpresas, que durante el camino de nuestras vidas nos van animando a desear experimentar la verdadera felicidad, y la Jornada Diocesana de la Juventud (JDJ) en nuestra diócesis cienfueguera fue un espacio bendecido de encuentro con la persona de Jesús que habita en todos y en todo.
Si tuviera que resumir mi experiencia de la JDJ en una frase sería: Dios se ha hecho evidente de una manera invisible.
El éxodo de muchos de nuestros queridos hermanos jóvenes ha hecho que disminuya esta pastoral, y en ocasiones miro a mi alrededor y llego a creer que nos estamos convirtiendo en una especie en peligro de extinción, pero la Jornada puso en mi corazón un fuerte aliento de esperanza, de cómo Dios, nuestro Dios que es invisible, va realizando su obra en silencio como un fuerte árbol majestuoso que se levanta sin siquiera despertar a las aves que en sus ramas anidan.
Las presencia de tantos jóvenes de diferentes lugares de nuestra diócesis, muchos de ellos, de lugares intrincados de la geografía cienfueguera muestran como Dios no tiene límites y se hace presente en cada misionero que es enviado a mostrarle a lo demás cuando feliz le hace vivir una vida en Cristo. Jóvenes cargados de energía, cargados de deseos de llevar a otros, todo lo que tenían sin esperar nada a cambio.
Hubo muchos momentos en los que sentía que mi espíritu se gozaba al sentir al Creador, donde mi sentido común no dudaba en decir Dios Está Aquí. El Santo Vía Crucis, las palabras del Papa, la Catequesis, la misión puerta a puerta, contemplar cara a cara al Señor en el Santísimo Sacramento del Altar, la celebración de la Santa Misa, los cantos, poder reencontrarme con Jesús y pedirle perdón por muchas veces no amarle, por no serle fiel, por no valorar su entrega en la cruz y sentir, sin lugar a dudas, su infinita misericordia.
Vivimos un clima de unidad, de alegría, de libertad, la puesta en común de los grupos expresaba el deseo de los jóvenes de seguir caminando.
De esta jornada me llevo la satisfacción de ver una Iglesia joven que poco a poco se va restaurando con la gracia de Dios, que cuando los jóvenes tienen la posibilidad de ser protagonistas en la vida de la Iglesia se experimenta un animoso deseo de edificación, una contagiosa energía positiva que carga las pilas para poder seguir caminando y ayudar que otros caminen hacia el encuentro con el Señor.