25/05/2026
Hoy, como los discípulos, nos reunimos para seguir alabando y adorando. Pero hoy con un matiz diferente, hoy celebramos Pentecostés.
En su sermón, la Candidata a Órdenes Sagradas Yilian Arribas, nos recuerda que el Espíritu no pide permiso a nuestros miedos. Donde hay encierro, Él irrumpe. Donde hay silencio, Él grita esperanza.
El Espíritu Santo es el gran regalo que Cristo Resucitado ofrece a la Iglesia, es fuente de transformación, hace posible una nueva creación, es principio de purificación y renovación, es el cierre del capítulo que inició en Babel, en el cual los pueblos, por presunción y alejamiento de Dios estaban divididos, dispersos y no se comprendían más; el Espíritu nos regala el lenguaje universal, el lenguaje de Dios, que es el lenguaje del amor. El Espíritu nos lleva a ver que nuestras diferencias no son accidentes sino regalos. El que canta, el que sirve, el que ora en silencio, el que enseña a niños, el que limpia la iglesia, el que llora con los que lloran… todos son necesarios. El Espíritu no crea clones, sino una familia diversa donde cada miembro brilla.
Que la paz del Resucitado disipe nuestros miedos y nos envíe a anunciar vida donde reina la muerte.
Ven, Espíritu Santo. Renueva la faz de la tierra. Renueva nuestras vidas.