Voces Ecuménicas Cubanas

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Voces que desean mostrar a nuestro pueblo un cristianismo ecuménico e inclusivo, cuyo mensaje es el del Amor y la humildad de Jesús, así como su pasión por la justicia, por la dignidad del ser humano y por el bien de nuestra Cuba.

“La elección de hoy ya no es entre violencia y no violencia. Es la no violencia o la no existencia”—Martin Luther King J...
07/06/2026

“La elección de hoy ya no es entre violencia y no violencia. Es la no violencia o la no existencia”
—Martin Luther King Jr.
(Citado por J. Butler en La fuerza de la no violencia)

Por estos días de ansiedades y frustraciones contenidas dentro de una ya medio pálida esperanza —no negociable por razones obvias—, leía un libro de Judith Butler: La fuerza de la no violencia.

Aunque aún no he podido pasar de la página veinte, me golpearon sus palabras sobre la necesidad de abrazar primero la semántica de conceptos como "violencia versus no violencia" como paso inicial para convertirlos en causas. Confío en que su libro me salve de seguir restringiendo esa esperanza que hoy fenece poco a poco en cada persona —y quién sabe si también en algunos animalitos— que vive, o más bien sobrevive, en este archipiélago cubano tan querido, tan vilipendiado por muchos (incluyendo a un buen número de sus hijas e hijos), tan avasallado por los poderosos de todos los tiempos desde que el señor Colón dijo que era la tierra más hermosa que ojos humanos habían visto.

Lo primero que hicieron: aniquilar a nuestros aborígenes y casi borrar su cultura. Solo Dios sabe qué historia habríamos construido si los hubieran dejado vivir y hacer, si les hubieran permitido existir. El asunto es que, desde entonces hasta hoy, todos los grandes imperios de la historia han querido controlar este enclave de tierra para su conveniencia. Y cuando digo todos, me refiero a todos, incluyendo a esos que mi generación definió como "los rubios buenos que fabrican malo", en oposición a "los rubios malos que fabrican bueno".

Toda esta introducción —que puede ser solo un ejercicio de calentamiento o una catarsis a medias— la escribo porque, leyendo a Butler, la única neurona que me queda despierta después de una noche de apagón, calor insoportable, ventiladores recargables sin carga por otro apagón (como muchas y muchos de mis compatriotas conocen de primera mano, probablemente muchos sin el ventilador recargable descargado), esa triste y angustiada neurona comenzó a buscar la dendrita que aún le funciona para entender de golpe lo que llevo años preguntándome: por qué tanto odio contra este pueblo, que casi nunca se ha fajado con nadie, salvo en la búsqueda de su tan añorada independencia.

No me refiero al odio de los imperios, porque esos se levantan sobre la arrogancia de creer que el resto del mundo es su vertedero de mi**da (pido excusas otra vez por mi francés). El que no me explico es el de los que nacieron aquí y, aunque les pese, deben tener un pasaporte azulito con letricas que dicen "República de Cuba".

Y mucho, mucho, mucho menos entiendo el de esos cubanos y cubanas que hoy, desde sus aires acondicionados y sus neveras con la comida que pueden comprar según su nivel de vida, con electricidad y otras necesidades básicas cubiertas con mayor o menor dignidad, piden una invasión para su gente, más sanciones económicas (que saben bien solo afectan a los más vulnerables —si es que quedan muchos entre los "no" vulnerables—) y hasta hacen fiesta porque las cadenas hoteleras se van del país y sus políticos de mi**da (de nuevo, excusas) siguen diciendo mentira tras mentira en su democracia de mi**da (ídem).

¿Cuál es el gran pecado que hemos cometido para que este pueblo generoso, alegre, solidario y con tantas otras virtudes de nuestra identidad merezca ese castigo colectivo que ya va tomando carácter de genocidio?

Tengo que reconocer que no lo entiendo. Pero más que el odio irracional de esas personas, me desconcierta el de los que van a la iglesia los domingos, especialmente los que fueron hijos e hijas de las comunidades a las que hoy desprecian, o graduados de la institución que les ofreció, casi gratis, todo lo que saben de Biblia, Teología y otras cosas, aunque no lo usen mucho. ¿Solamente porque es moda poner una etiqueta vacía de contenido pero temida en todo un condado, la de comunista?

Parecería que ni siquiera atendieron a clase cuando nos obligaban a leer los manuales rusos de todos los "ruskiyasikparadium", que nos metían un marxismo enlatado (no tan rico como las latas de carne rusa) con lo más barato de toda una filosofía maravillosa que ha transformado la historia de los últimos dos siglos, incluyendo la de la Teología.

Esos que crecieron en nuestras escuelas dominicales, cantaron y oraron con los que aquí quedamos, asistieron a los campamentos que logramos hacer (hasta hoy día, aunque por muchos años con lo que se recogía en las propias iglesias para alimentarles el cuerpo y parece que también el ego). Solo un comentario no tan al margen: esas muchas familias que se movilizaban para sostener el trabajo de la iglesia que supuestamente les alimentaba el espíritu, especialmente las muchas mujeres en las congregaciones que hicieron milagros para sostenernos, hoy están sin electricidad, sin medicamentos, sin tratamientos para sus padecimientos, con pensiones que no les alcanzan ni para un cartón de huevos.

Esas son las personas que la iglesia "comunista" alimenta, acompaña, intenta ayudar con los medicamentos que nos donan, les abastece de agua potable y les toma de la mano hasta que el buen Dios las llama a su presencia. Por solo hablar de los adultos mayores. ¿Ignorantes? No lo creo. Otra palabra me viene a la mente, pero recuerdo que soy pastora y ya he pedido excusas como tres veces…

Volviendo a la cita de Judith Butler. La copio porque vale la pena digerirla poco a poco para que, tal vez, les haga experimentar un "eureka espiritual", como me sucedió a mí. Aquí va:

"La no violencia es menos una falta de acción que una afirmación física de las reivindicaciones de la vida, una afirmación viva, un reclamo que se hace con la palabra, los gestos y la acción, mediante redes, campamentos y asambleas, con el fin de redefinir a las personas como dignas de valor, como potencialmente dignas de ser lloradas, precisamente en las condiciones en las cuales se las borra para que no se las vea o se las abandona a formas irreversibles de precariedad. Cuando las personas en condiciones de precariedad exponen su estatus de personas frente a esos poderes que amenazan su propia existencia, participan de una forma de persistencia que tiene el potencial de derrotar uno de los objetivos rectores del poder violento: considerar que aquellos que están en los márgenes son desechables…"

Este es, entonces, mi primer ejercicio de persistencia y de exigir al universo (a Dios) mi derecho a existir. Aunque para validarlo faltaría un ejercicio comunitario que dejo pendiente por falta de combustible.

Les confieso algo a aquellas personas de la otra orilla (y a algunas de este lado también) que creen que, parafraseando al Rev. Martin Luther King Jr., no tenemos derecho ni siquiera a existir: pueden adormecer su odio, y si es que duermen tranquilos, les confirmo que no necesitan invadirnos porque ya nos estamos muriendo de a poquito. Niñas y niños, personas ancianas, gentes con enfermedades curables e incurables. No tienen que esforzarse mucho más.

Pueden salir a festejar desde ya. Solo les comento que van a perder el negocio de la disputa eterna entre las dos orillas y entre los dos gobiernos, ese del que viven muchas y muchos. Si regresan —algo que dudo mucho— encontrarán un país en ruinas, destruida su gente buena, destruido todo el carisma que nos hizo únicos, como país y pueblo deseados por todos los imperios.

Por cada calle que desanden, aunque esté llena de baches, recuerden el precio que nos hicieron pagar por el egoísmo de convertirnos en lo que ninguno de ustedes quiso ser, o por no hacer lo que ninguno tuvo el coraje de hacer, o sea solo por "ser", por querer seguir siendo, pero aquí, de este lado del mar.

Siempre les quedará la duda de lo que habríamos podido ser si nos hubieran dejado en paz y nos hubieran permitido ser lo que queremos ser, como todo país y todo pueblo del mundo. Ahora pueden hacerse la retorcida terapia de "la culpa la tiene el gobierno". Igual no les servirá de mucho cuando, si sucede, el gobierno deje de estar, pero la responsabilidad que les corresponde por el mal que han infringido a tanta gente inocente, ese mal espíritu no lo podrán exorcizar tan fácilmente.

Cuando llegue la hora —porque siempre llega— de enfrentar el juicio, ese que yo llamo de Dios y otros llaman de la Historia, les doy mi palabra de pastora de que escucharán las palabras de la Escritura: "Apártense de mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y ustedes no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber; fui extranjero, y no me recibieron; estaba desnudo, y no me vistieron; enfermo, y en la cárcel, y no me visitaron" (Mateo 25:41-43). Solo les invito a mirar la lista y ver cuántos "check" tienen. Y esta vez no me disculpo por el lenguaje porque no lo digo yo, lo dice la Palabra de Dios.

PD: Como el muro es mío, no voy a darle oportunidad a nadie para opinar, para que vayan aprendiendo la verdad de la represión del pensamiento. Si quieren despotricar, compartan y háganlo en el muro de alguien más. Al fin y al cabo, los felices saben de qué estoy hablando (cfr. comentario anterior en mi propio muro acerca de la gente feliz); los demás… al parque, como dice la sabiduría popular cubana.

✒️ Dora Ester Arce Valentín
(Asesora de Voces Ecuménicas Cubanas)

05/04/2026

| 🤍🇨🇺 ¡Cristo resucitó! Veinte voces, veinte formas de proclamar a Jesús resucitado.

¡Nuestra esperanza, nuestro poder, nuestra fuerza!

 | El evangelio según San Marcos (16,1-8) termina de una manera desconcertante: las mujeres, llenas de temor, huyen del ...
04/04/2026

| El evangelio según San Marcos (16,1-8) termina de una manera desconcertante: las mujeres, llenas de temor, huyen del sepulcro vacío y no dicen nada a nadie porque tenían miedo. Parece un final inacabado, pero en realidad es un espejo que se pone frente a las realidades de nuestras vidas, nuestras comunidades, América Latina y el mundo.

🤍 Este texto no habla solo del pasado; en la actualidad hay piedras enormes que nos impiden ver la vida y, también, hay nuevas crucifixiones que nos parecen definitivas.

¿Qué actitudes asumimos ante las crucifixiones de estos tiempos?

Ellas iban a honrar a un crucificado por el Imperio Romano. Su crucifixión no terminó en aquel monte, aquel día, sigue ocurriendo hoy, con otros nombres y otros métodos, pero con la misma lógica de dominación.

✊🏽 Frente a la indignidad de las condiciones de vida, frente a la pérdida de sentidos—frente a un imperio que intenta doblegarnos—, ¿qué hacemos? ¿Nos limitamos a sentir compasión, o nos comprometemos en comunidad a la lucha cotidiana por la justicia?

Frente a los dogmas y prejuicios que encasillan, condenan y paralizan a personas y grupos sociales —mujeres, diversidades sexuales, pueblos indígenas, personas empobrecidas, — ¿nos quedamos del lado de los que atan las cargas pesadas, o nos solidarizamos con los que son excluidos por las estructuras religiosas y sociales?

🌏🤍 No podemos olvidar que Jesús fue crucificado por los poderes religiosos y políticos de su tiempo.

¿De qué sepulcros huimos? Tal vez huimos de la comunidad cuando el compromiso se vuelve exigente, huimos del conflicto cuando defender la justicia nos pone en riesgo, huimos de la denuncia profética para no perder privilegios. Y, entonces, callamos.

¿Qué callamos? Que la desigualdad no es un accidente, sino un pecado estructural. Que muchas de nuestras prácticas religiosas están más cerca del culto a los mu***os que de la fe en el Viviente. Que el sistema neoliberal, el patriarcado, el racismo y la exclusión siguen siendo piedras enormes que no hemos removido.

💜🙏🏾 El evangelio de Marcos nos deja con esa tensión para que la palabra nazca entre nosotros. El silencio de las mujeres fue temporal y hoy nos interpela.

¿Vamos a seguir callando, o vamos a ser comunidades que anuncian con valentía que la muerte no es definitiva?

Saber que la muerte no tiene la última palabra es la certeza de que el Dios de los pobres, el Dios de los crucificados de la historia, aunque hoy está en silencio, tiene algo poderoso que decirnos, aún sigue batallando por la vida.

✒️ Lisdainy Rodriguez

04/04/2026

| Cuando Jesús tomó una toalla, se la ciñó y lavó los pies de sus discípulos (Juan 13), nos dejó una lección revolucionaria: el verdadero liderazgo se funda en el servicio, no en el poder. Ceñirse la toalla implica estar dispuesto a hacer el trabajo sucio, a poner el bien del otro antes que el propio orgullo o estatus.

Ceñirse la toalla en Cuba hoy no es un gesto religioso vacío: es una decisión cotidiana de humanidad. Es lavar los pies del desaliento con solidaridad real. Es entender que, aunque falte mucho, nunca faltará el amor que se traduce en manos tendidas.

¿Dónde puedes tú ceñirte la toalla hoy?

ℹ️💜 Izett Samá te lo cuenta en 2 minutos. Compártelo con tu comunidad, con tu gente

04/04/2026

| La crucifixión no es solo un evento histórico. Es el momento de ver y vivir a Jesús: siendo en forma de Dios, no se aferró a su rango para darnos una nueva oportunidad.

Es el grito de los oprimidos frente a los poderosos. Es ser fiel a la misión hasta el final. Un escándalo frente a la traición, el abandono, la angustia… y también frente a Dios.

📖 ¿Qué significa realmente la crucifixión? te lo cuenta en 2 minutos.

Comparte este mensaje con tu comunidad, familia e iglesias. 🙏

31/03/2026

No se trata de seguir una religión vacía, sino de ser fieles al proyecto emancipador de Jesús: ese que rompió cadenas, devolvió dignidad y puso en el centro a los últimos.

Hoy, traicionar ese proyecto es levantar muros donde Él tendió puentes. Es imponer verdades sin escuchar, excluir en lugar de abrazar.

💜 Por eso elegimos otro camino: el diálogo como alternativa de construcción. No desde las trincheras, sino desde el encuentro. Porque ninguna causa justa necesita callar al otro para sostenerse.

✊🏽🇨🇺 Nuestra apuesta es clara: sentar en la mesa a todos y todas por igual. Sin privilegios, sin padrones, sin excluir. Una mesa donde quepan las diferencias, se compartan los panes y se construya el Reino desde la horizontalidad radical.

¿Te sumas? Que nuestra fe no sea traición. Que sea encuentro.

ℹ️ Rudiel Paneque Santiesteban te lo cuenta en 2 minutos. Compártelo con tu gente.

30/03/2026

| Y si glorificar a Jesús no tuviera nada que ver con aplausos ni escenarios?

¿Y si la verdadera adoración fuera tan silenciosa que nadie la viera… excepto Dios?

Lavar pies.
Ceder el crédito.
Servir sin firma.

Tengamos gestos como la mujer que enjuagó los pies de Jesús con perfume y lágrimas.

ℹ️ Roselid Morales González, teóloga te lo cuenta en dos minutos

28/03/2026

| Acoger es reconocer que también nosotros y nosotras necesitamos ser acogidos: en nuestra fragilidad, en nuestras dudas, en ese cansancio de años donde hasta la esperanza parece tener racionamiento.

💜 El mismo pueblo que aclama con ramos es el que después calla ante la cruz. No dejemos que la costumbre nos endurezca. Que el ramo de hoy no sea un adorno litúrgico, sino el gesto de quien decide poner humanidad donde escasea.

💜 Acoger, en este Domingo de Ramos, es un acto de resistencia evangélica. Y quizás, la única entrada triunfal que aún nos queda por construir juntos.

📹🇨🇺 , teólogo del te lo cuenta en dos minutos.

💜 Lecturas para el Camino· Éxodo 17, 3-7: El pueblo, sediento en el desierto, murmura contra Moisés. La duda los carcome...
15/03/2026

💜 Lecturas para el Camino

· Éxodo 17, 3-7: El pueblo, sediento en el desierto, murmura contra Moisés. La duda los carcome: "¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?".
· Juan 4, 5-42: Jesús, cansado del camino, se sienta junto al pozo de Sicar. Allí, una mujer con un cántaro se acerca. Él le ofrece un agua viva que calma la sed para siempre.

💜 Para Reflexionar:

Seguimos transitando esta Cuaresma como una nueva oportunidad para reconocernos en medio del desierto que aún nos desafía. Hoy quiero que hablemos de la SED.

Entre tentaciones se tejen los caminos que nos conducen, una y otra vez, a experimentar esa sed que martiriza nuestros cuerpos y nuestra esperanza. Y, como si fuéramos marionetas, las opciones que se nos presentan quieren llevarnos hacia una única meta: buscar cómo saciarnos por nosotros mismos, cómo calmar nuestro propio deseo, cómo satisfacernos sin importar el costo.

Como aquella mujer desconocida en el camino, hemos aprendido mal a cargar nuestro propio cántaro (Juan 4,7). Lo llevamos a cuestas, muchas veces sin notar quién más pasa y padece por el mismo mal, quién más está soportando la misma carga de no poder calmar la sed.

💜 Nos detenemos a preguntarnos:

· ¿Cuál es la sed que hoy nos hace detener la marcha?
· ¿Cuáles son esos momentos en los que la sed se vuelve demasiada carga para ser soportada?

Tal vez la sed se manifiesta en la banalidad que nos hace sentir que el dolor ajeno es solo del otro y de la otra. O en la tentación de esquivar la oportunidad de ser útiles, propositivos y asertivos en la búsqueda de alternativas. Quizás la sed se esconde en la facilidad con que nos aferramos a la derrota y al pesimismo, en lugar de abrazar la esperanza que puede movilizarnos a la acción.

Como la samaritana, que estaba por descubrir una nueva propuesta (Juan 4,11), andamos muchas veces por la vida con esa sed que nos hace llevar cántaros que, lejos de ser soluciones duraderas, aumentan nuestra carga. Esos cántaros viejos nos impiden ver que estaremos verdaderamente satisfechos cuando aprendamos a ser una comunidad que beba agua viva; esa agua que no deja de fluir y que no falta para nadie.

Esa sed con la que nos enfrentamos a los problemas —la que regresa constantemente en forma de inequidades, discriminaciones, abuso de poder, burocracia agobiante, desidia que contamina, marginaciones que segregan, luces apagadas y comida que no alcanza— solo desaparecerá cuando aprendamos el camino que nos lleva, siendo comunidad, hasta el pozo.

💜 Un Nuevo Camino

Debemos aceptar y aprender a dejar atrás, con respeto y agradeciendo lo que nos sostuvo hasta hoy, aquellos "cántaros" que ya no sacian nuestra sed. Es tiempo de abrazar nuevas maneras:

· Tomemos de la mano a otras personas para acompañar y demostrar amor, respeto y compasión.
· Caminemos dispuestos a ofrecer más que a recibir.
· Enunciemos palabras y propuestas de encuentro y reconciliación que nos acerquen, sin importar credos, orígenes, preferencias o posiciones políticas.
· Encendamos nuevas luces que no se puedan bloquear ni apagar, porque solo se alimentan del deseo de seguir viviendo.

Serán esas, frente a los viejos cántaros que dejaremos a un lado del sendero, las verdaderas propuestas "pozo"; esos lugares donde se vive bien y mejor, esos espacios en los que, juntos, recuperamos la alternativa de seguir queriendo ser comunidad.

✒️ Darlys Safora Mayea

12/03/2026

| En Juan 4, una mujer va sola al pozo. Cargada, excluida, con sed de algo más que agua.

Pero ese día no encuentra agua, sino a Jesús.

💧 Él la mira sin prejuicios.
💧 Le devuelve la dignidad.
💧 La desafía sin condenarla.

Y entonces pasa algo increíble: ella deja su cántaro. Deja sus miedos, su pasado, su sed antigua… y corre a contar lo que vivió.

Esa mujer se emancipó. Pasó de ser invisible a ser testigo.

Jesús también se transforma: descubre que su mensaje es para todos, sin fronteras.

Esta Cuaresma, Jesús te espera en tu pozo. No tengas miedo al encuentro.
Atrévete a dejar tu cántaro. Tu testimonio puede saciar la sed de otros.

✨ Porque cuando Jesús te mira, ya no eres el mismo, la misma. Y el mundo lo necesita.

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