15/03/2026
💜 Lecturas para el Camino
· Éxodo 17, 3-7: El pueblo, sediento en el desierto, murmura contra Moisés. La duda los carcome: "¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?".
· Juan 4, 5-42: Jesús, cansado del camino, se sienta junto al pozo de Sicar. Allí, una mujer con un cántaro se acerca. Él le ofrece un agua viva que calma la sed para siempre.
💜 Para Reflexionar:
Seguimos transitando esta Cuaresma como una nueva oportunidad para reconocernos en medio del desierto que aún nos desafía. Hoy quiero que hablemos de la SED.
Entre tentaciones se tejen los caminos que nos conducen, una y otra vez, a experimentar esa sed que martiriza nuestros cuerpos y nuestra esperanza. Y, como si fuéramos marionetas, las opciones que se nos presentan quieren llevarnos hacia una única meta: buscar cómo saciarnos por nosotros mismos, cómo calmar nuestro propio deseo, cómo satisfacernos sin importar el costo.
Como aquella mujer desconocida en el camino, hemos aprendido mal a cargar nuestro propio cántaro (Juan 4,7). Lo llevamos a cuestas, muchas veces sin notar quién más pasa y padece por el mismo mal, quién más está soportando la misma carga de no poder calmar la sed.
💜 Nos detenemos a preguntarnos:
· ¿Cuál es la sed que hoy nos hace detener la marcha?
· ¿Cuáles son esos momentos en los que la sed se vuelve demasiada carga para ser soportada?
Tal vez la sed se manifiesta en la banalidad que nos hace sentir que el dolor ajeno es solo del otro y de la otra. O en la tentación de esquivar la oportunidad de ser útiles, propositivos y asertivos en la búsqueda de alternativas. Quizás la sed se esconde en la facilidad con que nos aferramos a la derrota y al pesimismo, en lugar de abrazar la esperanza que puede movilizarnos a la acción.
Como la samaritana, que estaba por descubrir una nueva propuesta (Juan 4,11), andamos muchas veces por la vida con esa sed que nos hace llevar cántaros que, lejos de ser soluciones duraderas, aumentan nuestra carga. Esos cántaros viejos nos impiden ver que estaremos verdaderamente satisfechos cuando aprendamos a ser una comunidad que beba agua viva; esa agua que no deja de fluir y que no falta para nadie.
Esa sed con la que nos enfrentamos a los problemas —la que regresa constantemente en forma de inequidades, discriminaciones, abuso de poder, burocracia agobiante, desidia que contamina, marginaciones que segregan, luces apagadas y comida que no alcanza— solo desaparecerá cuando aprendamos el camino que nos lleva, siendo comunidad, hasta el pozo.
💜 Un Nuevo Camino
Debemos aceptar y aprender a dejar atrás, con respeto y agradeciendo lo que nos sostuvo hasta hoy, aquellos "cántaros" que ya no sacian nuestra sed. Es tiempo de abrazar nuevas maneras:
· Tomemos de la mano a otras personas para acompañar y demostrar amor, respeto y compasión.
· Caminemos dispuestos a ofrecer más que a recibir.
· Enunciemos palabras y propuestas de encuentro y reconciliación que nos acerquen, sin importar credos, orígenes, preferencias o posiciones políticas.
· Encendamos nuevas luces que no se puedan bloquear ni apagar, porque solo se alimentan del deseo de seguir viviendo.
Serán esas, frente a los viejos cántaros que dejaremos a un lado del sendero, las verdaderas propuestas "pozo"; esos lugares donde se vive bien y mejor, esos espacios en los que, juntos, recuperamos la alternativa de seguir queriendo ser comunidad.
✒️ Darlys Safora Mayea