21/09/2022
EL IMPULSO PARA EDIFICAR EL ALTAR
Fue el tema que estuvimos tratando el pasado domingo 18 bajo el título: “El Impulso Divino”, de la serie: “Edificando el Altar”
Aquí les comparto el resumen.
En el libro de Hageo 1:14, encontramos que Dios despertó el espíritu de Zorobabel, de Josué y del resto del pueblo para ir a edificar la casa de Dios.
Cuando la Biblia expresa:” Jehová despertó el espíritu”, está haciendo referencia a un impulso, es el empuje de Dios, animándonos a hacer algo. Ellos recibieron un “Impulso Divino” para edificar el templo de Jerusalén. Este es una representación del altar espiritual que debemos edificar en nuestras vidas para buscar y encontrarnos con Dios
Precisamente esta es la primera herramienta que necesitamos para edificar nuestro altar: “El Impulso Divino”. Ellos edificaron un gran complejo de altares (templo) físicos, pero nosotros estamos llamados a edificar un altar espiritual, recuerde que Jesús dijo ya no se adorara en el “altar” de Samaria ni en el “altar” de Jerusalén, sino en el “altar” del espíritu (espiritual) y la verdad (no en la sombra, Hebreos 8:5). Por tanto, en ellos ese impulso opero como un deseo que se manifestó en decisión y fuerzas físicas para edificar el templo, pero para nosotros no es un impulso físico, sino un impulso hacia la oración intima.
Este “Impulso Divino” en el mundo espiritual se llama: “Espíritu de Oración” El espíritu de oración es mencionado en Zacarías 12:10 y cuando se refiere a espíritu, no se trata de un ángel o algo parecido, sino que alude a una unción, una gracia. El espíritu de oración es ese empuje que nos impulsa a buscar a Dios, da apertura a una temporada de oración, un Kairos, un momento oportuno para Buscar a Jehová.
Este espíritu rompe la desmotivación. Ya vimos en el mensaje anterior (La Revelación del Altar) que para encontrarnos con Dios necesitamos edificar un altar. Por lo tanto, muchos creyentes cuando intentan buscar a Dios luego de unos días terminan desmotivándose al no encantarase con Dios pues no tiene un altar edificado. Pero el espíritu de oración rompe esa desmotivación, te incita a seguirlo intentando.
También te ayuda a vencer la lucha con la carne a la hora de orar. Jesús dijo: “el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” pidiéndole a sus discípulos que oraran en Marcos 15:38. Se estaba refiriendo a esa lucha constante que tenemos entre nuestra carne y nuestro espíritu respecto a la oración. Nuestro ser interior anhela orar, pero nuestra carne se opone. Pues el espíritu de oración le da ese extra de fuerza a nuestro espíritu para vencer la carne e irnos a la oración.
¿Cómo recibo el espíritu de oración?
- Pídaselo a Dios en oración.
- Pida que se lo impartan
Los hombres de oración podrán impartir a tu vida esa atmosfera. Recuerdo hace alrededor de 4 años, un viernes en la noche, asistí a una congregación y el predicador (Francisco Rivera) enseño sobre la oración. Cuando comenzó a ministrar el espíritu de oración se derramo sobre mí.
- Sea sensible al impulso
En ocasiones estamos leyendo sobre Dios (testimonios, enseñanzas, etc.) y de repente sientes un deseo de orar inspirado por lo que estás leyendo, igual al escuchar un predicador, o al ver una ministración. Pues sea sensible a ese impulso, es una manifestación del espíritu de oración.
Al igual, no le ha pasado que siente un deseo repentino por orar, aunque ni estaba pensando en eso. Estas son señales del espíritu de oración. Sea sensible, corra a orar y vera como su vida de oración será impactada por ese pequeño impulso.
Un último consejo
Manténgase. Cuando aquel predicador me ministro el espíritu de oración, no tenia en mi conocimiento este consejo y en aquel entonces pasado un tiempo se apagó el fuego por la oración a los días. Comprenda que el derramamiento del espíritu de oración opera durante una temporada. Aproveche el impulso para disciplinar su vida de oración. Atrape y haga de ese espíritu una atmosfera constante, un habito.