04/07/2022
CALVINISTAS EN EL CLOSET
Hubo una conversación entre Charles Simeon y John Wesley el 20 de diciembre del 1784 anotada en el Diario de Wesley.
Dice Simeon a Wesley: Señor, entiendo que a usted se le llama un Arminiano, y a mí a menudo me llaman un Calvinista; por lo tanto entiendo que debemos sacar nuestras espadas. Pero antes del comienzo de la batalla, con su permiso le haré algunas preguntas.
¿Se siente usted una criatura depravada, tan depravada que nunca hubieras contemplado voltear su rostro a Dios, si Dios no hubiera puesto esa disposición en su corazón de antemano?
Wesley contesta: Sí, definitivamente soy una criatura depravadísima y no puedo hacer nada por mi propia disposición.
Pregunta Simeon: ¿Se siente usted inquieto al recomendarse a sí mismo a Dios por su propio mérito, o busca usted la salvación sólo por la sangre y justicia de Jesucristo?
Responde Wesley: Sí, no hay otro camino a la salvación que no sea por Cristo.
Pregunta Simeon: Pero supongamos que usted fue salvado primero por Cristo ¿No necesitará salvarse luego por obras?
Responde Wesley: No, Cristo salva desde el principio hasta el fin.
Si admite usted que Dios volteo el rostro de usted a Él por medio de la gracia, ¿seguirá usted el camino estrecho de la salvación por sus propios esfuerzos?
Responde Wesley: No
Pregunta Simeon: ¿Será usted guiado a cada hora y a cada minuto como un bebé en los brazos de su madre?
Responde Wesley: Sí, así me guiara Dios
Pregunta Simeon: ¿Está toda su esperanza de llegar al Lugar Santísimo envuelto en la gracia y misericordia de Dios?
Responde Wesley: Sí, toda mi esperanza está en Él.
Concluye Simeon: Entonces guardaré mi espada, porque este es mi Calvinismo, ésta mi elección, mi justificación por fe, mi perseverancia final; en fin, es en sustancia todo lo que creo.
Tomado del libro: El evangelismo y la soberanía de Dios.