15/09/2026
Hoy celebramos el Día del Gerontólogo: ciencia y humanidad al servicio de la vejez.
Desde el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo saludamos a los profesionales que dedican su vida a acompañar el envejecimiento con dignidad. Nos sumamos a esta conmemoración porque compartimos una convicción profunda: la vejez merece ser vivida con calidad, respeto y oportunidades.
Nuestra labor con la tercera edad no se limita a la asistencia: hemos creado un espacio “Por una vida plena”, en alianza con el Club de los 120 años, de la Cátedra del Adulto Mayor del Centro Universitario Municipal de Cárdenas, que se reúne una vez al mes para sensibilizar, capacitar y recrear a este grupo.
Valia Solis, psicóloga que coordina el Programa de Atención Psico-Comunitaria, ha señalado que desde nuestra cosmovisión cristiana “se realizan todas las labores de servicio diacónico, capacitación, sensibilización y acompañamiento a grupos vulnerables”. Nuestra misión es clara: promover la espiritualidad, la dignidad humana, los derechos humanos y la resolución de conflictos, con énfasis en quienes más lo necesitan.
El Día del Gerontólogo no es solo una celebración profesional. Es una oportunidad para reflexionar sobre la manera en que la sociedad valora y atiende a las personas mayores. En un país como Cuba, donde el envejecimiento poblacional avanza aceleradamente, esta reflexión es urgente y necesaria.
Reconocer el trabajo de los gerontólogos es reconocer la importancia de brindar un trato digno a quienes han construido el presente que hoy habitamos. Y también es invitarnos a todos (jóvenes y adultos) a pensar en nuestro propio proceso de envejecimiento, entendiendo que la calidad de vida en la vejez depende en gran parte de los hábitos, cuidados y políticas que construimos desde etapas tempranas.
Desde el CCRD-Cuba extendemos nuestra felicitación a todos los gerontólogos y gerontólogas que, con conocimiento, empatía y compromiso social, garantizan que la vejez se viva con dignidad. Y seguimos construyendo, desde Cárdenas y más allá, una sociedad más justa y humana con quienes transitan la última etapa de la vida.
Porque como nos recuerda nuestra misión: si no somos parte de la solución, entonces somos parte del problema.