24/05/2026
Escuchar sin juzgar: Un taller de escucha activa con adolescentes
Hoy en nuestro encuentro mensual con el psicólogo Frank Velázquez, el grupo de adolescentes, trabajó sobre una de las habilidades sociales más poderosas y menos practicadas: aprender a escuchar de verdad.
Comenzó con una dinámica de caldeamiento que despertó curiosidad y debates. Una imagen clásica de la psicología recreativa: una figura que unos veían como mujer joven y otros como mujer vieja. La pregunta fue sencilla pero reveladora: “¿Qué ven ustedes?”. Las respuestas fueron diversas, y eso nos permitió reflexionar sobre algo fundamental: nuestra percepción no es absoluta. Así como podemos ver la misma imagen de dos formas distintas, también las personas ven la vida desde ángulos diferentes. Para entender al otro, primero debemos escuchar sin suponer.
Luego pasamos al ejercicio central. Divididos en parejas, cada uno de los adolescentes recibió una tarjeta con un problema cotidiano (peleas con amigos, conflictos familiares, presión escolar, sensación de no encajar). El otro recibió una guía con frases y preguntas para practicar escucha activa: sin dar consejos, sin sermones, sin interrumpir. Solo acompañar con frases como “cuéntame más”, “entiendo que eso debe ser difícil” o “qué sientes al contarlo”.
La experiencia fue reveladora. Muchos adolescentes confesaron la importancia de ser escuchados de esa manera, sin que alguien intentara “arreglarles” la vida de inmediato. Y quienes ejercitaron el rol de escucha reconocieron que lo más difícil fue callar sus propias opiniones y necesidades de tener la razón.
En el cierre, conectamos esta práctica con el ejemplo de Jesús, quien no solo hablaba, sino que escuchaba a los excluidos: la mujer samaritana, Zaqueo, los enfermos. Escuchar es un acto de respeto, de amor y de valentía. Es una forma concreta de construir comunidad y sanar vínculos.