22/03/2026
MOISES Y LAS SANDALIAS
Moisés no estaba en un culto…
no estaba orando…
ni buscando un encuentro espiritual.
Estaba en lo cotidiano, cuidando ovejas en el desierto,
cuando de pronto vio algo inusual: una zarza que ardía, pero no se consumía (Éxodo 3).
Ese fue el escenario donde Dios decidió revelarse.
Y cuando Moisés se acercó, Dios le dijo:
“Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás, tierra santa es.” (Éxodo 3:5)
En aquel tiempo, las sandalias representaban el contacto con el polvo del camino:
lo que se ha recorrido, lo que se ha vivido, lo que se ha acumulado.
Por eso, quitarse el calzado no era solo un acto físico…
era una señal de respeto, humildad y rendición.
Era como decir:
“Dejo afuera lo que traigo… para poder entrar a lo que Tú eres.”
Porque no todo se puede llevar a la presencia de Dios:
ni el orgullo,
ni la autosuficiencia,
ni las cargas que endurecieron el corazón.
Hay momentos donde Dios no te pide que avances más…
sino que te detengas y te dispongas.
Hoy, así como a Moisés, Dios nos llama a acercarnos…
pero con el corazón correcto.
No se trata solo de llegar…
sino de cómo llegas.
Cuando aprendes a soltar lo que no pertenece a Su presencia,
entonces puedes experimentar un encuentro verdadero.