26/08/2023
PARTE DE VICTORIA.
El vertiginoso crecimiento, de nuestra amada iglesia pentecostal, me hacía suponer que con el tiempo no podríamos celebrar nuestras convenciones de manera masiva.
Habiendo superado al histórico tabernáculo en Palmira, y dejando atrás, al “Evangelista Mora” y el mítico “Coliseo del pueblo en Cali”, fuimos por el pascual guerrero y lo conquistamos también.
Lo que no imaginé fue que el consistorio alguna vez, con el objeto de paliar el problema de aforo, propusiera que la convención nacional, se hiciera por regiones. Decisión que aplaudo a rabiar, porque acercó este magno evento a las zonas periféricas del territorio nacional.
Me le acerqué al hno. Oscar Restrepo, en la ciudad de Bogotá en el marco de un taller de directivos con el consistorio de ancianos, y un tanto timorato, le pregunté si se podía incluir a Tuluá como ciudad anfitriona para la convención. Me dijo que presentáramos el proyecto y ellos, el consistorio lo analizaría.
En honor a la verdad, no era muy optimista respecto de que algún día en el distrito 31 y particularmente en Tuluá, se celebrara una convención de esta magnitud; no obstante, los directivos, Gabriel Sandoval, Omar Martínez, Omar Pescador, Duvan posada, además, nuestro veedor Jhon Jairo Galvis y este servidor al comando, le dimos forma al proyecto y lo presentamos. El consistorio lo aprobó, y asumimos el compromiso.
A partir de allí, los días 19, 20, 21 de agosto del 2023 serán sencillamente inolvidables para nosotros. Se celebraría la convención nacional en el estadio 12 de octubre.
Se hicieron las diligencias de rigor, los permisos, autorizaciones y vistos buenos estuvieron a la orden del día. Una firma, un trámite, y una firma más y otra fueron necesarias. Jorge Mondragón y Jhon Fabio Rodríguez tras bambalinas, coordinando cada detalle. Sus esposas, Sandra y Sonia, tuvieron que “perderlos por días”.
Pero al final, las expectativas se superaron de lejos. El pastorado del distrito capturó la visión, canceló sus servicios dominicales, y movilizó a su feligresía, y convirtió al estadio en un santuario. Uno con capacidad para 16.000 personas.
Directivos del 5, del 25 y del 32 se hicieron presentes. Algunas delegaciones de los cuatro distritos involucrados, gritaron eufóricas cuando se mencionaba su distrito.
Las actividades de las congregaciones afuera, eran parte del paisaje. Jaime Villegas trabajó incansablemente, para que todo saliera bien en este aspecto.
La alimentación corrió por cuenta de las hermanas Luz Mari Riascos y Sorangela Zárate. Se unieron las dorcas. Diana Nata, Isa, y sus auxiliares, junto con una que otra voluntaria, se aseguraron de que la sazón llegara a la mesa de los invitados. Incluso mis chicas –Súper- poderosas Danitza y Johanna Mosquera, estuvieron acuciosas en las atenciones.
Decom, comprometido con la transmisión, se aseguró de que miles de dispositivos se encendieran para seguir la transmisión. Wilson, Jairo y Samuel, asistidos por Cristian y por un pool de jóvenes prospectos de comunicadores, trabajaron arduamente. Todos bajo las directrices del carismático, Alexander Lozada, líder nacional de decom.
Camilo el incansable ayudante de Mondragón.
Titán producciones merece el crédito por haber puesto al servicio de este evento, un sonido impecable. Dios bendiga a Jorge Amaya, el jefe de la banda.
El ambiente espiritual inmejorable. Joimer Zuluaga coordinó la alabanza. Los ministerios, “Ensamble” “Kenat”, “Hijos de pastores”, “fusión Band”, el legendario “Vida Nueva”, “Afroson pentecostal” el inspirador ministerio “Zabad” solistas y grupos de congregaciones locales, entre otros, pusieron su ministerio al servicio de la convención.
Un enternecedor grupo de niños, interpretó con dulzura angelical, canciones al rey. El coro distrital a su turno, ministró a los concurrentes, de manera magistral. por si fuera poco, la población sorda, "escuchó" a través de las manos, de Jazmín, Lina; Geidy, Santiago, Gabi, entre otros.
Nuestras auxiliares Angela y Diana, trabajaron en el proceso de documentación y finanzas respectivamente. y hasta cantaron, ne su momento.
Tuvimos un clima inestable, pero no determinante. Ratos de ambiente fresco, soleado o lluvioso.
Al final, la lluvia fue anecdótica, nos incomodó, pero no nos paró. Vimos gente entregándole su vida al Señor, arrodillándose en el lodo. Gente danzar y hablar en lenguas en medio del aguacero.
Siete predicadores. Siete mensajes. Estilos distintos, pero impactos afines. Poderosa palabra, adoración fluida, mover del Espíritu sin límite.
Si perdí de vista algún nombre, ofrezco disculpas. No puedo recordar a todos los que hicieron posible este programa.
Solo quiero destacar, que sucedió aquí, en el corazón del valle, en el estadio 12 de octubre. Allí donde voces se han unido para celebrar una anotación a favor, o lamentar una en contra. Donde se han levantado voces, para gritarse imprecaciones entre barras, y hasta insultar a los árbitros.
Allí más de 10.000 voces corearon por tres días, el nombre más glorioso de la historia. Celebramos a Dios, le tributamos honor, nos rendimos a su presencia.
Y mientras le gritábamos alabanzas y honores de manera estridente, él con un susurro le decía a cada creyente, “permanece”.
Carlos Alberto Mosquera.