05/04/2026
La noche del Sábado Santo, en un ambiente de profundo recogimiento y esperanza, la comunidad se reunió para celebrar la solemne Vigilia Pascual, presidida por el presbítero Gustavo Sánchez Ardila. Esta celebración, madre de todas las vigilias, nos condujo desde la oscuridad del sepulcro hacia la luz gloriosa de la Resurrección.
El rito comenzó con la bendición del fuego nuevo, signo de Cristo luz del mundo, que disipa toda tiniebla. A partir de este fuego encendido, se iluminó el cirio pascual, recordándonos que Jesús ha vencido la muerte y vive para siempre. La asamblea, con velas encendidas, caminó en fe proclamando que la luz de Cristo brilla en medio de nosotros.
Posteriormente, en la liturgia de la Palabra, se recorrió la historia de la salvación, contemplando el amor fiel de Dios por su pueblo. Y en el momento culminante, estalló con júbilo el canto del Gloria, anunciando con alegría que Cristo ha resucitado. Las campanas y las voces se unieron para proclamar la victoria de la vida sobre la muerte.
En esta noche santa también se realizó la bendición del agua, signo de vida nueva, mediante la cual recordamos nuestro bautismo y renovamos nuestro compromiso de vivir como hijos de Dios, renacidos en Cristo.
¡Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado! Aleluya.