26/02/2026
YO TAMBIÉN CRECÍ EN UNA IGLESIA “CRISTIANA”
Lo que vas a leer a continuación es un poco extenso, pero es muy importante. Mi deseo es que todos conozcan la verdad de Dios y se salven, pero quiero prevenirlos en cuanto a la falsa enseñanza que abunda hoy en día.
Hubo un tiempo en que pertenecí a iglesias “cristianas” de nombre, pero sus doctrinas, sus corrientes y prácticas están mezcladas con el carismatismo (movimientos neo pentecostales) entre otras prácticas, que se han infiltrado en muchas iglesias de la actualidad y han suplantado la escritura, el poder de Dios y su revelación. Anuncian nuevas revelaciones extra bíblicas y practicas anti bíblicas; además de la mala interpretación y aplicación de la misma, llevando a toda una comunidad a la ignorancia de la verdad de Dios y por ende de Cristo, quien es la fuente del evangelio.
Con esto, no quiero decir que muchas de las personas que asisten a estas iglesias, no buscan a Dios sinceramente, porque sí lo hacen. Lo que trato de hacer es advertir, que aunque sea nuestro deseo sincero acercarnos a Dios, por la doctrina y enseñanza errada que parte desde el pulpito de aquellos predicadores que no tienen temor de Dios, terminamos conduciéndonos en caminos que nos alejan de la verdad de Cristo. Esto resulta así por cuanto en estos lugares no hacen énfasis en la lectura y estudio juicioso y correcto de las escrituras, sino que enseñan a respetar, temer y creer lo que se les enseña sin cuestionar. En algunos casos, se les enseña hacer eiségesis ignorando el contexto (agregar ideas o pensamientos al texto) en lugar de exégesis teniendo en cuenta el contexto (extraer la idea o pensamiento original del texto); y, en otros casos, ni siquiera enseñan a leer o estudiar la palabra de Dios dando importancia a otras cosas tales como música, danzas, teatro, etc.
Es común que en sus enseñanzas abunden las alegorías (metáforas, ficciones, con significado distinto) de los textos bíblicos y, desde este punto, es posible decir cualquier ocurrencia que el vocero (predicador) se imagine y decir algo como: “Dios me reveló”, “Dios me dijo”, etc. Y, lo delicado de este asunto, es que no aceptan contradicción o por lo menos, oposición para que sea debatible con ocasión de defender la verdad del evangelio de Cristo y exponer las mentiras de las falsas enseñanzas.
Queridos hermanos(as), querido lector, si alguien que dice hablar de parte de Dios no puede sostener su enseñanza con la escritura, ese alguien le está engañando, mintiendo, desviándolo de la verdad de Cristo. Si usted considera que la enseñanza que recibe en su iglesia es correcta, no tenga temor de compartirla con alguien más; pero cuando se encuentre a alguien que se opone y le corrige su doctrina, tampoco tenga temor de escuchar y comprobar mediante la escritura, si es correcto o no. Lo que hoy en día sucede es que a muchas personas les da miedo escuchar a alguien que no es de su congregación por temor a que su líder les dijo:” no lo haga”, “lo pueden desviar”, lo cierto es que, aunque debemos tener cuidado, debemos ser juiciosos cuando se trata de conocer la verdad y si alguien, nos muestra que nos encontramos en un error conforme a la escritura y no conforme a su ministerio llámese (“congregación o denominación u corriente teológica”), como cristianos que somos, debemos aceptarla previa confirmación en la misma escritura que parte de un estudio y comparación minucioso entre lo que se ha aprendido y lo que se está corrigiendo.
El creyente debe amar a Dios por sobre todas las cosas, debe amar la escritura (palabra de Dios) y debe seguir la verdad de Cristo. Si descubres, por la gracia de Dios que te mostró, mediante tu estudio o por medio de un tercero, que en el lugar que estás, te están engañando y enseñando algo que no se encuentra en la palabra, defiende la verdad de la escritura pidiendo respuestas bíblicas, no ideológicas o filosóficas. Exhortándoles y corrigiéndoles con amor. Si aun así, persiste el error, debes apartarte de ella y seguir a Cristo. Recuerda, las religiones, denominaciones u iglesias no salvan, quien salva es Cristo Jesús, pero una mala enseñanza u doctrina puede terminar desviándote de la verdad y llevándote a la condenación.
Si lo que acabamos de mencionar es tu caso, ora a Dios y pide dirección para que te ubique en un lugar donde se predique a Cristo según la palabra y Él obrará. Pero en ningún momento pienses en desligarte de Cristo o de su iglesia. Pues es la voluntad de Dios que todos los creyentes sean edificados y fructifiquen, y esto se logra en la congregación u iglesia de Cristo. Efesios 2:14 y ss. Efesios 4:11 y ss. Hebreos 10:25, “no dejen de congregarse”. 1 Corintios 12, enseña que la iglesia es el cuerpo de Cristo.
En el libro de Hechos, vemos como una de las características de los verdaderos creyentes, no está en ser solo oidores de la palabra y aceptar sin más lo que se nos presenta, sino, en estudiar la misma, esto implica un esfuerzo por conocer la verdad de Dios y comparar si lo que el vocero (predicador) está hablando es conforme a la escritura, o está enseñando algo diferente. Se puede evidenciar, no solo en este pasaje sino, en muchos otros, la importancia de mantenernos en la línea doctrinal de la escritura y no apartarse de ella.
“Hechos 17:11: Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. 12 Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres”.
El mismo Señor Jesús hizo énfasis en las escrituras cuando corrigió la mala enseñanza de los que se decían eran los maestros y líderes religiosos de la época en el pueblo de Israel, esto es a Fariseos, Saduceos, Escribas y demás, cuando les dijo:
“Juan 5:37: También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, 38 ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis. 39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;”
Para el creyente la palabra de Dios es y debe ser la única fuente de verdad y autoridad.
Existe una advertencia muy delicada para las personas donde quiera que estén, y es la reprobación divina, es convertirse en maldición:
“Gálatas 1:8: Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema”
Esta advertencia la hace el Ap. Pablo a los gálatas, porque claramente, algunos de ellos se habían desviado del evangelio de Cristo y enseñado otro, no porque haya otro sino porque lo perturban o distorsionan. Algo que sucede muy a menudo y que nos persigue desde los tiempos de Jesús hasta hoy en día.
Cuando todo comenzó con el primer pecado del hombre. En el libro de Génesis, podemos darnos cuenta de la relevancia de la palabra de Dios y la astucia de satanás. Lo primero que hace el maligno, es restarle importancia, autoridad y veracidad a la palabra dada por Dios; hace que el hombre dude de esta, veamos:
“Génesis 2:16: Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”.
Cuando Dios habló al hombre, lo primero que hizo la serpiente (tipología de satanás) fue cuestionar la palabra de Dios diciéndoles:
“Génesis 3:1: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”
Su primera intención fue atacar la palabra de Dios, su autoridad, su poder, su veracidad, para generar en ellos, dudas, incertidumbres y, que terminarán creyendo algo distinto, haciéndoles considerar que su juicio era justo. Ya sabemos en lo que esto desembocó.
Luego podemos ver más claramente la respuesta categórica del Señor Jesús ante la tentación, cuando fue llevado por el E.S., al desierto y satanás se le apareció. Véase Mateo 4:1-11. Marcos 1:12-12. Lucas 4:1-13. Aunque satanás usó la palabra de Dios para persuadir al Señor (y no por eso hablaba de parte de Dios), el Señor le respondió de forma clara y categórica, “Escrito está”. Él no dijo: “yo creo, yo pienso, es mi idea”, no; Él, sujetó su voluntad a la autoridad de la palabra de Dios.
De esta forma, es que todo creyente que dice seguir a Cristo, debe responder ante las oleadas de falsas doctrinas de hombres y de demonios que azotan al mundo. Diciendo “escrito está”. Pero, precisamente por la falta de conocimiento de esta, es que los hombres están siendo llevados de aquí para allá como las olas del mar, conduciéndose a su propia ruina. Personas que cuando se les cuestiona acerca de su fe, titubean, vacilan, no saben responder y si responden algo, no tienen sustento bíblico. Tienen miedo a enfrentar la verdad, tienen miedo de fallarle a su líder o congregación en lugar de tener temor de Dios y, que si logran reconocer que existe un error, su deber es para con Dios y por lo tanto deben volverse a la verdad y abandonar el engaño.
Los apóstoles, fueron muy claros cuando se les pidió por parte de los líderes religiosos de la época, no predicar a Cristo Jesús, ellos categóricamente escogieron a Cristo, obedecer a Dios. Veamos:
“Hechos 5:27: Cuando los trajeron, los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó, 28 diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. 29 Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”.
Es lamentable ver en el día de hoy a personas que se dicen ser creyentes, pero no conocen el evangelio de Cristo. Es lamentable que no quieran conocer la verdad, aunque algunos se mofan al momento de hablar de Dios. Es lamentable que no haya humildad en los corazones de los hombres para reconocer a Dios, su palabra y poder discernir entre lo que es bueno y lo que no, lo que es verdad y lo que no.
Algunos podrán decirme, ¿es que solo tu iglesia es la correcta? ¿Solo tu iglesia salva? O ¿por qué tu iglesia y no la mía? Me permito responderles con amor y con humildad. Como ya lo mencioné, quien salva es Cristo. Cristo es el camino, la verdad y la vida y nadie va al Padre si no por él. Este post no es para hablar de por qué el cristianismo y no otra religión, porque es necesario ser claros frente a tanta información y será en otro post; pero debo decir por adelantado que, existe una tumba vacía, profecías cumplidas dadas muchos años atrás y evidencias históricas que respaldan la fe cristiana mientras que ninguna otra religión puede sostenerse ante la crítica y permanecer. Aunque es una cuestión de fe, debo decir esto porque hay algunos que creen que los cristianos son, por sobre todo, ignorantes; lo cual está muy alejado de la realidad.
Como creyente y seguidor de Cristo que soy, mi propósito es conocerle cada día más a Él; y, esto se logra por medio de la oración, el oír la palabra de Dios, la lectura de su palabra, la práctica de la palabra. En ese sentido, lo que debe hacer todo creyente es seguir la verdad que Cristo enseña, seguir la palabra de Dios. Eso implica hacer a un lado todo aquello que no enseñe Cristo o que nos desvié de él y su palabra. Sin embargo, debo decir que en toda congregación que se haga las cosas bíblicamente, son consideradas cuerpo de Cristo, pero todos aquellos que no tienen sustento bíblico, no.
Pablo enseña a Timoteo: 2 Tim 2:15: Procura con diligencia presentare a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa correctamente la palabra de Dios. Es necesario por lo tanto, prepararnos en la escritura.
Y, en 2 Tim 3:16 reza:
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
Lo que nos permite concluir que la escritura es suficiente para el creyente para cumplir con el propósito de Dios.
Aun el Ap. Pedro, nos enseña que hacemos bien en confiar en la escritura y no en fuentes extra bíblicas o revelaciones nuevas.
2 Pedro 1:19: Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; 20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, 21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
Con lo anterior, lo que quiero decir es que, si la enseñanza que tienes, que recibes de tu iglesia, no tiene sustento bíblico para creerlo y practicarlo, y por el contrario, va en contra de la enseñanza bíblica, apártate. El hecho de que se enseñen o practiquen y sucedan cosas difíciles de entender, no significa que siempre es la obra del E.S., pues es la excusa perfecta que usan hoy todos los que se han desviado, para hablar que vienen de parte de Dios y para atribuirse el don de Dios, aunque tales cosas no tienen sustento bíblico. Como ya lo hemos expuesto, si no está en la biblia, no lo necesitamos en la práctica de nuestra fe.
¿Cómo puedes saber qué es correcto y qué no? Busca a Dios, busca sinceramente a Dios. No leas su palabra con ideas preconcebidas sino, pídele discernimiento, entendimiento, sabiduría. Pídele que te provea de maestros, predicadores, que enseñen correctamente su palabra. Investiga, escucha, compara con la escritura y las enseñanzas, saca conclusiones. Al final, la palabra misma basta para sostener lo que la misma palabra enseña, no necesita de añadiduras, de forzar la escritura para que diga cosas que en realidad no quiere decir: al final, verás claramente lo que realmente enseña la palabra y podrás distinguir la verdad del error.
Esto fue lo que me sucedió a mí. Estuve en mi juventud, desde los 15 años de edad, en una iglesia “Cristiana” con tinte carismático, prácticas que no tienen sustento bíblico. Pero me hicieron conocer en parte, de Dios. Estuve por cuatro años dentro de esta iglesia pero debo decir, que mi conocimiento de Dios y su palabra fue mínima. Terminé apartándome cuando ingresé a la universidad y por siete años, estuve perdido en el mundo, viví según el mundo, según sus deseos, según mi carne. Puedo decir con tristeza pero con certeza, que nada bueno hallé. ¿Cómo encontraría algo bueno, luego de haber conocido, aunque sea un poco, de las plenitudes de Dios?, nada en la tierra puede compararse. Con lágrimas, recogí mi siembra en el mundo y cuando no podía más, por la vergüenza y el pecado que me consumía, clamé a Dios para que me ayudara y Él escucho mi llamado de auxilio, porque necesitaba salvación. Dios me acercó nuevamente a Él. Llegué a otra iglesia “cristiana” en la que estuve por cuatro años, pero tenía los mismos rasgos, mismas características que la anterior, tinte carismático y prácticas sin fundamento bíblico (aunque no o sabía en aquel entonces), pero en esta ocasión, tenía interés por conocer profundamente a Dios, por conocer su palabra y por enseñar su verdad. Esto me llevó a cuestionar mi fe, mis creencias, la doctrina que había recibido, me llevó a oír mucho a predicadores, escuchar con atención sus enseñanzas, prestar atención a la palabra y pude darme cuenta que el lugar en el que me encontraba, tenía problemas de doctrina, se habían desviado de la verdad. Y, cuando pedí respuestas y claridad a los líderes; hubo silencio, hubo acusación. No hubo refutación de la mentira que había sido expuesta. Por lo tanto, me aparté y seguí buscando a Dios. Fue un proceso de des-aprendizaje y fue doloroso, en el sentido de que, me hice necio, dude de mis creencias, y empecé a buscar el fundamento. Muchas veces me sentí solo y con miedo, pero Dios no me dejó avergonzado. Hoy, pertenezco a la iglesia de Cristo, que busca seguir única y sencillamente las enseñanzas contenidas en la palabra de Dios. Llevo cinco años. No sigo una denominación, no sigo un ministerio, ni mucho menos sigo a hombres, hoy sigo a Cristo. Y he encontrado la libertad que él prometió a los que le creen y le siguen.
Juan 8:31: Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
Si me preguntan, a qué denominación pertenezco, la respuesta es: ninguna. Aunque tenemos bases bautistas por cuanto consideramos que dentro de la práctica y enseñanza, son los más cercanos a la verdad bíblica.
Si me preguntan, ¿Eres perfecto? ¿Te crees bueno? La respuesta es tan sencilla como esto: Solo Dios es perfecto y bueno, el sacrificio de Cristo fue perfecto para Dios que me hizo a mí, un ser malvado y pecador, lleno de defectos, ante los ojos de Dios, justo por la fe. Dios ha prometido sostener a todos los que en él han depositado su fe. Sin excepciones. Y tú, lector, puedes ser parte también.
Sin embargo, existe un lado opuesto, de aquellos que dicen buscar a Dios, pero no aceptan la verdad de Dios. Estos bajo ninguna circunstancia pueden ser considerados hijos de Dios.
Juan 3:18: El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
Juan 17:3: Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
Con esto en mente, es preciso decir que hay algunos que buscan a Dios por conveniencia, por lo que él puede darles, pero no buscan a Dios por quién es él. Muchos buscan lugares que se denominan “iglesias”, pero solo es para sentirse bien consigo mismos. Cuando encuentran a un vocero que les habla según su carne, su corazón, pero no según la palabra de Dios le alaban y le creen, pero cuando encuentran predicadores que aman la verdad y les exponen su pecado y piden arrepentimiento genuino, le rechazan. Y déjame decir, que fue lo mismo que pasó con Cristo Jesús cuando estuvo entre los hombres. Hay muchos ejemplos donde encontramos predicadores de prosperidad, de sanidad, de milagros, de humanismo, de ideología y superación personal, pero no tienen en cuenta a Cristo y su palabra. Déjame decirte que eso te esta desviando de la verdad. Estas personas lo que buscan es tu dinero, tu reconocimiento y tu sujeción; y en tu caso, lo que buscas es sentirte cómodo, mejorar tu estado de ánimo y tu autoestima, pero terminarás apartado de Dios.
Por eso escribo este post, para ayudar a los que realmente buscan a Dios, para que examines tu fe y, para desmentir a los falsos maestros que adrede engañan a la gente y desenmascarar a los que dicen ser piadosos, pero no lo son.
El Ap. Pablo advirtió a Timoteo respecto de las personas que buscan solo satisfacer sus propios deseos lo que en otras palabras es buscar a Dios por conveniencia. Leamos:
2 Timoteo 4:1: Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los mu***os en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
Espero que esto les ayude en su vida de fe. Con mucho cariño, su servidor
Hno. Alvaro Javier Delgado Muñoz
Iglesia Bautista Casa de Restauración
Taminango Nariño