10/12/2025
La importancia de adorar con el corazón.
Quiero contarte algo que casi nadie sabe de mí.
Antes de conocer a Jesús, tenía todo lo que la gente decía que era éxito. Cantaba en música secular, estaba en escenarios, tenía público, tenía fama en crecimiento y muchos creían que ese sería mi destino.
Pero te voy a ser sincero.
Mi alma no estaba llena.
Yo cantaba fuerte por fuera, pero por dentro había un silencio que nada podía llenar. Sentía que faltaba algo que no estaba en los aplausos ni en la música que hacía. Pensaba que era normal sentir ese vacío, hasta que un día entendí que no lo era.
En 1977 tuve un encuentro con Jesús que me cambió para siempre.
No fue una emoción pasajera. Fue un llamado.
Ese día decidí entregar mi vida a Cristo y dejar todo rumbo que no lo honrara. Entregué mi voz, mis planes, mi carrera, mis sueños y dije: Señor, úsame como Tú quieras.
Y Él lo hizo.
Formé una banda cristiana llamada Kyrios porque mi corazón ya no podía cantar otra cosa que no fuera Su nombre. Mi voz, que antes buscaba aplausos, se convirtió en un puente para que otros conocieran Su paz. Empecé a cantar en iglesias, eventos y naciones, no para levantar mi nombre, sino para que muchos encontraran esperanza.
Con el tiempo nacieron canciones como Quiero más de Ti, Te pido la paz y Oh, moradora de Sion. Nunca imaginé que se convertirían en oraciones para tantas personas. Nunca imaginé que alguien sanaría escuchándolas. Nunca imaginé que Dios usaría mi simple voz para tocar corazones en lugares donde yo nunca había estado.
Y entendí algo que guardé toda mi vida:
La verdadera grandeza no está en ser reconocido, sino en que Jesús sea reconocido a través de ti.
En mis últimos años compartía un mensaje sencillo, pero profundo:
Pon tus ojos en Jesús.
Permite que la paz cuide tu corazón.
Ama sin condenar.
Deja que el Espíritu llene cada área de tu vida.
Cuando partí de esta tierra, lo que quedó no fueron los escenarios.
Lo que quedó fueron vidas tocadas por el amor de Dios.
Y si estás leyendo esto ahora, quiero decirte algo desde lo más profundo de mi corazón:
Dios también puede hacer algo nuevo contigo.
No importa tu pasado.
No importa cuántas veces pensaste que ya no había esperanza.
Cuando Jesús entra en la vida, todo cambia. Todo se transforma.
Yo rendí mi voz y Él me dio propósito.
Si tú rindes tu corazón, Él puede darte un futuro que nunca imaginaste.
Este no es solo mi testimonio.
Puede ser el tuyo también.