24/05/2026
Vigilia Pentecostés
Anoche el Cenáculo se abrió de nuevo entre nosotros.
Permanecimos en vela, como María y los Apóstoles, con el corazón en alto y el alma atenta.
Y el Espíritu Santo, que sopla donde quiere, descendió también sobre esta asamblea.
No hubo estruendo, pero hubo fuego.
Fuego que quemó lo viejo, que purificó el corazón y encendió el deseo de anunciar a Cristo sin miedo.
Somos templos del Espíritu, enviados a ser testigos del Resucitado en medio del mundo.
Que el fuego que recibimos anoche no se apague.
Que nos haga profetas de la verdad, artesanos de la unidad y anunciadores de la esperanza.
Ven, Espíritu Santo. Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Parroquia San Pancracio