22/04/2025
"Pascua del Papa Francisco:
testigo de esperanza y sembrador de paz"
Duitama, 21 abril de 2025 – Con profundo dolor, pero con la serena esperanza cristiana que brota del Evangelio, la Diócesis de Duitama-Sogamoso, en cabeza de su obispo, Monseñor Edgar Aristizábal Quintero, se une a la Iglesia universal en la Pascua del Papa Francisco, quien ha sido llamado por el Señor a la morada eterna del Padre.
El Santo Padre Francisco, pastor según el corazón de Cristo, nos deja un legado de misericordia, fraternidad y esperanza. Su vida fue una parábola viviente del Evangelio y su pontificado una permanente invitación a volver a lo esencial: al amor a Dios, al servicio a los pobres y a la custodia de la creación.
Monseñor Edgar Aristizábal, al conocer la noticia de su fallecimiento, expresó:
“El Papa Francisco ha sido un regalo de Dios para nuestro tiempo. Con su palabra sencilla y su testimonio valiente, nos enseñó a mirar con ternura los rostros heridos del mundo y a caminar juntos como Iglesia sinodal. Hoy elevamos nuestra oración confiada al Dios de la Vida para que lo reciba en su Reino como fiel servidor del Evangelio.”
Celebraciones diocesanas en acción de gracias por su vida:
La Diócesis de Duitama-Sogamoso invita a todo el Pueblo de Dios a unirse espiritualmente en los siguientes momentos:
Jueves 24 de abril:
• Al medio día repique general de campanas en todos los templos, como homenaje sonoro y oración colectiva.
• Celebración de la Santa Misa y Hora Santa en cada parroquia, dando gracias por la vida y vocación del Santo Padre.
Domingo 27 de abril:
Todas las Eucaristías de este día incluirán una oración especial por su eterno descanso y por la Iglesia en este tiempo de discernimiento.
Miércoles 30 de abril:
Santa Misa por el eterno descanso del Papa Francisco en la Catedral San Lorenzo Mártir de Duitama a las 9:00 am, con la participación de todo el Clero Diocesano.
Desde de la Diócesis de Duitama-Sogamoso, tierra de esperanza y fe viva, damos gracias al Señor por el ministerio del Papa Francisco, cuya voz profética resonó en todos los rincones del planeta, especialmente entre los olvidados y descartados; y su incansable trabajo en favor de la paz.
Que María, en la advocación de Nuestra Señora de Monguí, lo reciba en sus brazos y lo conduzca al encuentro definitivo con el Resucitado.