Parroquia Santos Arcángeles Loma Linda

Parroquia Santos Arcángeles Loma Linda Parroquia que atiende los barrios de Loma Linda, Julio Rincón y Villa Mercedes en la alcaldía de Soacha en el departamento de Cundinamarca, Colombia.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén Dios Padre Todopoderoso y Eterno, Dios de amor y de consuelo...
12/08/2026

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Dios Padre Todopoderoso y Eterno, Dios de amor y de consuelo, me presento ante ti como presbítero de tu Santa Iglesia, elevando la voz en primera persona e intercediendo en nombre del pueblo que me has confiado. Inspirado en la enseñanza de tu Hijo en el Evangelio de Mateo, me acojo a su promesa: recordamos que cuando nos unimos en acuerdo fraterno y donde dos o tres se congregan en su Nombre, Él está allí en medio de nosotros escuchando nuestra súplica.

​Te doy profundas gracias, Señor, por el don inestimable de la vida y, de manera especial, por el milagro de cada sobreviviente del reciente terremoto en Colombia. Te alabo por las múltiples bendiciones cotidianas que nos sostienen y por las maravillas de tu creación, que no dejan de manifestarse con belleza aun en medio del asfalto y la inmensidad de nuestra gran ciudad.

​Con corazón de pastor, pongo ante tu Trono de Gracia las necesidades materiales y espirituales de tu grey. Te encomiendo con dolor y esperanza a los hermanos damnificados en Pereira, Manizales, Cali, el Chocó y todo el Eje Cafetero. Sé Tú su refugio, consuela a los afligidos y provee el sustento a quienes lo han perdido todo.

​Reconocemos, Padre, que con frecuencia somos infieles a tu proyecto de amor y salvación; sin embargo, confiando en tu misericordia, te pedimos que no nos falte la salud, la justicia y el trabajo digno. Mueve nuestros corazones para que nos unamos en una sola voz de oración y en una red viva de solidaridad, superando juntos esta tragedia.

​Presentamos esta plegaria bajo la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María, de San José el Patriarca, del Arcángel San Miguel y de toda la Corte Celestial.

​Ante todo, Señor, nos sometemos con amor filial a tu Divina Voluntad, reconociendo que tus caminos son de vida y restauración.

Por Jesucristo, nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén

* Santa Juana Francisca de Chantal, religiosa.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén Dios Padre Todopoderoso y Eterno, Dios de infinita ternura y...
11/08/2026

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Dios Padre Todopoderoso y Eterno, Dios de infinita ternura y Señor de la creación: me presento ante tu Majestad Divina como presbítero e indigno pastor de tu rebaño, haciendo mía la voz, el dolor y las esperanzas del pueblo que me has confiado.

Conforme al Santo Evangelio de tu Hijo, nos acercamos a ti con corazón de niños, confiados en que no es tu voluntad que se pierda uno solo de estos pequeños, pues sus ángeles contemplan sin cesar tu rostro en los cielos.

​Te alabo y te doy gracias, Señor, por el don inmerecido de la vida, por el pan cotidiano y por la belleza manifestada en las obras de tu creación.

Sin embargo, en medio del estremecimiento de la tierra, acudo a ti implorando tu auxilio divino tras el devastador terremoto que nos ha sobrecogido.
​Sostiene a los damnificados que sufren la pérdida de sus hogares y del fruto de su trabajo; sé Tú su amparo y providencia en esta hora de zozobra. Te encomiendo con fervor sacerdotal las almas de todos nuestros hermanos fallecidos en este desastre; haz que la luz perpetua brille sobre ellos y condúcelos al descanso eterno en tu redil.

​Atiende, Padre Misericordioso, las necesidades materiales y espirituales de tu pueblo. Concede salud a los enfermos, justicia a las comunidades vulnerables y trabajo digno para el sustento de las familias. Reconocemos con dolor nuestra fragilidad y la frecuencia con que te somos infieles apartándonos de tu proyecto de amor; no obstante, rescátanos como al rebaño descarriado y restituye en nosotros la paz.

​Sustenta nuestra fe por la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra; por la custodia paternal de San José el Patriarca; por la defensa victoriosa de San Miguel Arcángel y por las oraciones de toda la Corte Celestial. En medio de las ruinas y la incertidumbre, nos sometemos con humilde y filial abandono a tu Divina Voluntad, convencidos de que nada podrá separarnos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

* Santa Clara de Asís, virgen.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén Dios Padre Todopoderoso y Eterno, fuente inagotable de toda ...
10/08/2026

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Dios Padre Todopoderoso y Eterno, fuente inagotable de toda bondad; al comenzar una nueva semana laboral, me postro ante tu Divina Majestad para elevarte el tributo de mi alabanza y la voz del pueblo que me has encomendado.

​Te doy gracias de todo corazón por la vida, por el milagro del aire que respiramos y por las múltiples bendiciones cotidianas con las que sostienes nuestra existencia. Bendito seas porque la grandeza de tu creación sigue abriéndose paso en la luz que alumbra cada mañana, en el canto discreto de las aves entre el ruido urbano y en el rostro sagrado de cada hermano con el que nos cruzamos.

​Señor Dios, tu Hijo Jesucristo nos dejó grabado en el Corazón el misterio de la entrega: «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto». Reconozco con dolor sacerdotal nuestra fragilidad; confesamos que a menudo nos cuesta morir a nuestro egoísmo y que, por buscar nuestras propias seguridades, hemos sido infieles a tu Santo Proyecto de amor y fraternidad.

​Sin embargo, confiando en tu misericordia que siempre perdona y restaura, te presento hoy las necesidades materiales y espirituales de todo tu Pueblo Santo. Te pido con insistencia por la
​salud para el cuerpo y el alma de los enfermos, consolando el dolor de quienes sufren en la soledad de los hospitales o de sus hogares.
​Justicia recta, firme y compasiva que levante a los oprimidos, proteja al desvalido y borre las desigualdades. ​Trabajo digno y honesto para cada padre y madre de familia, garantizando que jamás falte el pan ni el sustento sobre sus mesas.

​Ponemos esta humilde oración bajo el amparo de la Santísima Virgen María, Madre y Modelos de obediencia; invocamos la custodia casta y paternal de San José el Patriarca, la protección victoriosa de San Miguel Arcángel ante las acechanzas del maligno, y la compañía intercesora de toda la Corte Celestial.

​Concédenos la gracia de servir a tu Hijo Jesús para estar allí donde Él está, aprendiendo a desgastar la vida por amor a ti y a los demás. Nos abandonamos y nos sometemos con filial amor a tu Divina Voluntad, sabiendo que tus caminos son siempre de paz, salvación y vida eterna.

​Por Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
​Amén.

* San Lorenzo, diácono y mártir.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén Dios Padre Todopoderoso y Eterno. Yo, presbítero de tu Santa...
08/08/2026

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Dios Padre Todopoderoso y Eterno. Yo, presbítero de tu Santa Iglesia y humilde siervo tuyo, me presento ante la grandeza de tu majestad para interceder en favor de todo tu pueblo. Te alabo y te doy infinitas gracias por el don inestimable de la vida y por el torrente incesante de bendiciones cotidianas con las que sustentas nuestra existencia.

Aun en medio del ritmo apresurado, el asfalto y la inmensidad de esta gran ciudad, mis ojos contemplan con gozo las maravillas de tu creación: el cielo que se despliega sobre los edificios, el aire que nos da aliento y la dignidad de tu imagen reflejada en el rostro de cada hermano.

​Al meditar en el Evangelio de hoy, reconozco con dolor que a menudo somos hombres de poca fe, semejantes a los discípulos angustiados ante la dificultad. Nos confesamos frágiles e infieles al proyecto de amor, unidad y santidad que has trazado para la humanidad; con frecuencia nos dejamos llevar por la autosuficiencia y el pecado.

Por eso, Señor, acudo a ti implorando que deposites en nuestro corazón al menos una chispa de tu gracia, una fe del tamaño de un grano de mostaza, capaz de mover las gigantescas montañas del egoísmo, la desesperanza y la indiferencia que nos abruman.

​Padre Bueno, escucha las súplicas de tu rebaño y atiende sus necesidades materiales y espirituales. Te pido con fervor de pastor que derrames tu bendición para que en ninguna casa falte la salud en el cuerpo y en el alma, la dignidad de un trabajo justo y la paz duradera que nace de la justicia. Fortalece a las familias, sostén a los pobres y sana a los afligidos.

​Coloco esta humilde plegaria bajo la poderosa e incesante intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia; del castísimo San José el Patriarca, custodio del Redentor; del victorioso San Miguel Arcángel; y de toda la Corte Celestial, para que presenten nuestros gemidos ante tu trono de gloria.

​Por encima de todo anhelo humano, entrego mi vida sacerdotal y la de esta comunidad en tus manos, en total sometimiento y abandono a tu Divina Voluntad, pues reconozco que solo en tu designio perfecto encontramos la plenitud y la salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

* Santo Domingo de Guzmán, Presbítero. Memoria obligatoria

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén Dios Padre Todopoderoso y Eterno, de infinita bondad y miser...
07/08/2026

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Dios Padre Todopoderoso y Eterno, de infinita bondad y misericordia; te alabo y te doy gracias de todo corazón por el inestimable don de la vida y por las innumerables bendiciones con las que sostienes diariamente mi existencia. Aun en medio de la prisa y el bullicio de esta gran ciudad, contemplo las maravillas de tu creación: el sol que nace cada mañana, el aire que respiro y la presencia constante de tu providencia en los detalles más sencillos.

​Señor Dios, me presento ante Ti recordando las palabras de tu Hijo amado en el Santo Evangelio según San Mateo: «El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga». Reconozco que solo en el entregarnos a Ti encontramos el verdadero sentido de la vida. Te pido la gracia y la fortaleza necesarias para abrazar mi cruz de cada día, vencer el egoísmo y seguir los pasos de Jesucristo sin vacilar.

​Como presbítero y pastor de tu rebaño, presento ante tu altar las necesidades materiales y espirituales de todo tu santo pueblo. Suplico tu bondad para que no falten en nuestros hogares la salud, la justicia y el trabajo digno.

Reconozco con dolor que muchas veces te somos infieles y nos desviamos de tu proyecto de amor; sin embargo, confiando en tu infinita misericordia, te pedimos que preserves a tu Iglesia y la renueves en la fe, la esperanza y la caridad.

​Acojo con humildad tu sabiduría divina y pongo nuestras intenciones bajo la poderosa y maternal intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia; la custodia fiel de San José, Patriarca de la Sagrada Familia; la protección del Defensor Celestial, San Miguel Arcángel, y el auxilio de toda la Corte Celestial.

​Padre Celestial, pido de manera especial en este día por Colombia, que comienza un nuevo gobierno. Que la paz llegue a esta tierra consagrada al Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo, tu hijo. Que no se haga nuestra voluntad, sino la tuya. Me someto enteramente a tu Divina Voluntad, seguro de que solo en tus manos encontramos la paz y la salvación eterna.

​Por Jesucristo, nuestro Señor, que contigo vive y reina en unidad con el EspírituSanto, por los siglos de los siglos. Amén

* Santos Sixto II, Papa y compañeros mártires

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén Dios Padre Todopoderoso y Eterno, lleno de amor y misericord...
05/08/2026

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Dios Padre Todopoderoso y Eterno, lleno de amor y misericordia, hoy nos acercamos a Tu presencia reconocidos en nuestra pequeñez, guiados por la fe firme de aquella mujer cananea que no dudó en clamar a Tu Hijo diciendo: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí!». Aunque nos reconozcamos indignos de recibir las migajas de Tu mesa, confiamos plenamente en la bondad insondable de Tu Corazón, sabiendo que para Tu amor no hay fronteras ni límites.

​Te damos infinitas gracias por el regalo inestimable de la vida, por el pan que pones en nuestra mesa cada día y por las incontables bendiciones cotidianas que nos sostienen en el peregrinar de esta tierra. Gracias, Señor, porque aun en medio de la prueba, Tu providencia nunca nos abandona.

​Derrama tu Espíritu Santo sobre todos tus hijos y atiende nuestras súplicas. Sana las dolencias de los enfermos, fortalece a los que sufren en el cuerpo o en el alma y concede el alivio a las familias atribuladas. Ilumina a los gobernantes para que promuevan la verdad, protejan al indefenso y construyan una sociedad donde reine la paz auténtica. Concede un empleo digno a quienes lo buscan con angustia, bendice la labor de nuestros obreros y multiplica el fruto del esfuerzo diario.

​Aumenta nuestra fe, fortalece nuestra esperanza y enciende en nosotros la caridad para permanecer siempre fieles a Tu Santa Iglesia.

​Presento esta oración confiado en la poderosa e incesante intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra; de San José, Custodio de la Sagrada Familia y Patriarca de la Iglesia; del Glorioso San Miguel Arcángel y de toda la Corte Celestial, para que defendidos de las celadas del enemigo, merezcamos un día alabar Tu gloria en el Cielo.

​Por Jesucristo, Tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
​Amén.

* Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor

Dios ​Padre Todopoderoso y Eterno, Dios de amor infinitamente bueno, hoy me acerco ante tu divina presencia con espíritu...
04/08/2026

Dios ​Padre Todopoderoso y Eterno, Dios de amor infinitamente bueno, hoy me acerco ante tu divina presencia con espíritu filial y contrito.

Tú, que conoces los secretos del corazón humano,
nos recordaste por medio de tu Hijo Jesucristo que no es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de su corazón. ​Te pedimos la gracia de una verdadera conversión interior. Limpia nuestra alma de toda hipocresía, vanidad o juicio apresurado.

Sana nuestros labios para que de ellos broten solo palabras de bendición, paz y verdad, y haz que nuestras acciones reflejen la pureza de un corazón consagrado a tu voluntad.

Señor y Dios nuestro, te damos infinitas gracias por el don invaluable de la vida, por la luz de cada amanecer y por los innumerables regalos con los que sostienes nuestros días. Gracias por el pan en nuestra mesa, por el cobijo de un hogar y por el amor de la familia y de la comunidad. Todo lo que tenemos y somos proviene de tu generosa mano.

Vuelve, Padre, tu mirada misericordiosa sobre todo tu Pueblo Santo. Atiende las necesidades materiales y espirituales de tus hijos.
Aumenta en la Iglesia la fe, la esperanza y la caridad; concede fortaleza a los atribulados, consuelo a los desamparados y paz a las familias.
Te pedimos con humildad que no falte la salud a los enfermos, la justicia a los oprimidos, y el trabajo digno a cada hogar, para que todos los hombres y mujeres vivan con la dignidad que les has otorgado como hijos tuyos.

No confiamos en nuestras propias fuerzas, sino en la intercesión de la Corte Celestial.
Presentamos esta oración por manos de la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, refugio y consuelo de los pecadores.
Nos encomendamos al patrocinio de San José el Patriarca, custodio fiel de la Sagrada Familia y protector de la Iglesia. Imploramos el auxilio de San Miguel Arcángel, para que nos defienda en la lucha contra el mal, y nos unimos a los Coros Angélicos, a los Apóstoles, Mártires y a todos los Santos del cielo, para elevar este clamor a tu trono de gracia.

​Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios,
por los siglos de los siglos.
​Amén.

* San Juan María Vianney, Presbítero.

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. AménDios Padre Todopoderoso y Eterno, yo indigno siervo y presb...
03/08/2026

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Dios Padre Todopoderoso y Eterno, yo indigno siervo y presbítero de tu Santa Iglesia, me dirijo a Ti en representación de todo tu pueblo santo. Hoy me acerco a Tu trono de gracia con el corazón rebosante de gratitud. Te doy gracias por el regalo inestimable de la vida, por cada latido del corazón y por el aire que respiramos. Gracias por las bendiciones que nos concedes día a día, aun aquellas que por cotidianas pasamos por alto: el pan en la mesa, el cobijo de un hogar, la luz del sol, el agua de la mañana, la sonrisa de un ser querido y Tu amor incondicional que nunca nos abandona.

​Señor Dios, recordando aquel santo Evangelio donde Tu Hijo Jesús caminó sobre las aguas y calmó la tempestad, acudimos a Ti en medio de las marejadas del mundo.
​«¡Ánimo, soy yo; no temáis!», nos dijiste desde las olas.

​Cuando la fe flaquee en nosotros y sintamos que nos hundimos como Pedro por miedo a los vientos contrarios, estira Tu mano poderosa y sálvanos. Que Tu voz llene de calma las tormentas de nuestra alma, y que al tocar apenas el borde de Tu manto, como los enfermos de Genesaret, experimentemos la fuerza sanadora de Tu gracia y la quietud que solo Tú puedes dar.

​Como pastor de Tu grey, elevo mi humilde oración por las necesidades materiales y espirituales del Santo Pueblo de Dios. ​Aumenta nuestra fe, fortalece nuestra esperanza y enciende en nosotros la caridad constante. Que tu Iglesia permanezca fiel, unida y firme frente a la adversidad.

​Suple las carencias de los más necesitados. Te pedimos humildemente que no falte la salud a los enfermos, que resplandezca la justicia sobre los oprimidos, y que concedas un trabajo digno a quienes lo buscan con angustia para llevar el sustento a sus familias.

​No nos presentamos solos ante Tu majestad, Señor, sino confiados en la comunión de los santos. Por eso, pedimos la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, para que nos cobije bajo su manto protector.

​San José el Patriarca, custodio de la Sagrada Familia, para que proteja nuestros hogares, bendiga nuestro trabajo y nos enseñe la humilde obediencia.

​San Miguel Arcángel, para que nos defienda en la lucha contra todo mal y asechanza del enemigo.
​Y la de toda la Corte Celestial —ángeles y santos— para que unan sus voces a la nuestra y presenten estas súplicas ante tu trono.

​Escucha, Padre Bueno, la oración de este presbítero y de Tu pueblo congregado. Que Tu santa voluntad se cumpla siempre en nuestras vidas, por Jesucristo, nuestro Señor, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
​Amén.

* Lunes de la decimoctava semana del Tiempo Ordinario

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén Dios Padre Todopoderoso y Eterno, lleno de amor y miseric...
30/07/2026

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

Dios Padre Todopoderoso y Eterno, lleno de amor y misericordia. ​Hoy me acerco a tu presencia divina con el corazón rebosante de gratitud. Como sacerdote y pastor de tu pueblo, te doy gracias por el don inestimable de la vida y por la bendición de este nuevo día que abres ante nuestros ojos. Gracias porque tu gracia se renueva con cada amanecer y tu fidelidad jamás defrauda.

​Al meditar en tu Santo Evangelio, nos recuerdas que el Reino de los Cielos es semejante a una red arrojada al mar, que recoge toda clase de peces. Señor, reconocemos que en este mar del mundo convivimos todos, pero confiamos pacientemente en tu sabiduría infinita y en tu justicia divina, sabiendo que a su tiempo sabrás discernir y guardar en tus cestos aquello que es bueno para tu gloria.

​Por eso, hoy te pedimos con humildad
​salud, extiende tu mano sanadora sobre nuestras mentes, cuerpos y espíritus. Sé el médico celestial para los enfermos, el alivio de los que sufren y la fuerza de quienes sostienen a los más débiles.

​Pedimos justicia, ilumina a las naciones y a nuestros gobernantes con el don del Santo Espíritu, para que en nuestro mundo prevalezca la verdad, la equidad y el respeto a la dignidad de cada ser humano.

​Pesimos paz, derrama tu paz —esa paz que el mundo no puede dar— en nuestros hogares, en nuestras comunidades y en los corazones atribulados. Haznos verdaderos instrumentos de tu reconciliación.

​Padre Celestial, concede a tu Iglesia la sabiduría del escriba instruido en el Reino, para que sepamos extraer de nuestro tesoro lo nuevo y lo antiguo, anunciando tu verdad con valentía y amor.
​Ponemos todas estas intenciones en las manos maternales de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia y Reina de la Paz. Que ella, que supo guardar todas las cosas meditándolas en su corazón, interceda por nosotros ante tu trono de gracia, nos proteja bajo su manto celestial y nos lleve siempre de la mano hacia su Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

​Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
​Amén.

* San Pedro Crisólogo, Obispo y Doctor de la Iglesia

Dios Padre Todopoderoso y Eterno, como Ministro de la Iglesia y en comunión con todo tu pueblo, me levanto en este nuevo...
27/07/2026

Dios Padre Todopoderoso y Eterno, como Ministro de la Iglesia y en comunión con todo tu pueblo, me levanto en este nuevo día para bendecir tu Santísimo Nombre. Te doy infinitas gracias por el regalo inestimable de la vida y por la gracia de comenzar una jornada más bajo tu amorosa mirada.

​Padre Santo, tu Hijo Jesucristo nos enseñó que el Reino de los Cielos es como una pequeña semilla de mostaza, la más pequeña de todas, pero que al crecer se convierte en el más grande de los arbustos, dando refugio a las aves del cielo. También nos recordó que tu gracia actúa como la levadura, fermentando desde dentro la masa de la humanidad.

​Hoy te pedimos humildemente por las necesidades de tu pueblo, que no falte la fe en nuestros corazones ni la esperanza en medio de las pruebas. Siembra en nosotros esa pequeña semilla de tu Palabra para que germine y dé abundante fruto de santidad.

​Por la salud, la justicia y el trabajo; sana nuestros cuerpos y fortalece nuestros espíritus; concede un trabajo digno a quienes hoy lo buscan y sustento para cada hogar; e imparte tu verdadera justicia en un mundo que a menudo olvida la paz y la equidad.

​Por nuestras necesidades materiales y espirituales; sostén a los más pobres, reconforta a los enfermos y provee lo necesario para que tu Iglesia siga siendo faro de caridad y refugio para los necesitados.

​Confiamos totalmente en tu misericordia, pongo esta oración y la vida de todo tu pueblo bajo la amorosa y materna intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia y Madre nuestra. Que ella, que guardaba todas las cosas en su corazón, nos enseñe a acoger tu voluntad y nos guíe siempre hacia tu hijo amado, nuestro Señor Jesucristo.

​Todo esto te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
​Amén.

* Lunes de la decimoséptima semana del Tiempo Ordinario

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