Iglesia Pentecostes Apostólica del Nombre de Jesús

Iglesia Pentecostes Apostólica del Nombre de Jesús Predicamos al único Dios verdadero nuestro Señor Jesucristo

12/07/2026

LOS CAMINOS DE DIOS Y LOS CAMINOS QUE IMAGINAMOS

Hay momentos en la vida en los que creemos que todo sucederá conforme a nuestros planes. Imaginamos un camino sin tropiezos, respuestas inmediatas y puertas siempre abiertas. Sin embargo, al avanzar descubrimos que la realidad es distinta. Lo que parecía un retraso termina siendo una preparación; lo que considerábamos una pérdida, Dios lo transforma en una ganancia espiritual. Muchas veces los caminos no son como los pensábamos ni como los queríamos, pero cuando Dios los dirige, siempre conducen al propósito correcto.

"Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas."
Proverbios 3:5-6.

La vida se parece al trabajo de un alfarero. Cuando el alfarero toma el barro, primero lo amasa, luego lo moldea y finalmente lo lleva al fuego. Ninguno de esos procesos es agradable de contemplar, pero todos son indispensables para formar una vasija resistente y útil. De la misma manera, Dios permite procesos que muchas veces no comprendemos. Hay momentos en que nos está moldeando, otros en los que nos está corrigiendo y otros en los que nos está fortaleciendo mediante la prueba. Lo que hoy parece un tiempo difícil puede ser precisamente la preparación para la bendición que vendrá mañana.

José soñó con un palacio, pero antes conoció el pozo, la esclavitud y la cárcel. David fue ungido como rey, pero primero enfrentó gigantes, persecuciones y cuevas. Israel anhelaba la tierra prometida, pero antes tuvo que atravesar un desierto.

Aquí encontramos una de las grandes paradojas de la vida cristiana: muchas veces creemos que avanzar siempre significa subir, pero en el reino de Dios se asciende descendiendo en humildad; se gana cuando se aprende a perder; se es fuerte cuando se depende completamente del Señor; y muchas de las puertas más grandes se abren únicamente después de haber esperado con paciencia.

No siempre entenderemos el porqué de cada prueba, pero sí podemos confiar en Aquel que conoce el final desde el principio. Dios no pierde el control cuando nosotros lo perdemos. Sus caminos son más altos que los nuestros, y aunque a veces nos conduzcan por senderos difíciles, jamás dejarán de ser caminos de amor, sabiduría y propósito.

"Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos."
Isaías 55:8-9.

No midas la fidelidad de Dios por la facilidad del camino que recorres. Los caminos de la vida muchas veces no son como los imaginábamos, pero cuando el Señor los dirige, siempre nos llevan al lugar correcto. Lo que hoy parece una demora puede ser la mano de Dios preparándote; lo que hoy parece una puerta cerrada puede estar evitando un camino equivocado. Confía en el Señor aun cuando no entiendas el proceso, porque al mirar atrás descubrirás que cada paso, cada prueba y cada espera tenían un propósito perfecto. Los caminos de Dios no siempre son los más fáciles, pero siempre son los mejores.
P. José Luis G.R

03/07/2026

LA RADIOGRAFÍA DEL ALMA

"Porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón."
1 Samuel 16:7.

Introducción

Cuando una persona presenta un dolor que no puede explicarse a simple vista, el médico ordena una radiografía. Ese examen no observa la apariencia, sino lo que está oculto. Muchas enfermedades solo pueden descubrirse cuando se examina el interior.

Espiritualmente ocurre lo mismo. Hay personas que sonríen, sirven, cantan, predican e incluso aparentan estar bien, pero su alma necesita atención urgente. Hay creyentes que han aprendido a ocultar sus luchas delante de los hombres, pero nunca podrán esconderlas delante de Dios.

Por eso, imaginemos que hoy Dios, el Gran Médico, nos llama a su consultorio y dice: "Necesito tomar una radiografía de tu alma."

La pregunta no es si Dios sabe lo que hay dentro de nosotros. Él ya lo sabe. La verdadera pregunta es: ¿estamos dispuestos a conocer el diagnóstico y permitir que Él nos sane?

I. LA RADIOGRAFÍA DE DIOS REVELA LO QUE NADIE MÁS PUEDE VER

Toda radiografía muestra lo que permanece escondido. De la misma manera, Dios ve aquello que nadie más alcanza a notar.

Puede haber una sonrisa en el rostro, mientras el corazón está lleno de tristeza. Puede haber una apariencia de espiritualidad, mientras el alma lucha con orgullo, temor, envidia, culpa o falta de perdón.

Muchos logran impresionar a las personas con su apariencia, pero nadie puede impresionar a Dios. Él conoce nuestros pensamientos antes de que los expresemos, nuestras intenciones antes de que actuemos y nuestras motivaciones antes de que tomemos una decisión.

La radiografía de Dios no falla porque su mirada atraviesa aquello que los ojos humanos jamás podrán ver.

La Escritura dice:

"Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta."
Hebreos 4:13.

También declara:

"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras."
Jeremías 17:9-10.

No vivamos preocupados únicamente por nuestra imagen delante de las personas. Procuremos tener un corazón limpio delante del Señor.

II. EL DIAGNÓSTICO DEL GRAN MÉDICO SIEMPRE ES EXACTO

Después del examen llegan los resultados.

Quizás la radiografía revela:

-Orgullo donde debía existir humildad.
-Rencor donde debía existir perdón.
-Temor donde debía existir fe.
-Ansiedad donde debía existir confianza.
-Frialdad espiritual donde antes había pasión por Dios.
-Pecados ocultos que han permanecido sin confesar.

El Señor nunca se equivoca en su diagnóstico, porque conoce perfectamente el corazón humano. Él no trata solamente los síntomas; va directamente a la raíz del problema.

Mientras nosotros intentamos justificar nuestra condición, Dios señala con amor aquello que necesita ser transformado.

David comprendía esta necesidad cuando oró diciendo:

"Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno."
Salmo 139:23-24.

Solo cuando aceptamos el diagnóstico de Dios comienza la verdadera restauración.

III. TODO DIAGNÓSTICO DE DIOS VIENE ACOMPAÑADO DE UN TRATAMIENTO

Dios nunca revela una herida para avergonzarnos.

Él muestra la enfermedad porque desea sanar al paciente.

Nuestro Señor jamás deja un diagnóstico sin esperanza. Él siempre ofrece el remedio para el alma.

Su tratamiento sigue siendo el mismo:

-El arrepentimiento limpia.
-La Palabra transforma.
-La oración fortalece.
-El Espíritu Santo restaura.
-La obediencia mantiene sana el alma.

Cristo no solo diagnostica; también restaura completamente.

La medicina de Dios puede confrontarnos, pero nunca busca destruirnos. Su propósito siempre será restaurarnos a la imagen de Cristo.

La Biblia declara:

"Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad."
1 Juan 1:9

Y también:

"Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas."
Salmo 147:3.

No basta con conocer el tratamiento; hay que obedecerlo. La medicina solo produce resultados cuando el paciente decide recibirla.

IV. EL MEJOR MOMENTO PARA TRATAR EL ALMA ES HOY

Ningún médico recomienda ignorar una enfermedad.

Mientras más rápido se atiende, mayores son las posibilidades de recuperación.

Lo mismo ocurre con la vida espiritual.

No debemos acostumbrarnos al pecado, al resentimiento, a la frialdad o a la indiferencia. Una enfermedad espiritual ignorada termina endureciendo el corazón y alejando al creyente de la comunión con Dios.

El Señor sigue llamando con paciencia porque su deseo no es la condenación, sino la restauración.

La biblia dice:

"Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar."
Isaías 55:6-7

Cada día que dejamos pasar sin atender nuestra alma es un día más en que la enfermedad puede avanzar. Hoy sigue siendo el día aceptable para volver al Señor.

Conclusión

Quizás si hoy Dios tomara una radiografía de nuestra alma, encontraría áreas que necesitan atención. Pero esa no debe ser una razón para huir de Él, sino para acercarnos más.

El Gran Médico nunca rechaza a quien llega reconociendo su necesidad. Él recibe, perdona, restaura y transforma. Lo que para el hombre parece un caso perdido, para Dios sigue siendo una oportunidad para manifestar su gracia.

David declaró

"Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí."
Salmo 51:10

La radiografía puede revelar la enfermedad, pero la cruz de Cristo revela la cura. El mismo Dios que examina el corazón es el Dios que puede transformarlo por completo. Su diagnóstico siempre conduce a la vida, porque el Gran Médico no solo descubre la enfermedad: también tiene el poder para sanar al paciente.
P. José Luis G.R

03/07/2026

¿Sabías que Dios escribió directamente solo una parte de la Biblia?

La única parte de la Escritura que la Biblia dice que fue escrita directamente por el dedo de Dios fueron los Diez Mandamientos.

En Éxodo 31:18 dice:
"Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios." (RVR1960)

Más adelante, en Deuteronomio 10:4, se reafirma que Dios volvió a escribir los mandamientos en las segundas tablas, después de que Moisés rompiera las primeras.

Curiosidad: Aunque toda la Biblia es inspirada por Dios, solo los Diez Mandamientos fueron escritos directamente por Él según el relato bíblico. Esto resalta la importancia única que Dios dio a esas palabras.

02/07/2026

EL ÁRBOL QUE TODOS QUERÍAN CORTAR

En medio de un campo había un árbol viejo. Su tronco estaba marcado por profundas heridas. Algunas ramas estaban secas, otras habían sido quebradas por las tormentas. Cada vez que alguien pasaba por allí decía lo mismo:

—Ese árbol ya no sirve. Lo mejor es cortarlo.

Un día llegó un anciano que conocía el campo desde hacía muchos años. Escuchó los comentarios, sonrió y respondió:

—Ustedes solo miran lo que el árbol perdió; yo recuerdo todo lo que ha dado.

Los hombres guardaron silencio.

El anciano continuó:

—Bajo su sombra descansaron viajeros cansados. En sus ramas hicieron nido muchas aves. Sus raíces sostuvieron la tierra cuando llegaron las lluvias más fuertes. Si hoy tiene cicatrices, es porque permaneció firme cuando otros árboles cayeron.

Pasaron algunos meses. Llegó la primavera y, para sorpresa de todos, de aquellas ramas que parecían muertas comenzaron a brotar hojas verdes. Poco después aparecieron flores y, finalmente, frutos.

Los que querían cortarlo bajaron la cabeza.

Así sucede con muchas personas. Hay quienes ven una vida marcada por errores, pruebas o fracasos y concluyen que ya no tiene futuro. Pero Dios no mira como mira el hombre. Donde otros ven un final, el Señor ve una nueva oportunidad. Donde otros escriben una sentencia, Él comienza una restauración.

No apresures tu juicio sobre ningún hermano. Quizá hoy estás mirando el invierno de su vida, sin saber que el Señor ya preparó la primavera. El árbol que parecía acabado solo necesitaba una estación más para volver a dar fruto. De la misma manera, una vida entregada al Señor Jesús nunca debe darse por perdida mientras haya arrepentimiento, fe y esperanza. La paciencia de Dios logra lo que la prisa de los hombres jamás podrá alcanzar. Quien aprende a esperar el tiempo de Dios descubrirá que, muchas veces, aquello que parecía mu**to solo estaba esperando el agua de la gracia para volver a florecer.

"Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñará aún, y sus renuevos no faltarán. Si se envejeciere en la tierra su raíz, y su tronco fuere mu**to en el polvo, al percibir el agua reverdecerá, y hará copa como planta nueva."
Job 14:7-9

Pastor José Luis G.R.

06/05/2026

📣 LA VOZ DEL PASTOR 📣

EL GOZO DE HOY ES TU FUERZA

📚 Este día no es casualidad, es un regalo diseñado por Dios. “Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.” Salmos 118:24. Muchos viven atrapados entre la culpa del ayer, la ansiedad del mañana, olvidando que el poder de Dios se manifiesta en el presente. Hay bendiciones que solo se activan cuando decides vivir este día con fe, gratitud, expectativa viva. “Cada día es una nueva oportunidad para comenzar con Dios”.

📚 Cuando eliges el gozo, no ignoras la realidad, la enfrentas con una perspectiva divina. El gozo se convierte en fuerza, la gratitud abre puertas invisibles, la confianza alinea tu corazón con el propósito eterno. Hoy decide alegrarte, aunque no todo esté resuelto, cree aunque no todo sea visible, camina aunque no todo esté claro. Dios ya está en tu hoy, obrando a tu favor, preparando lo que necesitas.

“El Gozo en Dios es la fuerza del alma en medio de cualquier circunstancia.”

Pastor José Luis G.R

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