21/08/2026
Dios no entrega destinos terminados; entrega visiones que deben ser procesadas. La mayor amenaza para el cumplimiento de una promesa divina rara vez viene del enemigo exterior; surge de la incapacidad del creyente para resistir los procesos de madurez y formación de carácter necesarios para sostenerla. Dios, en su soberana pedagogía, suele cautivar nuestro corazón revelándonos la gloria de la visión, mientras oculta intencionalmente la rigurosidad de los procesos de tratamiento que nos transformarán en las personas capaces de administrarla.
CRECER 2026: Crecimiento Multiplicación Cumplimiento