15/07/2023
Restaurando el vaso. El apostol Pablo nos enseña acerca de la vida de Jesucristo en nosotros como algo glorioso, pero al mismo tiempo señala la realidad de nuestras limitaciones humanas. En la antiguedad, guardaban las monedas de oro o sus tesoros en vasos de barro, llamados pucheros, fabricados por el alfarero, de barro cocido. En el interior del vaso quedaba el tesoro. Serraban la boca del puchero con barro, solo se podia ver por un pequeño orificio. Para obtener luego ese tesoro que se encontraba en el interior, solo rompiendolo se podia disfrutar. 2Corintios 4:6-7 Porque Dios, que mando que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandecio en nuestros corazones, para iluminacion del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, Cuando nos predicaron el evangelio y nos presentaron a nuestro Señor y Salbador; Jesus nos enamoro, nos arrepentimos de nuestros pecados y le dimos nuestro corazon para que el Señor entrara y lo transformara para que El, pueda vivir en nuestro interior. Dios hizo de nosotros esos pucheros y depocito en cada uno, ese tesoro, a los que le aceptaron, el tesoro de un balor incanculable, pero para disfrutar de ese, inbaluable tesoro, hay que romper el vaso o puchero, para que disfrutemos junto con otros de ese tesoro. ¡La vida de Jesus es el tesoro manifestado en nuestros cuerpos! ¡en estos pucheros de barro! ¿ y como se rompe? R/ Con nuestra muerte con Jesucristo. "Llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesus para que tambien la vida de Jesus se manifieste en nuestros cuerpos. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesus, para que tambien la vida de Jesus se manifieste en nuestra carne mortal. De manera que la muerte actua en nosotros, y en nosotros la vida". 2Corintios 4:10 al 12. Seremos restaurados; y restauraremos a otros; solo cuando se vea el tesoro que esta dentro de nosotros. Mientras el puchero no se rompa solo se vera el barro.