Jovenes de Fe

Jovenes de Fe Ministerio juvenil de la Iglesia Bautista de la Fe. Pastor Rubén Darío Salazar.

28/12/2013

Hola muchach@s, hace rato no se publicaba algo en este muro pero pues esta noche el Señor me inquieto con un capitulo en la biblia muy interesante, que espero que lo leas, en donde nos habla especialmente a los jóvenes, un capitulo en el que Dios ilumino a un hombre para que nos ayude a disfrutar nuestra juventud: Eclesiastés 12.

Los jóvenes por estas fechas especiales (navidad, feria, fin de año, etc) tienden a contagiarse por los placeres que ofrece el mundo, y se dejan llevar por su naturaleza humana, es ahí donde unas de las personas más sabias que ha existido en la tierra, un hombre que lo tuvo todo como lo fue el rey Salomón, nos exhorta a que nos acordemos de nuestro creador antes de que lleguen los días malos. No en vano Salomón dijo que todo lo que nos ofrece el mundo es pura vanidad, y en algún momento toda esa “felicidad” y “alegría” que sentimos se acabara. Él hablaba desde su propia experiencia, pues salomón lo tuvo todo. Pero él nos da la clave para conseguir esa felicidad, ese gozo que estamos buscando en otras lados, y nos dice que lo que realmente nos no hará felices y gozosos ES ALABAR AL SEÑOR Y OBEDECERLO EN TODO, ese es el gran secreto; si hacemos esto tenlo por seguro que sus vidas serán de gran bendición y además también seremos de bendición para otras personas. Puede que ahora “estés pasándola rico”, pero recuerda que el señor nos llamara a cuentas de todo lo que nosotros hagamos o dejamos de hacer, así creamos que nadie nos vio.

Joven, que estas esperando para tener una vida de verdadera felicidad, de vivir y experimentar el verdadero gozo, eso gozo eterno que solo Dios puede darte, búscalo de todo corazón y veras que nunca te vas a cansar de alabarlo y glorificar su nombre.

Dios los guarde y los continúe bendiciendo
Jhohann S.

28/09/2013

MUCHACHOS MAÑANA NOS REUNIREMOS EN LA IGLESIA A LAS 5:30 COMO SIEMPRE, LA REUNION EN EL PARQUE DEL INGENIO QUEDA APLAZADA...LOS ESPERO A TODOS PUNTUALITOS...BENDICIONES

20/09/2013

Aún más fruto
20 Septiembre 2013

Si eres un verdadero seguidor de Jesús, apuesto que algunas veces sientes que Dios se las está agarrando contigo. ¿Alguna vez has exclamado con exasperación, «Dios nunca me deja salirme con la mía en nada»? ¿Alguna vez has notado que Dios parece ser particularmente celoso contigo? ¿Qué saca de tu vida actividades sin sentido ni significado que parece «aguantar» en las vidas de otros creyentes? Eso es porque has demostrado ser un hijo cooperador y que lleva fruto, y Él sabe que tiene una rama de primera por medio de la cual Él puede ser glorificado aún más.

Tenemos un Jardinero fiel y digno de confianza. Has escuchado de los entrenadores personales. A nuestro Jardinero le preocupa tanto que nuestras vidas fructíferas lleven aún más fruto, ¡que se compromete a ser nuestro Podador personal! Juan 15:2 dice, «Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto.» Yo creo que este versículo sugiere que Dios trabaja aún más duro en el hijo o la hija que está produciendo fruto para que éste o ésta pueda producir aún más.

¿Ves la evolución que se sugiere en los versículos 2 y 5? Dios desea para aquéllos que llevan fruto que lleven más y para aquéllos que llevan más fruto que lleven aún más! Con todo lo nerviosos que nos ponga esta idea, se le puede confiar a Dios un
par de tijeras en las manos.

Cuanto más quisquilloso lo dejemos que sea con nosotros, tanto más productivo Él será a través de nosotros. Cuando todo quede dicho y hecho y estemos viviendo en el cielo, todo lo que importará es si nuestras vidas glorificaron a Dios o no. Dejémoslo
podar a la satisfacción de Su corazón. Entreguémonos a una vida
que importe — como diría mi familia — más que un cerro de frijoles, cuando hayamos dado nuestro último aliento. —BM

19/09/2013

Saber y perseverar
19 Septiembre 2013

14/09/2013

La fe es el camino
Septiembre 2013

¿Es tener fe lo más importante? Contrariamente a la opinión de muchas personas sinceras — no. La fe por causa de sí misma no va a ninguna parte. La fe no posee ninguna magia. Dios no es un conocedor de la fe como si ésta lo complaciera como un fin en sí misma. Dios desea la fe porque es lo que te lleva a Él. Hebreos 11:6 dice, «Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan.» De hecho, la fe es el camino a todo con Dios.

• La fe es el camino a la salvación. «Cree en el Señor Jesús, y serás salvo» (Hechos 16:31).

• La fe es el camino para vivir tu vida en Dios. «y la vida que ahora
vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó
y se entregó a sí mismo por mí» (Gálatas 2:20).

• La fe es el camino para perseverar cuando las cosas se ponen difíciles en tu vida. «Pero tú por la fe te mantienes firme» (Romanos 11:20).

• La fe es el camino a andar con Dios. ¿Cómo mantengo
funcionando esta relación día a día con Dios? «porque por fe
andamos, no por vista» (2 Corintios 5:7).

• La fe es el camino para resistir a Satanás y sus ataques. «Pero
resistidle firmes en la fe» (1 Pedro 5:9).

La fe te lleva a Dios.

Hace años, cuando mis hijos eran más pequeños, me paraba
en el porche y los llamaba a casa para la cena. Veía a mi hijo a
una cuadra de distancia saltar sobre su bicicleta y dirigirse a casa.
Estaba tan feliz de verlo que cuando llegaba a la vereda y de un
salto dejaba la bicicleta, yo corría . . . pasando por su lado para abrazar la bicicleta. (¡No!)

La fe es como la bicicleta de mi hijo, es sólo lo que te lleva a
casa. Es el vehículo — no el objetivo.
Dios se entusiasma con tu fe porque es lo que te lleva a Él.

Las personas que tienen fe en Él, vienen a Él. Las personas que no
creen en Él, no vienen a Él. Lo que Dios realmente quiere es que
vengamos a Él. ¡Te quiere a ti! —JM

13/09/2013

Fidelidad perturbadora
13 Septiembre 2013

Al continuar con nuestro andar en este difícil camino con Job,
descubrimos que con mucha frecuencia Dios se niega a actuar
de maneras simples y fáciles de entender que coincidan con
nuestra definición de cómo debiera verse Su fidelidad.

Suplicamos, y sin embargo, la tasa de enfermos de cáncer entre
los cristianos se mantiene igual que para aquéllos fuera de la fe. ¿Pero acaso no dice Salmos 103:3 que Él sana todas nuestras enfermedades? Rogamos por ayuda financiera, por cuanto Filipenses 4:19 promete, «Y mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.» Pero cuando el cheque tan esperado no aparece, pensamos que debemos no haber tenido suficiente fe.

Éste es el tipo de preguntas difíciles que atribularon a Job. O
Dios no estaba siendo fiel a Sus promesas (¡inconcebible!), o Job no entendía todo lo que significaba Su fidelidad. Job estaba a punto de alcanzar una nueva y deslumbrante dimensión en su comprensión de Dios.

Para los amigos de Job, la fidelidad de Dios siempre se veía como
que hacía, contestaba, sanaba — en última instancia, que proveía. A cambio de la justicia por medio de las obras que ellos hacían, Dios estaba obligado a responder fielmente.

Pero Job (a quien Dios mismo declaró como justo) sufrió todo
tipo de dolor y pérdida. Mil años antes que el Varón de Dolores, Job conoció nuestro dolor. A cambio de su justicia, Job recibió sufrimiento. ¿Dónde estaba la fidelidad de Dios?

En el mundo de Job, a Dios se le percibía como un Dios juzgador
y condenador. Él expresaba fidelidad aplastando a los enemigos de los fieles. En el mundo de Job, Dios era un Dios que respondía a las preguntas. Se le veía como fiel en proveer sabiduría. Pero el Dios que Job conoció hacia el final de su doloroso andar expresaba Su fidelidad de una manera que nadie podría haber imaginado jamás. No respondía preguntas, ni aplastaba a los enemigos de Job; dejó el trono en Job capítulo 1 y se hizo presente. ¡Se manifestó!

Job confesó en Job 9:11 que no podía ver a Dios. Pero, una vez más,
vayamos a su gran conclusión en Job 42:5, «He sabido de ti sólo de oídas . . . ,» balbucea Job, «pero ahora mis ojos te ven.»
El Dios de Job mostró Su fidelidad manifestándose. ¿Te suena
familiar? Él es Aquél cuya fidelidad es más un asunto de presencia
que de provisión. —MC

12/09/2013

Confusión espiritual
12 Septiembre 2013

Hay momentos en tu vida espiritual cuando hay confusión,
y la manera de salir de ella no es simplemente diciendo que no debes estar confundido. No se trata que si es bueno y malo, sino que Dios te está llevando por un camino que temporalmente no entiendes. Y no sólo será por medio de la confusión espiritual que llegarás a entender lo que Dios quiere para ti.

El velo de misterio de Su amistad (ver Lucas 11:5-8). Jesús
dio aquí la ilustración de un hombre que parece no preocuparse
por su amigo. En efecto, estaba diciendo que así es como el Padre
celestial te parecerá a veces. Pensarás que es un amigo cruel, pero recuerda — no lo es. Llegará el momento cuando todo se explique.

Parece haber una nube sobre la amistad del corazón, y a menudo
incluso el amor mismo tiene que esperar con dolor y lágrimas por
la bendición de la comunión y la unidad más plenas. Cuando
Dios parezca estar totalmente cubierto por un velo de misterio,
¿seguirás confiando en Él?

La sombra de Su Paternidad (ver Lucas 11:11-13). Jesús dijo
que habrá veces cuando tu Padre parecerá un padre desnaturalizado — como si fuera insensible e indiferente — pero
recuerda, no lo es. «Porque todo el que pide, recibe» (Lucas 11:10). Si todo lo que ves en este momento es una sombra en el rostro del Padre, aférrate al hecho de que será Él quien en última
instancia te dará un claro entendimiento y se justificará
plenamente por todo lo que ha permitido en tu vida.
Lo extraño de Su fidelidad (ver Lucas 18:1-8). «Cuando el
Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?» (Lucas 18:8).

¿Encontrará la clase de fe que cuenta con Él a pesar de la
confusión? Mantente firme en la fe, creyendo que lo que Jesús
dijo es cierto, aunque en el ínterin no entiendas lo que Dios está
haciendo. Él tiene asuntos más grandes en juego que las cosas
particulares que estás pidiendo de Él en estos momentos.
—Oswald Chambers (1874-1917) De la obra clásica My Utmost
for His Highest (En Pos De Lo Supremo).

11/09/2013

Cercos de protección
9 Septiembre 2013

¿Alguna vez te has preguntado por qué Dios hizo reglas?
Sería fácil pensar que en algún momento hace mucho tiempo, Dios consideró cómo podría hacernos la vida difícil e inventó los Diez Mandamientos. Por el contrario, no son reglas arbitrarias dadas por algún ser divino malicioso y distante.
Son la revelación de la justicia de Dios en términos humanos
(Romanos 3:21). Reflejan lo que significa ser como Dios en la
esfera de nuestra existencia.

Por ejemplo, no hemos de cometer adulterio, porque Dios es
un Dios fiel y es leal a Sus pactos y promesas. Mentir está mal,
porque Dios es un Dios de verdad y no puede mentir. Si estuviera
aquí, no codiciaría, porque Él es una entidad independiente y no
necesita nada; entonces no debemos codiciar, porque Él siempre
está con nosotros, listo para suplir nuestras necesidades (Filipenses 4:19; Hebreos 13:5-6). Dios es justo, entonces, Él es nuestra norma para vivir correctamente. Sus mandamientos reflejan las normas de Su carácter, y por lo tanto, sirven como metas estratégicas para el carácter en nuestras propias vidas.

También se nos dan los mandamientos de Dios para nuestra
propia seguridad y prosperidad (Deuteronomio 5:33; 1 Juan 5:3-4). Porque Dios nos creó, sabe qué funciona y qué no funciona. Sus mandamientos nos mantienen en el camino. Nos mantienen a
salvo y lejos de los problemas — como cercos de protección.
El tremendo brote de enfermedades sociales hoy es una clara
ilustración de esta verdad. Dios sabe que la promiscuidad sexual,
la infidelidad, y la homosexualidad causarán problemas médicos
severos. Él sabe que nuestra composición química no puede lidiar
con la perversión de Su creación, así que nos dio leyes para
nuestra propia protección. Amar a nuestro prójimo y no codiciar
su prosperidad nos evita experimentar relaciones autoinfligidas y
corroídas. Decir la verdad edifica la confianza.

Las leyes de Dios son una expresión de Su amor. Satanás
—quien es «es mentiroso y el padre de la mentira» (Juan 8:44)—
siempre nos ha dicho que las reglas son opresivas y restrictivas.
Pero podemos regocijarnos en que Jesús nos enseña la verdad
-¡que las reglas nos hacen verdaderamente libres! —JS

07/09/2013

El tipo correcto de temor
7 Septiembre 2013

El 16 de Julio de 1999, el avión de John F. Kennedy Jr., cayó
en espiral al mar, matándolo a él, a su esposa, y a la hermana
de ésta. Los investigadores federales concluyeron que
Kennedy malinterpretó el Indicador de Visualización de Altitud
(IVA), el cual muestra la posición del avión en relación con el
horizonte. Hasta tres segundos antes de caer directo en las oscuras aguas, él pensaba que todo estaba yendo muy bien.

1 Pedro 1:17 nos dice que el «IVA» del cristiano es vivir una
vida santa alineada con un temor de Dios. «Y si invocáis como
Padre a aquel que imparcialmente juzga . . . conducíos en temor.»
¿Temor? ¿No significa eso respeto a Dios? Si haces lo que es
correcto, lo es. Si haces lo que está mal, significa el tipo que da
miedo de temor que deja la boca seca, que hace sudar las palmas
de las manos, y que nos hace tener esa sensación de qué-va-apasar-ahora.

He aquí una definición: El temor es la actitud del corazón que
busca una relación correcta con la fuente del temor. El temor dice,
«Estoy realmente tentado a pecar en este momento, pero no lo voy
a hacer, porque me preocupa la manera en que afectará mi
relación con Dios.»

Pero si peco, ¿acaso Él simplemente no me va a perdonar? Sí, pero a medida que maduras en Jesús, entiendes que no juegas con él.
Triste decirlo, pero las personas a menudo hacen lo que quieren
sin importarles la norma de Dios para sus acciones. Ese
comportamiento poco serio hace que me aterrorice por ellos. No
entiende que «¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!»
(Hebreos 10:31).

Algunos dicen, «Estaré bien. De alguna manera saldré de esto.»
Bueno, no esta vez. La santidad es la norma de Dios y Él no tiene
hijos favoritos. Él no dice, «Aligeremos las consecuencias sobre
ella, pero no sobre él.» Puede que las personas sean así, pero Dios
juzga de manera imparcial (1 Pedro 1:17).

Sí, Dios nos ama, y sí, Él está lleno de gracia. Elegimos
caminar en santidad porque lo amamos y porque tenemos temor de Él.
Conducirte con temor significa que cuando vuelas de la manera
correcta, eres bendecido. Ignora los instrumentos y de hecho
caerás. —JM

06/09/2013

Mi pastor
6 Septiembre 2013
(1ra. parte) «Es una jungla allá afuera.»

La vida es una jungla. Es peligrosa y traicionera. Está llena
de depredadores y enemigos. Puedes quedar gravemente
herido en una jungla.

Las ovejas no encajan en la jungla. Los leones — encajan. Las
jirafas — encajan. Los elefantes, las cebras, y los cocodrilos — todos ellos encajan. Pero no las ovejas. Ellas estarían fuera de lugar en la jungla. Simplemente no es su territorio.
En el mundo salvaje, una oveja se podría transformar muy
fácilmente en chuletas de cordero en cuestión de segundos. Ésa
es la razón por la que las ovejas generalmente no paran por allí.
En las páginas de las Escrituras se le llama ovejas al pueblo
de Dios unas 200 veces. Tan sólo piensa en la magnitud de la
creación. Él nos podría haber llamado águilas, gorilas, collies
(perros pastores escoceses), o armadillos. Pero no. Nos llamó
ovejas.

El Salmo 23 es una sección peligrosa de la Biblia. Es peligrosa
porque la conocemos tan bien. Muchos de nosotros hemos
memorizado su atesorado texto. Incluso muchos no-cristianos
están familiarizados con él. El peligro del Salmo 23 es que ha
perdido su importancia para nosotros porque nos hemos
familiarizado tanto con él.

Pero tiene algo muy especial para todos nosotros — que
somos personas que viven en una sociedad que vive en la vía
rápida. El salmo 23 específicamente le habla a las presiones de
nuestra cultura. Es asombrosamente contemporáneo. Este pequeño salmo es de importancia crítica porque en última instancia nos dice cómo podemos sobrevivir en la jungla de la vida.
En esencia, la sumatoria de sus versos es un manual de
supervivencia para la jungla de nuestros tiempos. Es el manual
que nos dice cómo estar en ella, pero sin ser parte de ella. «Si
fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no sois
del mundo, sino que yo os escogí de entre el mundo, por eso el
mundo os odia.» (Juan 15:19). Cada oveja tiene que conocer bien
el Salmo 23.

Con bastante franqueza, te mantendrá lejos del destino de
convertirte en chuleta de cordero que toda oveja quiere evitar.
—SF

05/09/2013
04/09/2013

¿Y qué acerca del cielo?
4 Septiembre 2013

Es interesante notar que cuando Jesús vino, los discípulos
eran terriblemente ingenuos en cuanto al cielo. Se podría
asumir que habiendo sido instruidos en el judaísmo, ellos
tendrían una comprensión muy aguda del mundo porvenir.

Pero sus ideas de un paraíso futuro se centraban en el sueño de
un mesías que derrocaría a la ocupación romana, establecería su
gobierno en la tierra, y le restauraría a Israel su antigua gloria.
No era el cielo allá, sino aquí, lo que ellos preveían.

De hecho, todo el ambiente religioso de los tiempos de Jesús
minimizaba la idea del cielo. Uno de los principales grupos
religiosos era el de los saduceos. Ellos eran materialmente ricos, lo
cual incluso hacía de la idea del cielo algo superfluo, y de hecho,
su teología negaba la resurrección y la idea de una vida después
de la muerte. Tanto su teología como su bienestar económico
hacían del cielo algo innecesario. Por el otro lado, los fariseos
afirmaban la realidad de una vida por venir. Pero, como lo
observó un autor, «ellos estaban fundamentalmente preocupados
por la dimensión ritual del judaísmo.»

Dadas estas actitudes religiosas preponderantes, no es de
extrañar que la opinión que los discípulos tenían del cielo fuera
vaga. Como tal, traía confusión a sus corazones en cuanto a la
misión de Jesús, y angustia dentro de sus almas cuando Él les
dijo que se iba.

Pero todo eso cambió luego de la resurrección y la ascensión.
El cielo era algo real y cautivador para la iglesia primitiva. Los
creyentes podían soportar la llama del fuego y la tortura de los
leones hambrientos, porque sabían que cosas mejores habían de
venir — que éste era lo que en efecto Thomas Hobbes llamaría
más tarde el mundo «repugnante, salvaje, y cortante.» La idea que
el cielo era «mucho mejor» (Filipenses 1:23) era la comprensión
que los hacía capaces de no apretar el paso en la vida aquí y
vivir para Jesús sin importar el costo. Y, como lo dijo Juan, vivir
en la esperanza de ver a Jesús cara a cara los motivaba a la
pureza en sus vidas.

Hasta hoy, el bienestar económico y la preocupación por las
reglas y los rituales mundanos oscurecen nuestra visión del cielo.
Sólo cuando el cielo está a la vista es que nuestras vidas
comienzan a funcionar como deben. —JS

Dirección

Santiago De Cali

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