20/11/2024
𝐄𝐋 𝐌𝐔𝐍𝐃𝐎 𝐘 𝐒𝐔𝐒 𝐃𝐄𝐒𝐄𝐎𝐒
❞𝐏𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐲 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐨, 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐬𝐞𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐫𝐧𝐞, 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐬𝐞𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐨𝐣𝐨𝐬, 𝐲 𝐥𝐚 𝐯𝐚𝐧𝐚𝐠𝐥𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚, 𝐧𝐨 𝐩𝐫𝐨𝐯𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐝𝐞𝐥 𝐏𝐚𝐝𝐫𝐞, 𝐬𝐢𝐧𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐨❞ (𝟏 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝟐:𝟏𝟔)
Pasajes complementarios : Gálatas 5:16; Santiago 4:2-3; Efesios 4:22
Cuando hablamos del mundo y sus deseos, la Palabra de Dios nos describe tres cosas: los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida. Respecto a los deseos de la carne, el apóstol Pablo en Gálatas 5:16 es claro diciendo: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne”. Respecto a los deseos de los ojos nos podemos preguntar: ¿qué es lo que deseamos tener más? Los deseos de los ojos, es como aquel apetito de tener más y de tenerlo de acuerdo a como creemos y como queremos tenerlo. La vanagloria de la vida tiene que ver con el envanecerse, es aquella ostentación que termina siendo necesaria y vana para nuestras vidas. Ninguna de estas cosas proviene de Dios, ni los deseos de la carne, ni los deseos de los ojos ni la vanagloria de la vida; todos son deseos del mundo.
En el Nuevo Testamento, en el libro de Santiago 4:2-3, Santiago nos habla acerca de todo lo que tiene que ver con la codicia: “Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. En el pasaje encontramos entonces que el deseo está asociado con la codicia y a su vez con la envidia: deseamos, porque codiciamos lo que no tenemos. Sumado a esto viene la envidia, porque terminamos envidiando lo que no podemos alcanzar. Muchas veces nos acercamos a Dios para pedirle, pero cuántas veces nos acercamos para pedir, terminamos pidiéndole mal, le pedimos conforme a los deseos en la carne.
El apóstol Pablo nos dice en Efesios 4:22: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos”. Debo despojarme de la pasada manera de vivir, del viejo hombre que está viciado con deseos engañosos. Los líderes desean y mueven el deseo de los demás, pero los hombres de fe saben lo que otros necesitan, y ¿qué es lo que necesitamos? Necesitamos de Dios, necesitamos volvernos a Dios.
𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
"Señor mi Dios, guárdame de buscarte únicamente para pedirte conforme a mis deseos, guárdame de los deseos de la carne, de los deseos de los ojos, y de la vanagloria de la vida, porque nada de esto proviene de ti, Señor. Por eso yo quiero ser un hombre de fe, por eso yo quiero acercarme a ti, y pedirte como aquél hijo le pide a su padre, pero pedirte aquello que es conforme a tu voluntad. Hoy sé que puedo pedirte todo y tú me lo suples porque eres mi sustento, porque yo soy tu hijo, porque yo voy a ti. Gracias porque en ti nada me falta".