25/08/2026
«Buenos días para todos. Mi saludo y paz y bien.
Hoy martes 25 de agosto de 2026 nos encontramos con dos memorias importantes: San Luis Rey de Francia, un hombre que amó mucho a su familia (tuvo 11 hijos), un amor también dedicado a los pobres, buscó la paz y la unidad, un hombre de penitencia y de oración.
También nos encontramos con San José de Calasanz, un hombre español que fundó los escolapios, dedicados a la educación de niños y jóvenes pobres y a la catequesis. La educación de los jóvenes: encontramos entonces un hombre que trabajó la pastoral juvenil y la pastoral infantil, interesante para nuestro tiempo. Los dos son rasgos de edad importantes para la formación de las futuras comunidades cristianas.
Nos encontramos también hoy con el Evangelio de San Mateo en el capítulo 23, versículos 23 al 26, que sigue la crítica que Jesús hace a los fariseos. Una oportunidad para reiniciar nuestro interior.
Tres cosas Jesús critica de ellos:
1. La hipocresía: Son capaces de pagar el diezmo, son capaces de pegarse de cositas, sí, pero descuidan y olvidan la justicia, la misericordia y la lealtad. Eso critica: los que cumplen cosas, pero no se van a lo fundamental, los cumplidores minuciosos. Hay veces vemos personas pegadas de cositas, incluso minucias que dañan inclusive hasta la convivencia, exclusivas también del espacio mismo religioso. Sí, exagerados cumplidores de normas, pero no van más allá de la justicia y de las obras de misericordia.
2. Guías ciegos: Y ese es también el otro punto que da Jesús. Les dice que son guías ciegos, que su orientación, su dirección es equivocada. El peligro de una persona que guía a otra por el mal camino, con vicios, con comportamientos manipuladores o con otros intereses. ¿Será que estamos guiando a una persona a nuestras propias convicciones, a nuestros propios intereses? ¿La estamos manipulando?
3. Viven de apariencia, de imagen, de fachada: "Limpien por fuera de la copa y el plato, mientras por dentro están rebosando de robo y desenfreno". Las malas intenciones, es una conciencia podrida. Bueno, hay que limpiar por dentro; la verdadera pureza nace en el corazón, en la bondad. La carta de presentación de una persona se ve en la honestidad, en la honradez.
Qué bonito que en el Evangelio revisemos si somos personas dobles, hipócritas, pegadas de minucias, sí, sí estamos guiando a nuestros propios intereses y no a los intereses del Evangelio, si vivimos de fachada e imagen, y hay que revisar bien nuestra conciencia.
Un feliz día para todos, mi saludo de paz y bien».