01/10/2024
Dios es maravillosamente generoso por naturaleza; dar es su deleite. Sus dones son inmensurablemente preciosos y se dan tan libremente como la luz del sol. Él da gracia a los Suyos porque así lo quiere, a los redimidos por su pacto, a los llamados por su promesa, a los creyentes porque la buscan, a los pecadores porque la necesitan. Él da gracia en abundancia, oportunamente, constantemente, prontamente, soberanamente; el valor de las bendiciones se duplica por la manera en que se da.
Él provee gratuitamente a su pueblo de gracia en todas sus formas: *gracia consoladora, preservadora, santificadora, orientadora, instructiva y asistencial*, que Él derrama generosa y constantemente en sus almas, y siempre lo hará, pase lo que pase. La enfermedad puede venir, pero el Señor dará gracia; la pobreza puede descender sobre nosotros, pero la gracia será definitivamente provista; la muerte debe venir, pero la gracia encenderá una luz en la hora más oscura. Lector, qué bendición es, a medida que pasan los años y las hojas comienzan a caer nuevamente, disfrutar de esta promesa inmarcesible: “El Señor concede favor y honra”.
La pequeña conjunción “y” en este versículo es un remache de diamante que une el presente con el futuro: el favor y el honor siempre van juntos. Dios los ha unido, y nadie puede separarlos. El Señor nunca negará el honor a un alma a quien Él le ha concedido libremente favor; de hecho, el honor no es nada más que el favor en su máxima expresión, el favor en su máxima expresión, el favor como la fruta de otoño, madura y perfecta. *Nadie puede decir cuán pronto recibiremos el honor* Puede ser que antes de que termine este mes de octubre veamos la Ciudad Santa; pero si el intervalo es más largo o más corto, seremos honrados en poco tiempo. El honor del cielo, el honor de la eternidad, el honor de Jesús, el honor del Padre: el Señor ciertamente dará todo esto a Sus escogidos. *Qué maravillosa promesa de un Dios fiel*
Dos eslabones dorados de una cadena celestial: Quien posee favor ciertamente ganará honra.