19/05/2026
05-19-26.
LEVÁNTATE Y VETE A CASA DEL ALFARERO, Y ALLÍ TE HARÉ OÍR MIS PALABRAS.
(JEREMÍAS 18:2).
Que bueno que esta vasija de barro que somos usted y yo se eche a perder en manos del maestro, de aquel que puede sacar de entre lo que se se había perdido, “lo maravilloso”; pasar de una vida destruida a una victoria, de una vida en tinieblas a una llena del resplandor de Cristo.
Dios nos iluminó con el conocimiento de su Gloria en la faz de Cristo y desde ese momento nuestra vida no fue la misma, Su plenitud está en nosotros llenándolo todo. Pero debemos recordar que ese tesoro, de Su Gloria y plenitud, de Su iluminación y conocimiento, están en vasos de barro.
Somos sus vasos de barro, y en estos vasos está ese tesoro. Extraordinaria grandeza de su poder de la cual no nos podemos apropiar; no debemos llenar nuestra vida de orgullo y egoísmo.Todo lo grande, todo lo bueno, todo lo hermoso, todo lo especial, que otros pueden ver en nosotros es solo parte de la extraordinaria grandeza de Su poder en este vaso de barro.
Las personas a nuestro alrededor están cansadas de lo que el mundo ofrece, ellos no quieren más ese sabor; necesitan el sabor de la Gloria de Dios para poder dejar su vana manera de vivir y comenzar una nueva vida en Cristo.
¿NO PODRÉ YO HACER DE VOSOTROS COMO ESTE ALFARERO, OH CASA DE ISRAEL? DICE JEHOVÁ. HE AQUÍ QUE COMO EL BARRO EN LA MANO DEL ALFARERO, ASÍ SOIS VOSOTROS EN MI MANO, OH CASA DE ISRAEL. (JEREMÍAS 18:6).