27/01/2026
Dios le dio al profeta Oseas una orden impactante: "Cásate con una mujer
promiscua".Esto sería una ilustración viviente de cómo Israel había sido infiel a
Dios.Oseas obedeció y se casó con Gomer.Tuvieron tres hijos con nombres
proféticos que llevaban mensajes de juicio: Jezreel ("Dios dispersa"), Lo-ruhama
("No amada"), y Lo-ammi ("No mi pueblo").Imagina llamar a tus hijos con nombres
de condenación cada día.Entonces vino la traición definitiva.Gomer abandonó a
Oseas y a sus hijos.Regresó a su vida anterior de infidelidad.Persiguió a otros
amantes, desechando el amor fiel de su esposo.Oseas fue humillado públicamente
como "el profeta con la esposa infiel".Devastado como esposo traicionado.Con el
corazón roto como padre cuyos hijos perdieron a su madre.Las decisiones de
Gomer la llevaron cada vez más bajo hasta que fue esclavizada y puesta a la venta
en el mercado de esclavos.Entonces Dios habló otra vez con un mandato imposible:
"Ve, ama a tu esposa nuevamente, aunque ama a otro y es adúltera.Ámala como el
Señor ama a Israel".Oseas fue al mercado de esclavos.Encontró a Gomer
quebrantada y desolada.Pagó el precio de redención: quince siclos de plata y un
homer y medio de cebada (equivalente a 30 siclos, el precio bíblico de una
novia).Oseas compró de vuelta lo que ya era suyo.Redimió a su esposa infiel no
porque ella lo mereciera, sino porque el amor lo impulsó.Esta es la historia del
evangelio en carne y hueso.Somos como Gomer: propensos a alejarnos del Dios
que nos ama.Pero Él pagó el precio para redimirnos.