22/05/2026
SANTA RITA DE CASIA, RELIGIOSA
Cada 22 de mayo la Iglesia Católica celebra a una de las santas más queridas y populares de todos los tiempos: Santa Rita de Casia.
Su nombre de pila fue “Margherita”, de donde probablemente viene el sobrenombre ‘Rita’, como forma abreviada y afectuosa de llamarla. Sea este o no el caso, el nombre, por sí mismo, “Rita” ha llegado a evocar muchísimas cosas bellas, empezando por el amor a Cristo que brota en los corazones que se esfuerzan en amar, así como la ternura con que Él responde a ese amor, especialmente derramada sobre los que sufren.
Una experiencia dolorosa del matrimonio
Rita fue una mujer sencilla y a la vez extraordinaria. Siendo adolescente se sintió llamada a la vida religiosa, pero sus padres no estuvieron dispuestos a apoyarla y decidieron casarla. Ella, por obediencia, aceptó contraer matrimonio. Lamentablemente, lo que vendría después sería muy doloroso para ella, ya que su esposo resultó ser un hombre violento y empezó a maltratarla.
Con el tiempo, sin embargo, gracias a su adhesión al Señor crucificado, así como a su oración constante y entereza -siempre dispuesta a devolver bien por mal-, Rita logró que su marido cambiara de vida y se convirtiera. Precisamente por eso esta santa mujer ha merecido el sobrenombre de ‘la santa de los imposibles’.
Santa Rita de Casia no solo es la patrona de las causas imposibles, también todos aquellos que pasan necesidad.
Margherita Lotti nació en 1381, en Roccaporena, muy cerca de Cascia (provincia de Perugia, Italia) en una época caracterizada por las conquistas, rebeliones y la corrupción en los círculos de poder. Tanto ella como sus padres fueron pobres y no recibieron mayor educación. Rita se mantuvo analfabeta por muchos años, sin embargo, Dios le concedió la habilidad extraordinaria de aprender a leer por cuenta propia.
Amar hasta donde no se puede dar más
Habiendo renunciado al deseo de ser religiosa, decidió llevar su matrimonio como Dios manda. Y lo intentó de veras, a pesar de que Paolo, su esposo, era un hombre de malas juntas, bebedor, mujeriego y maltratador. Rita aceptó su dolorosa situación, decidió honrar el sacramento que la unió a su marido y se propuso ganar su alma para Cristo.