Parroquia Santa Ana Sabaneta Oficial

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23/08/2026

Domingo XXI del Tiempo Ordinario.
"Eres el Mesías el Hijo del Dios Viviente"

Santa María Reina.Nos encontramos en una de las semanas más Marianas del Año. Hoy celebramos la Coronación de la Virgen....
22/08/2026

Santa María Reina.

Nos encontramos en una de las semanas más Marianas del Año. Hoy celebramos la Coronación de la Virgen. Ocho días después de su Asunción a los Cielos, María es Coronada como Reina y Señora de Cielos y tierra. Así se contempla en el Quinto Misterio Glorioso del Rosario.

La Primitiva Comunidad después de que el Concilio de Éfeso proclamase a La Virgen como Madre de Dios, también la contempló como Reina. San Efrén Siro y San Juan Damasceno, al hablar de la Madre de Dios le aplicaban el Título de Reina por la unión con su Hijo. Pero realmente todos los Padres de la Iglesia y Teólogos de la antigüedad la dan esta Dignidad.

El Pueblo Fiel el ha llamado Reina y Madre de Misericordia en el rezo de la Salve. El Papa Pío XII, después de proclamar el Dogma de La Asunción quiso completar con su Realeza, siguiendo la Tradición y, dentro de Ella, el Rosario esta conmemoración para invitar a todos los creyentes a poner su confianza en La Realeza de la Señora Soberana.

Se fija entonces para cada 31 del mes de mayo como cúspide al mes dedicado a La Madre. Pero, en la Reforma del Concilio Vaticano II se ve más propio fijarla el 22, una semana después del Misterio de su Gloriosa Asunción. Desde ese momento hasta nuestros días todos los Papas desde Juan XXIII hasta León XIV pasando por Juan Pablo II o Francisco han contemplado a Santa María Reina.

San Pío X, el Papa de la restauración de todas las cosas en Cristo.Giuseppe Melchiorre Sarto, quien luego sería el Papa ...
21/08/2026

San Pío X, el Papa de la restauración de todas las cosas en Cristo.

Giuseppe Melchiorre Sarto, quien luego sería el Papa Pío X nació el 2 de Junio de 1835 en Riese, provincia de Treviso, en Venecia. Sus padres fueron Giovanni Battista Sarto y Margarita Sanson. Su padre fue un cartero y murió en 1852, pero su madre vivió para ver a su hijo llegar a Cardenal. Luego de terminar sus estudios elementales, recibió clases privadas de Latín por parte del Arcipreste de su pueblo, Don Tito Fusarini, después de lo cual estudió durante cuatro años en Castelfranco Veneto, caminando de ida y vuelta diariamente.

En 1850 recibió la tonsura de manos del Obispo de Treviso y obtuvo una beca de la Diócesis de Treviso para estudiar en el Seminario de Padua, donde terminó sus estudios filosóficos, teológicos y de los clásicos con honores. Fue ordenado Sacerdote en 1858, y durante nueve años fue Capellán de Tómbolo, teniendo que asumir muchas de las funciones del Párroco, puesto que éste ya era anciano e inválido. Buscó perfeccionar su conocimiento de la Teología a través de un estudio asiduo de Santo Tomás y el Derecho Canónico; al mismo tiempo estableció una escuela nocturna para la educación de los adultos, y siendo él mismo un ferviente predicador, constantemente era invitado a ejercer este ministerio en otros pueblos.

En 1867 fue nombrado Arcipreste de Salzano, un importante municipio de la Diócesis de Treviso, en donde restauró la iglesia y ayudó a la ampliación y mantenimiento del hospital con sus propios medios, en congruencia con su habitual generosidad hacia los pobres; especialmente se distinguió por su abnegación durante una epidemia de cólera que afectó a la región. Mostró una gran solicitud por la instrucción religiosa de los adultos. En 1875 creó un reglamento para la catedral de Treviso; ocupó varios cargos, entre ellos, el de director espiritual y rector del seminario, examinador del clero y vicario general; más aún, hizo posible que los estudiantes de escuelas públicas recibieran instrucción religiosa. En 1878, a la muerte del Obispo Zanelli, fue elegido Vicario Capitular. El 10 de Noviembre de 1884 fue nombrado Obispo de Mantua, en ese entonces una sede muy problemática, y fue consagrado el 20 de Noviembre de ese mismo año.

Su principal preocupación en su nuevo cargo fue la formación del clero en el Seminario, donde, por varios años, enseñó Teología Dogmática y, durante un año, Teología Moral. Deseaba seguir el método y la teología de Santo Tomás, y a muchos de los estudiantes más pobres les regaló copias de la “Summa Theologica”; a la vez, cultivó el Canto Gregoriano en compañía de los seminaristas. La administración temporal de la sede le impuso grandes sacrificios. En 1887 celebró un sínodo diocesano. Mediante su asistencia en el confesonario, dio ejemplo de celo pastoral.

En el Consistorio Secreto celebrado en Junio de 1893, León XIII lo creó Cardenal, con el título de San Bernardo de las Termas; y en el Consistorio Público, tres días más tarde, fue preconizado Patriarca de Venecia, conservando mientras tanto el título de Administrador Apostólico de Mantua. El Cardenal Sarto fue obligado a esperar dieciocho meses, antes de tomar posesión de su nueva Diócesis, debido a que el gobierno italiano se negaba a otorgar el exequatur, reclamando que el derecho de nominación había sido ejercido por el Emperador de Austria. Este asunto fue tratado con amargura en periódicos y panfletos; el Gobierno, a manera de represalia, rehusó extender el exequatur a los otros obispos que fueron nombrados durante este tiempo, por lo que el número de sedes vacantes creció a treinta.

Finalmente, el Ministro Crispi, habiendo regresado al poder, y la Santa Sede, habiendo elevado la misión de Eritrea a la categoría de Prefectura Apostólica en atención a los Capuchinos Italianos, motivaron al Gobierno a retractarse de su posición original. Esta oposición no fue causada por ninguna objeción contra la persona de Sarto. En Venecia el Cardenal encontró un estado de cosas mucho mejor que el que había hallado en Mantua.

También allí puso gran atención en el Seminario, donde logró establecer la facultad de derecho canónico. En 1898 celebró el sínodo diocesano. Promovió el uso del Canto Gregoriano y fue gran benefactor del gran compositor Lorenzo Perosi; favoreció el trabajo social, especialmente los bancos en las Parroquias rurales; se dio cuenta de los peligros que entrañaban ciertas doctrinas y conductas de algunos Cristiano-Demócratas y se opuso enérgicamente a ellas. El Congreso Eucarístico Internacional de 1897, en el Centenario de San Gerardo Sagredo (1900), la Bendición de la primera piedra del nuevo campanario de San Marcos y la Capilla conmemorativa en el Monte Grappa (1901) fueron eventos que dejaron una profunda impresión en él y en su gente.

A la muerte del Papa León XIII, los Cardenales se reunieron en Cónclave y, después de varias votaciones, Giuseppe Sarto fue elegido el 4 de Agosto, al obtener 55 de 60 votos posibles. Su coronación tuvo lugar el siguiente Domingo, 9 de Agosto de 1903.

Sus esfuerzos se dirigieron a promover la Piedad entre los fieles, y a fomentar la recepción frecuente de la Sagrada Comunión, y, si era posible, hacerla diariamente, dispensando a los enfermos de la obligación de ayunar para poder recibir la Sagrada Comunión dos veces al mes, o incluso más. Finalmente, mediante el Decreto “Quam Singulari” (15 de Agosto de 1910), recomendó que la Primera Comunión en los niños no se demorara demasiado tiempo después de que alcanzaran la edad de la discreción.

El 22 de Noviembre de 1903, promulgó un Motu Proprio sobre música sacra en las iglesias, y, al mismo tiempo, ordenó que el auténtico Canto Gregoriano se utilizara en todas partes, mientras dispuso que los libros de cantos se imprimieran con el tipo de fuente del Vaticano bajo la supervisión de una comisión especial. En la Encíclica “Acerbo nimis” (15 de Abril de 1905), planteó la necesidad de que la instrucción catequética no se limitara a los niños, sino que también fuera dirigida hacia los adultos, dando para ello reglas detalladas, especialmente en lo referente a escuelas adecuadas para la impartición de la instrucción religiosa a los estudiantes de escuelas públicas, y aun de Universidades. Promovió la publicación de un nuevo Catecismo para la Diócesis de Roma.

Pero por sobre todas las cosas, la principal preocupación del Papa era la pureza de la Fe Católica. Por esta razón, en 1907, publicó el Decreto “Lamentabili” (llamado también el Syllabus de Pío X), en el que sesenta y cinco proposiciones modernistas fueron condenadas. La mayor parte de estas se referían a las Sagradas Escrituras, su inspiración y la Doctrina de Jesús y los Apóstoles, mientras otras se relacionaban con el Dogma, los Sacramentos, la Primacía del Obispo de Roma. Inmediatamente después de eso, el 8 de Septiembre de 1907, apareció la famosa Encíclica “Pascendi”, que exponía y condenaba el sistema filosófico del modernismo.

Una necesidad sentida durante mucho fue la de codificar la Ley Canónica, y con la intención de llevarla a cabo, el 19 de Marzo de 1904, Pío X creó una congregación especial de Cardenales; así las más eminentes autoridades en derecho canónico de todo el mundo, colaboraron en la formación del nuevo Código, que sería terminado en el Pontificado de su sucesor, Benedicto XV. En 1910 promulgó el Motu Proprio "Sacrorum Antistitum", conocido como "Juramento Antimodernista", que debía ser pronunciado por cualquiera que quisiera conservar o acceder a un oficio eclesiástico, incluida la docencia en teología.

Profundamente afectado por el estallido de la Gran Guerra -que el había intentado por todos los medios evitar-, y debilitado por una crisis bronquial, su corazón cedió tras rápida enfermedad cuando contaba 79 años.

Cuando el Padre Pío de Pietrelcina se enteró de la muerte de Pío X, empezó a llorar como un niño diciendo: “Esta guerra se ha llevado a la víctima más inocente, más pura y más santa: el Papa”, pues corrían rumores que el Santo Padre había ofrecido su vida para salvar a sus hijos del flagelo de la Guerra Mundial.

En mayo de 1944, el féretro de San Pío X, que estaba en la cripta vaticana, fue llevado a la Basílica de San Pedro, donde se reconoció el cadáver. Posteriormente, fue puesto de nuevo en las grutas vaticanas. En el mes de julio del año siguiente fue llevado de nuevo a la Basílica y colocado en un lugar provisional que normalmente se usa para exponer los restos de los Papas difuntos y que está junto a la capilla de la Presentación.

Se hizo un nuevo reconocimiento de su cuerpo el 29 de mayo de 1951 y fue beatificado por el Papa Pío XII el día 3 de junio. Después el cuerpo se trasladó de nuevo a las grutas vaticanas y puesto bajo el altar dedicado al Salvador. Finalmente, el 17 de febrero de 1952 fue colocado donde está actualmente, en la Capilla de la Presentación de la Virgen María en el Templo, como he dicho antes en una urna de bronce, obra del escultor Francesco Nagni. Fue canonizado por el Papa Pío XII el día 29 de mayo de 1954.

San Bernardo de Claraval.San Bernardo nace aproximadamente en 1090 en el castillo de Fontaine-lès-Dijon, (Borgoña). Hijo...
20/08/2026

San Bernardo de Claraval.

San Bernardo nace aproximadamente en 1090 en el castillo de Fontaine-lès-Dijon, (Borgoña). Hijo de un caballero que formaba parte del círculo del Duque de Borgoña, Bernardo nació perteneciendo al estamento nobiliario, al igual que su progenitor, aunque no a sus rangos más altos.

Era el tercer hijo de los siete que tuvo el matrimonio. Ambos padres, aunque se cuenta que especialmente su madre, pronto advirtieron las extraordinarias cualidades intelectuales de su hijo y, por ese motivo, decidieron eximirlo de continuar la tradición familiar del oficio de las armas y hacer que se encaminara hacia una vida de estudio. Por ello, ingresó en la escuela de canónigos regulares de Châtillon-sur-Seine.

En el año 1112 o 1113 ingresaría formalmente en la Orden del Císter, fundada bajo la Regla de San Benito, acompañado de varios de sus hermanos y otras personas que siguen su fervoroso ejemplo.

Tan sólo dos años después de su ingreso en la Orden, en 1115, se fundan dos monasterios bajo los auspicios del Císter. Su fuerte personalidad llevó al Abad Esteban a encargarle la fundación del Monasterio de Claraval (Clairvaux).

A partir del año 1119, el Císter inicia su expansión por Francia y otras áreas del continente europeo. A lo largo de su vida veremos como Bernardo combina armónicamente su faceta mística y la participación en la vida pública de la Iglesia, pues, pese a su deseo de llevar una vida de retiro espiritual, constantemente será reclamado como mediador, y su consejo se tornará imprescindible gracias a su sólida y esmerada formación teológica, además de ser el Predicador principal de la Segunda Cruzada.

Uno de sus monjes, llegaría a ser Papa y reinó con el el nombre de Honorio III. Aprovechando su amistad con San Bernardo, le solicitó al Santo que escribiese un tratado con las obligaciones de los Papas; el Santo Abad escribió varios libros al respecto llamados "De consideratione", obra que fue consultada con posterioridad por muchos Pontífices.

Murió en su Abadía el 20 de Agosto de 1153, cuando contaba 63 años de edad. Fue canonizado en 1174 por el Papa Alejandro III y proclamado Doctor de la Iglesia por Pío VIII en 1830.

Después de la canonización, los sagrados restos fueron exhumados y depositados en una tumba provisional de la iglesia, a la entrada del crucero del sur, mientras se le preparaba otra tumba más digna. Al cabo de cuatro años el nuevo mausoleo estaba preparado. Era una construcción bellísima de mármol rojo, que se alzaba un poco a la derecha del altar mayor, con un altar delante dedicado al santo.

En el segundo traslado de los restos, Enrique, entonces abad de Clairvaux, separó un hueso de un dedo, que regaló al rey Enrique II de Inglaterra en compensación al monarca por facilitar los medios necesarios para colocar una cubierta de plomo sobre el tejado de la iglesia de la abadía. Entre los años 1330 y 1348, durante la administración del abad Juan d´Aizanville, se sacó de la tumba la cabeza del santo y se encerró en un rico relicario de plata.

El esqueleto permaneció por lo demás intacto hasta 1792, en que por orden del gobierno republicano de Francia, la abadía de Clairvaux fue secularizada y sacada a pública subasta. Gracias a la previsión de Louis M. Rocourt, último abad de Clairvaux, los cráneos de San Bernardo y de San Malaquías se han conservado para la devoción de los fieles. Al estallar la revolución, éste prudente superior trasladó las sagradas reliquias de sus urnas de plata a vulgares cajas de madera.

Los codiciosos funcionarios del gobierno llegaron a su debido tiempo y, como el abad se había figurado, se llevaron los relicarios vacíos. En 1813, por uno u otro motivo, regalo sus inapreciables tesoros, debidamente identificados, a un piadoso caballero, el Barón de Caffarelli, prefecto de Aube, quien se lo entregó al obispo de Troyes. Todavía se conservan en la catedral de esa ciudad, encerrados en el magnífico relicario.

También existen reliquias de San Bernardo en un armario relicario, en el Museo de Arte Sacro ubicado en la ciudad francesa de Dijon.

SAN JUAN EUDESApóstol de los Sagrados CorazonesEn la Francia del siglo XVII, Dios llamó a un humilde sacerdote: San Juan...
19/08/2026

SAN JUAN EUDES

Apóstol de los Sagrados Corazones

En la Francia del siglo XVII, Dios llamó a un humilde sacerdote: San Juan Eudes, hombre de oración, predicador incansable y gran propagador del amor de Cristo.

Su vida estuvo profundamente marcada por los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Enseñó que contemplar esos Corazones era entrar en el misterio mismo del amor de Dios: un amor que perdona, transforma y se entrega por completo.

Fundó la Congregación de Jesús y María y la Orden de Nuestra Señora de la Caridad, dedicando su vida a la formación de sacerdotes y a la conversión de los pecadores.

Murió el 19 de agosto de 1680, dejando tras de sí una profunda espiritualidad que seguiría extendiéndose por toda la Iglesia.

Que hoy, al recordar a este gran apóstol, aprendamos también a tener un corazón semejante al de Jesús: humilde, misericordioso y dispuesto a amar sin medida.

San Juan Eudes, apóstol de los Sagrados Corazones de Jesús y María, ruega por nosotros.


Santa Elena de Constantinopla.Nació Elena en una pobre casita de Deprano, en Nicomedia, bajo los poderes de los césares ...
19/08/2026

Santa Elena de Constantinopla.

Nació Elena en una pobre casita de Deprano, en Nicomedia, bajo los poderes de los césares de Roma. Era pobre pero muy bella. Su juventud ciertamente que no fue entre flores y agasajos, ya que se veía obligada a limpiar la casa y a hacer la comida para sus padres y hermanos.

Elena era pagana, como paganos eran sus padres, pero adornaban su alma un cúmulo de virtudes que la predisponían a recibir cuando llegase la hora la gracia del Evangelio. Ella veía con ojos horripilantes aquellas persecuciones tan sangrientas contra los pobres cristianos solamente por no pertenecer a la religión romana. Eran buenos, sencillos, trabajadores, honrados, no se metían con nadie. "¿Por qué matarles?", se preguntaba Elena.

Cuando ya tenía unos veinte años floridos o poco más, aconteció que pasó cerca de ella el flamente general Constancio Cloro, que era de familia noble y muy querido del Emperador Maximino. Se enamoraron y se casaron. Fruto de aquel matrimonio nacía el 27 de febrero del 274 en Naissus -Dardania-, el futuro y gran general y Emperador Constantino. Todo iba bien hasta que el 1 de marzo de 293 hubo un gran cambio en la vida de Elena: Diecleciano y Maximino nombran como Césares de sus respectivos reinos a Galerio y a Constancio. A éste le obligan que para ello debe repudiar a Elena y casarse con la hijastra de Maximino. Como el poder y la arrogancia no tienen límites, esto hace Constancio. La pobre Elena queda sin amparo ya que hasta su mismo hijo, lo que más amaba en su vida, se lo lleva su padre para que le siga en las correrías militares.

La vida de Elena durante este tiempo es de meditación, de vida ejemplar y de obras de caridad aunque todavía no conoce la religión de Cristo.

El 25 de julio del 306 muere Constancio Cloro. Le acompaña su hijo Constantino. Eusebio de Cesarea cuenta el milagroso evento: Durante la batalla de Saxa Rubra, al atardecer, vio Constantino como una especie de "Lábaro", en el que había pintada una cruz de la que salían rayos de luz y un letrero que decía: "Con esta señal vencerás". Este portento lo vio todo el ejército junto con su general. Por la noche en sueños se le aparece a Constantino el mismo prodigio. Manda hacer este estandarte como se le había indicado. Da comienzo la batalla. Va a la cabeza el lábaro milagroso y la victoria del 28 de octubre del 312 fue un hecho. Sobre el puente Milvio queda derrotado Majencio y entra como único emperador de Roma Constantino.

Santa Elena quizá cuando esto sucede ya era cristiana. Ella fue asimilando poco a poco las sublimidades de la fe cristiana y se abrazó de lleno a ellas y por ellas luchó con denuedo toda su vida. Su hijo, aunque mucho trabajó por la extensión de la fe cristiana y a él se debe el célebre Edicto de Milán del 313, por el que se permitía la religión cristiana, parece que sólo recibió el bautismo a la hora de la muerte.

A Santa Elena se le atribuye también la historia del descubrimiento de la Santa Cruz. Tanto era el amor que sentía hacia Jesucristo que no podía sufrir que este instrumento de nuestra salvación permaneciera -todavía después de cuatro siglos- enterrado y no dignamente venerado por los cristianos. Y a sus cerca de setenta años se dirigió a Jerusalén para descubrir el paradero de la Santa Cruz y de otras reliquias de la pasión. Y su fe dio con ella al realizarse por medio de este bendito leño el milagro de curar repentinamente a una mujer moribunda.

Realizados su deseo, volvió a Roma al lado de su hijo y le ayudó a que éste diera su paso definitivo de hacerse cristiano. Santa Elena pasó santamente sus últimos días hasta que se durmió en el Señor por el año 329.

Después de la muerte de Santa Elena en Roma, su cuerpo fue llevado a Constantinopla. En 1211 los venecianos, en tiempo de las cruzadas, se llevaron las reliquias a Venecia, donde en la actualidad se veneran la mayor parte de ellas. Su cabeza se venera en la cripta de la Catedral de Tréveris, en Alemania.

18/08/2026
18/08/2026
"HAGAMOS EL ELOGIO DE LOS HOMBRES DE BIEN" Eclesiástico 44,1Su recuerdo dura por siempre, su caridad no se olvidará. Es ...
18/08/2026

"HAGAMOS EL ELOGIO DE LOS HOMBRES DE BIEN" Eclesiástico 44,1

Su recuerdo dura por siempre, su caridad no se olvidará. Es una satisfacción poderles compartir unas sencillas palabras, en este 41 Aniversario de la muerte de Monseñor Ramón Arcila Ramírez, insigne sacerdote, Hijo predilecto de nuestro pueblo sabaneteño, hombre con olor a santidad.

A lo largo de su vida (1896-1985), Monseñor Arcila, se destacó por la excelencia de su ministerio sacerdotal al servicio de la Iglesia, donde dejó muestras de su capacidad y buen hacer en todas las tareas que le fueron encomendadas, muchas de ellas de gran responsabilidad, realizadas por un hombre admirable, además de un religioso de perfecta vocación.

Pero, además de todo eso, su relevancia pública perdura en el tiempo, de un modo especial, por su contribución al desarrollo cultural de la sociedad que le tocó vivir, en este vallecito de encanto.

El libro del Eclesiástico nos invita a hacer memoria de nuestros antepasados y a que “hagamos el elogio de los hombres de bien”, porque “su esperanza no se acabó; sus bienes perduran en los que vienen detrás”… “Su recuerdo dura por siempre, su caridad no se olvidará. Sepultados sus cuerpos en paz, vive su fama por generaciones; el pueblo cuenta su sabiduría, la asamblea pregona su alabanza” (Ecclo. 44, 1.10-15).

Ciertamente, estas hermosas palabras de la Biblia son aplicables a nuestro Padre Arcila, Admirados por su vida y su obra, su fama perdura en el tiempo y nosotros, hombres y mujeres de esta generación, contamos su sabiduría y hacemos alabanza de su nombre. Ojalá que su ejemplo nos atraiga de tal modo que nos sintamos empujados a imitarle en su fe y amor a Dios, así como en su amor a nuestra tierra y a su historia. Él, ya es parte de nuestra historia y, por eso, debemos darlo a conocer a las nuevas generaciones. Sin duda, este Homenaje contribuirá a ello.

MARTES DE MARÍA AUXILIADORA: MADRE, BENDICE A COLOMBIACada martes nos acercamos con confianza a María Auxiliadora, aquel...
18/08/2026

MARTES DE MARÍA AUXILIADORA: MADRE, BENDICE A COLOMBIA

Cada martes nos acercamos con confianza a María Auxiliadora, aquella Madre que la Iglesia invoca como poderosa ayuda de los cristianos.

Hoy queremos poner a Colombia bajo su maternal protección. María Auxiliadora, mira a nuestra patria. Mira a cada familia, a cada niño, a cada joven, a nuestros mayores, a quienes trabajan, a quienes sufren y a quienes necesitan una esperanza nueva.

Cubre a Colombia con tu manto. Lleva nuestras súplicas ante Jesús. Intercede por la paz, la unidad y la reconciliación de nuestra nación.
Que en cada hogar colombiano vuelva a florecer la oración. Que nuestras familias permanezcan unidas. Que nuestros gobernantes busquen siempre el bien común.
Que los niños y jóvenes crezcan en la fe.
Que nunca nos falte el pan, el trabajo y la esperanza.

Hoy martes, escribe “MARÍA AUXILIADORA, BENDICE A COLOMBIA” Que cada martes se convierta en una plegaria por nuestra Santuario, nuestras Familias y nuestra Patria.

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