11/07/2026
RETIRO PARROQUIAL 2026
¡Un Solo Cuerpo, Un Solo Espíritu!
Reflexión y Vivencia del Retiro Parroquial de la Sagrada Familia
"Miren qué bueno y qué tierno es ver a los hermanos vivir juntos y en armonía." — Salmo 133, 1
Con el corazón rebosante de gratitud y renovados por la gracia del Espíritu Santo, compartimos la alegría de haber vivido nuestro Retiro Parroquial de Grupos, Movimientos y Comunidades. Bajo el amparo de nuestros patronos, Jesús, María y José, nos reunimos no como islas independientes, sino como los diversos miembros de un mismo cuerpo que laten al ritmo del Evangelio.
Fue un tiempo de gracia, un verdadero Kairós, donde pudimos experimentar la belleza de la sinodalidad: caminar juntos, escucharnos y, sobre todo, escuchar la voz del Señor que nos llama a la unidad.
Los Frutos de Nuestro Encuentro
Comunión en la Diversidad: Cada movimiento aportó su carisma particular (la oración, el servicio, la juventud, la familia, la caridad), Recordándonos que la variedad de dones enriquece a nuestra comunidad cuando se ponen al servicio del Altar y del prójimo.
Desierto y Reconciliación: En el silencio de la oración y frente a Jesús Sacramentado, pudimos sanar heridas, renovar nuestras promesas bautismales y pedir perdón por los momentos en que el egoísmo nos ha alejado del espíritu comunitario.
Impulso Misionero: No nos retiramos para aislarnos del mundo, sino para llenarnos de Dios. Salimos de este encuentro con las lámparas encendidas, listos para ser una Parroquia en salida, que acoge, consuela y evangeliza.
El Compromiso Siguiente: Ser Familia
La Sagrada Familia de Nazaret no se construyó en la comodidad, sino en la obediencia a la voluntad de Dios y en el apoyo mutuo. Ese es nuestro gran desafío hoy:
Custodiar la Unidad: Que la competencia dé paso a la cooperación y el juicio a la caridad fraterna.
Orar los unos por los otros: Sostener en la oración los proyectos y dificultades de cada grupo hermano.
Hacer de la Parroquia un Hogar: Que quien se acerque a la Parroquia Sagrada Familia encuentre una comunidad viva, unida y con los brazos abiertos.
Agradecemos profundamente a nuestro párroco, a los predicadores y a cada uno de los servidores que hicieron posible este espacio de desierto y fiesta espiritual.
¡Que la Sagrada Familia de Nazaret bendiga a cada uno de nuestros movimientos y nos mantenga siempre unidos en el amor de Cristo!
Amén.